-
Su fuerza
miércoles, 20 de abril de 2011
Gracias a Pao, por ayudarme a que esta historia saliera adelante, sin ella aún seguiría atascada
El caos que había en aquel momento en el Estrella era tan solo equiparable al que se veía en las guerras, la gente estaba nerviosa sin saber que hacer o no hacer hasta que la voz del Capitán Montero se impuso por encima de todos tranquilizándolos y dando órdenes para intentar salir de aquello todos juntos; el Estrella había chocado contra una cordillera sumergida y tenían serios daños que reparar, se iban a pique, o conseguían solucionarlo o su única posibilidad de sobrevivir sería echarse al mar en los botes haciendo un reparto básico de provisiones, todos sabían que con los medios que tenian y las condiciones en las que estaban su única posibilidad para sobrevivir era arreglar el barco, y para ello tenían que darse prisa.Una vez que Montero repartió órdenes cada uno salió del comedor a cumplir con su cometido, las voces y los ruídos se mezclaban, pero Vilma tan solo era consciente de la presión que la mano de Andrés estaba ejerciendo en la suya, de como el corazón de él latía acelerado contra su espalda y de como su otra mano acariciaba su tripa, intentando que el niño, que parecía notar los nervios de su madre, se calmase y dejase de moverse; se movió y se pusó frente a ella sin soltar su mano.--- Tengo que bajar con Piti y Ulises, vete a ponerte algo de abrigo por si acabamos ahí fuera, no quiero que cojais frío.--- Tú ten cuidado abajo, que como tengamos que salir me haces falta para darme calor--- se lo dijo sonriendo, intentando estar calmada, Andrés le devolvió la sonrisa y le dio un beso mientras acariciaba su tripa una vez más, se separó de ella y fue junto a sus amigos que estaban esperándolo.Vilma y Ainhoa bajaron al camarote a por ropa de abrigo y mantas, Valeria iba con ellas, fuertemente cogida a la mano de su hermana:--- Ainó, ¿qué está pasando? --- Ainhoa dudó un segundo antes de contestarle y Vilma se adelantó:--- Estamos jugando a que nos vamos de excursión, pero para irnos de excursión tenemos que preparar las mochilas con las cosas que nos hacen falta, y los últimos en llegar a cubierta van a tener que lavar los platos toda una semana--- la niña rió ante la idea y Ainhoa murmuró un gracias a su amiga; después de abrigarse ellas y abrigar a Valeria pusieron rumbo a la cocina donde debían ayudar a Salomé a recoger todas las provisiones y repartirlas; aún tenían tiempo, pero debían actuar rápido, Vilma giró en mitad del pasillo y echó a andar hacia el camarote de los chicos.--- Vilma ¿a dónde vas?--- Tendremos que coger algo de su habitación también, ellos no van a tener tiempo.--- Es verdad--- murmuró Ainhoa uniéndose a ella, llegaron e hicieron lo mismo que en su habitación, solo las cosas necesarias, solo aquello que los fuese a ayudar a sobrevivir, Vilma se inclinó sobre la cama de Andrés para coger su chaqueta que estaba allí doblada, tuvo que meterse bajo la litera para llegarle y desde su posición pudo ver la ecografía de su hijo allí pegada; todavía no se habían mudado a un camarote juntos, así que repartían las noches entre los dos sitios, ella sabía que la ecografía estaba allí, la veía cada noche que dormían allí, pero cada vez que la veía sonreía ante el hecho de que estuviese allí pegada, "para que él o tu seais lo último que vea antes de dormir" había dicho Andrés, la cogió y la metió en el bolsillo de la chaqeta de él que se había puesto para darle más tarde, sin perder más tiempo salió de allí y Valeria, Noa y ella echaron a correr hacia la cocina.
Llevaban un rato junto a Salomé cuando esta las mando al puente de mando, allí había dos botiquines que también debían llevarse, Vilma se ofreció voluntaria para ir y llegó allí corriendo, al llegar a la puerta los gritos del Capitán la hicieron pararse:--- ¡Joder!--- gritó Montero.--- Ricardo cálmate--- se escuchó decir a De la Cuadra por walkie--- aún se puede hacer, hay que sellar la sala de máquinas y soldar lo último desde fuera, luego la drenamos y listo, se puede.--- No es eso Julián, uno de los chicos está atrapado--- ante esa frase la mano de Vilma tembló en el pomo de la puerta, sabía lo que Andrés y los demás habían bajado a hacer en la sala de máquinas; De la Cuadra y otros estaban en la bodega, esa fuga era la más preocupante pero habían conseguido controlarla, lo que quedaba por hacer ahora era más laborioso que otro cosa; el problema de la sala de máquinas era que el agua iba entrando poco a poco, la parte del casco que se había resquebrajado daba contra parte de la maquinaria, mientras soldaban con tableros de chapa poco a poco tendrían que ir moviendo las máquinas para controlar como el agua iba inundando el compartimento, en principio no iba a ser muy difícil, sino podían controlar la fuga tendrían que salir y todos subirían a los botes, temblando espero a ver si escuchaba algo más.--- ¿Qué coño ha pasado?--- bramó De la Cuadra.--- Estaban moviendo una caldera cuando en golpe de mar los movió, tiene las piernas atrapadas y la máquina está enganchada, no se lo puede sacar, lo hemos intentado, tenemos que sellar el compartimento y que Ulises suelde el último trozo desde fuera, es la única opción.--- ¿El chico lo sabe?--- Si, fue él quien dijo que dejasemos de intentar sacarlo y que siguiesemos antes de que el tiempo se nos echase encima--- la voz del Capitán se rompió, los accidentes en marinería pasaban, pero el no podía perder a otro de sus hombres, para él eran solo unos niños que estaban empezando a vivir.--- ¿Quién es?--- preguntó De la Cuadra al que también le temblaba la voz.--- Palomares--- respondió Montero cubriéndose la cara con una mano.
Vilma escuchó como el Capitán acababa la explicación y se quedó sin aire, no quería creer lo que acababa de oír, no podía ser verdad, no quería que lo fuese, pero lo conocía y sabía que lo era, pero aún así no quería dar crédito a las palabras de Montero; echó a correr hacía la sala de máquinas esquivando gente que se gritaba órdenes unos a otros, gente que intentaba organizarse, gente que intentaba sobrevivir pero a ella le daba igual. El barco se iba a pique pero eso no era lo que la preocupaba a ella.Llegó abajo y sintió como sus pierna se empapaban, el agua estaba empezando a subir, aquello parecía una mala imitación de Titanic, pero ella solo tenía en mente una cosa; avanzó hasta el final del pasillo y abrió la puerta, nada más abrirla sus peores temores se hicieron realidad: Ulises y Piti seguían soldando el casco, Piti estaba girado, hablando con Andrés que tenía medio cuerpo atrapado entre una caldera y la pared y le sonreía tristemente:--- ¿Qué coño ha pasado?--- preguntó Vilma llegando hasta él, Andrés palideció al verla llegar, no quería que ella lo viese, ella no tendría que haberse enterado --- ¿por qué seguís con eso? ¡Ayudadme a sacarlo de aquí! --- les gritó a sus amigos, Piti soltó el panel y se levantó a ayudarla.--- Piti no--- le dijo Palomares negando con la cabeza--- seguid con eso --- Vilma ignoró las palabras de su novio e intentó mover la caldera con todas sus fuerzas--- Cariño para, vas a hacerte daño, cariño para--- Andrés intentaba que lo escuchase pero Vilma no le hacía caso, seguía echando todo su peso contra la máquina intentando moverla un mínimo, Andrés la sujetó con él único brazo que tenía libre, cogió su brazo pero ella seguía luchando por soltarse--- ¡Vilma para!Ante el grito de Palomares Ulises y Piti se sobresaltaron pero Vilma no se amedrentó y le gritó de vuelta:--- ¡No! No me da la gana de parar, ¿crees que voy a dejarte ahí sin hacer nada? ¿Por quién me tomas? Y vosotros dos, moved el culo y ayudadme de una vez--- los dos chicos dudaban de que hacer, los dos querían quitar a su amigo de allí, pero les había resultado imposible y el tiempo se les echaba encima, o conseguían cerrar aquella fuga o el barco se hundiría--- ¡Que os movais joder! No puede ser que entre todos no demos quitado esta cosa.--- Vilma ya lo han intentando--- Andrés tiró de su brazo y la acercó a él, cuando volvió a hablar lo hizo acariciando su mejilla--- no se da movido, no pasa nada.--- ¿Cómo que no pasa nada? Tú estarás dispuesto a dejarme sola, pero yo no lo estoy a perderte, ni él ni yo estamos dispuestos a que nos dejes--- le dijo bajando su mano a su tripa y obligándolo a mirarla, Andrés se tragó las lágrimas antes de hablar:--- Sabes que no quiero dejaros, pero no hay otra manera, hay que sellar esto para que el resto del barco no se inunde, si esta es la única manera en la que puedo salvaros...no voy a ariesgaros Vilma--- le dijo mirándola a los ojos.--- Tiene que haber otra manera--- Vilma apoyó su frente en la de él que había inclinado la cabeza con ese propósito, aunque eso lo susurró volvió a hablar con voz fuerte al dirigirse a los otros dos--- ¿Habeis probado a hacer palanca con algo? ¿o a llamar a más gente?--- Puede funcionar Palomares--- dijo Piti poniéndose en pie--- podemos volver a intentarlo, quizás si somos más.--- Teneis que seguir con eso--- dijo Palomares, se movió como pudo para intentar aliviar la presión de la caldera en su brazo derecho--- no podemos perder más tiempo.--- Yo iré a buscar a la gente mientras ellos siguen, ahora vengo--- Vilma le apretó la mano y salió de allí sin perder tiempo, tenían que conseguir salvarlo, tenían que conseguirlo porque sino ella no podría seguir adelante.
En cuanto ella salió de allí Andrés dejó que un par de lágrimas cayesen por sus mejillas y se las secó con la mano que tenía libre:--- Piti ven aquí--- Ulises asintió y Piti soltó el tablero de chapa y se puso al lado de su amigo.--- Dime, tu tranquilo que tu churri va a conseguir que te saquemos de aquí--- a Piti le temblaba la voz, no quería resignarse a perder a su amigo, Palomares le sonrió antes de hablar:--- Escúchame, los dos sabemos que no hay manera de mover esto, ya lo habeis intentando y no funcionó...--- Pero--- intentó hablar Piti.--- Déjame hablar que no tardará mucho en bajar, necesito que me hagas un favor.--- Lo que sea Palomares, lo que sea.--- Necesito que me prometas que vas a cuidar de ellos--- Piti abrió la boca para protestar pero Andrés lo mando callar con la mano--- necesito que me lo prometas, porque si voy a dejarlos solos no puedo irme sin saber que alguien va a estar cuidándolos, que tú vas a estar cuidándolos; necesito que me lo prometas, que cada vez que se venga abajo, cada vez que necesite a alguien, cuando necesite sentirse amada, vas a estar ahí; y que estarás ahí en sus primeros pasos, en las noches que no pueda dormir, cuando necesite consejo, necesito que me prometas que cuidarás de mi familia--- Andrés tenía los ojos húmedos pero estaban consiguiendo aguantar las lágrimas, Piti sin embargo ya no podía más, su amigo sabía que iba a morir y le estaba pidiendo aquello, hizo lo único que podía hacer, asentir:--- No te preocupes, no dejaré que les pase nada nunca, por estas--- mientras lo dijo besó sus dedos cruzados.--- Lo sé--- sonrió Andrés--- al fin y al cabo desde el principio era tu hijo, al final las cosas son como tenían que ser--- sin poder evitarlo una lágrima rodó de nuevo por su mejilla.--- No, eso sí que no, son tu hijo y tu mujer, no los míos, es tu familia, yo solo voy a cuidártelos--- Piti se acercó y se abrazaron como pudieron.--- Una cosa más--- le dijo Andrés mientras se separaban--- necesito que en cuanto esto sea peligroso te la lleves de aquí, por mucho que proteste, necesito que la saques de aquí, no quiero que se ponga en peligro, ni quiero que...que me...--- Tranquilo--- lo interrumpió Piti al ver que no era capaz de acabar la frase--- me la llevaré, te lo prometo.En ese momento Vilma, el Capitán y unos cuantos marineros más entraron por la puerta, el agua les llegaba ya a mitad de muslo y seguía subiendo, Andrés sabía que casi no tenían tiempo, intentaron mover la caldera en varias ocasiones pero la máquina se negaba a moverse, tras unos cuantos intentos más le habló al Capitán que era quien estaba más cerca.--- Déjenlo ya Capitán, estamos perdiendo tiempo, déjenlo ya por favor--- Montero asintió y apretó su hombro:--- No hay nada que pueda decirte ahora hijo, no se que puedo decir, ni que hacer.--- Nada, tan sólo manténgalos a salvo, por favor--- Montero sabía que no se refería a toda la tripulación en general y se lo prometió, él y los marineros abandonaron la sala y los dejaron allí a los cuatro; Ulises y Piti seguían trabajando contrarreloj, intentando no pensar en el momento que sabían que llegaría, mientras Vilma estaba frente a Andrés derrotada, no había nada que hacer, no había nada que decir, no tenía manera de ayudarlo.--- Aún hay tiempo--- dijo limpiándose las lágrimas bruscamente de la cara--- si cortamos con la sierra podemos...--- Andrés tiró de ella y la estrelló contra su pecho apretando su cintura.--- No hay tiempo cariño lo sabes, no hay tiempo, pero cada minuto valió la pena al vivirlo contigo--- le dijo enterrando su cara en su pelo.--- No puede ser, no puede--- Vilma no acabó la frase, lo abrazó como podía, con la cabeza apoyada en su pecho, aspirando su aroma, empapándose de él, queriendo recordar el más mínimo detalle.--- Te amo más de lo que nunca pensé que sería capaz de amar a nadie--- volvió a hablar Andrés mirándola a los ojos y acunando su cara en la palma de su mano--- me disteis la felicidad, el niño y tu sois...sois mi vida, y siento no estar ahí para verlo nacer, para criarlo contigo, para vivir con vosotros, lo siento muchísimo, pero siempre estaré cuidándoos.--- Siempre vas a estar con nosotros, siempre, él y yo--- Vilma bajó le bajo la mano de su cara a su estómago--- vamos a recordarte siempre, porque desde el principio has sido tú y solo tú; mi amor, su padre, tu eres la única persona a la que he amado de verdad--- Vilma pretendía seguir hablando pero él la calló con un beso, ansia y desesperación, dulzura y pasión, urgencia y calma se juntaban en un solo beso, todos los sentimientos se mezclaban porque sabían que aquel sí sería el último beso; querían alargarlo todo lo que les fueran posible, mientras siguiesen besándose no estarían en aquella habitación, no estarían diciendo adiós para siempre, no estarían renunciando a su vida juntos, Vilma sentía que mientras notase la respiración de Andrés en ella no estaría dejándolo morir y Andrés solo quería sentirla un minuto más, notar sus besos, su olor, al niño patalear contra él un segundo más, tan solo un instante antes de que fuese el último y tuviesen que irse para estar a salvo. Vilma se separó de él y le habló sin dejar de pasar las manos por su cuello y su espalda:--- No se ni que decir...¿cómo puedo despedirme de ti?--- Andrés tardó un segundo en abrir los ojos antes de contestarle:--- No digas nada, a ti y a mi nunca nos ha hecho falta decirnos las cosas con palabras--- se quedaron dos minutos así, mirándose a los ojos, compartiendo en una mirada todo lo que sentían tal y como habían hecho desde el primer momento, Andrés sintió como el agua sentía subiendo, ya pasaba de la cintura de Vilma e hizo un gesto con la mano para llamar la atención de Piti que tal y como había hecho Ulises había presenciado la escena en el más absoluto de los silencios, mientras no dejaban de trabajar, se acercó y tocó la espalda de Vilma:--- Vilma, tenemos que irnos, tenemos que salir ya para que sellen esto.--- No--- pidió ella--- dos minutos, dadnos solo dos minutos más ¿joder es tanto pedir?--- Piti sentía como se le rompía el corazón al ver así a su amiga, pero tenía que ser fuerte, tenía que hacerlo por Andrés.--- Vilma, por favor vámonos.--- Dos minutos--- pidió ella sin soltar las manos de su novio.--- Cariño por favor vete ya--- le dijo Andrés soltándole las manos de su cuerpo--- no es bueno para el bebé, vete ya.--- No, no puedo irme--- Piti hizo fuerza para sacarla de allí, tuvo que forcejear con ella que se defendía con uñas y dientes, solo quería un momento más, un segundo más que le diese la oportunidad de burlar a la suerte y al tiempo, tan sólo un segundo para tener la esperanza de poder salvarlo; Piti se sentía como un perro por hacerles eso, pero tenía que hacerlo, era lo único que podía hacer por su amigo en aquel momento.--- Vilma vete por favor, te quiero--- dijo Andrés mientras veía como su amigo intentaba sacar de allí a su novia que seguía resistiéndose, finalmente Piti se impuso a Vilma y consiguió sacarla de allí a rastras, Andrés cerró los ojos y dejo que todas las lágrimas cayesen, ya no volvería a verla, pero al menos se había asegurado de que ella y el niño viviesen, abrió los ojos y vio flotando en el agua la ecografía que se había caído del bolsillo de la chaqueta en en forcejeo de Vilma y Piti, ver la ecografía de su hijo fue más de lo que pudo soportar y no puedo evitar sollozar.--- Palomares--- dijo Ulises acercándose.--- No, sigue--- le contestó a través de las lágrimas--- sigue, necesito saber que aunque yo muera estarán bien, sigue--- Ulises asintió con un nudo en el estómago y en ese momento escucharon un grito:--- ¡Que me sueltes joder!--- Vilma volvió a entrar empujando la puerta con fuerza y luchando contra el agua para avanzar, en dos pasos llegó a él y volvió a besarlo con fuerza, Andrés reaccionó por instinto, aferrándose a ella como si fuese su último contacto con la vida y así era, Vilma sujetaba su cara con las dos manos y él la pegaba a su cuerpo tanto como podía, no había tiempo para nada, solo querían sentirse, saborearse por última vez, llenarse del otro en aquella última oportunidad, se quedaron sin aire pero ninguno estaba dispuesto a soltarse, así que siguieron compartiendo besos dulces y cortos pero constantes, cada vez que se separaban los te quiero se mezclaban, susurrados de una boca o otra, intentando que no quedase nada por decir, aunque los dos supieran que no alargaban el momento por que quedase algo que tuviesen que decirse, lo hacían porque no podían renunciar al otro.--- Espera--- se apartó él--- quítame la cadena, quiero que la tengas tú, o el niño cuando sea mayor, que tenga algo mio.--- No le hará falta para recordarte, te lo prometo--- le dijo Vilma poniéndose de puntillas para conseguir sacársela, Andrés asintió en dirección a Piti que comtemplaba la escena desde la puerta y volvió a acercarse, besó a Vilma por última vez, con la mano en su estómago, notándola a la vez a ella y al niño, sabiendo que la imagen de los dos era lo último que quería llevarse de este mundo.--- Te quiero--- le susurró Vilma mirándolo a los ojos.--- Yo también te quiero, a los dos--- Andrés la soltó y ella se dejó sacar de allí por Piti, sabía que tenía que hacerlo pero no quería, no podia, no dejó de decirle "te quiero" hasta que Piti la sacó de la habitación.--- Os quiero--- fue lo último que escuchó de Andrés, esas fueron sus últimas palabras, mientras sus ojos marrones no abandonaban los suyos y se esforzaba en sonreírle.
Vilma despertó de golpe y se sentó en la cama, le faltaba el aire, se estaba ahogando, la angustia y la desesperación le estaban impidiendo respirar; se concentró y logró tomar dos bocanadas que llenaron de aire sus pulmones, de pronto fue consciente del peso de la cruz de plata contra su pecho y volvió a ahogarse, era real, no había sido un sueño.Andrés se había ido, había conseguido salvarlos a todos pero él no estaba, daba igual cuanto lo buscase en la cama, que esperase a que volviese del baño, él no iba a volver; según la realidad la golpeo las lágrimas brotaron a borbotones, las dejó salir consciente de que era lo único que podía hacer, se levantó de la cama y cogió la chaqueta de Andrés, aquella que ella había llevado puesta aquel día, la acercó a su cara y la olió antes de ponérsela, dio un par de pasos y llegó a la cuna, la cuna que él había hecho. Había trabajado en la cuna emocionado, fijándose hasta en los más pequeños detalles, haciéndola lo bastante grande para que el niño pudiese aprovecharla, había puesto todo su amor en esa cuna y al final no había podido conocer al pequeño que dormía en ella, no había podido conocer a su hijo.Vilma se inclinó para coger al bebé en brazos, era lo único que conseguía calmarla cuando despertaba así, y eso era a menudo, el niño era lo que la mantenía cuerda. Cada momento que vivía con el niño el vacio de Andrés se hacía más grande, pero era lo único que la animaba a seguir adelante, sabía que él estaria cuidándolos y tenía que ser fuerte por los dos; no estaría compartiendo esos momentos con ellos, pero sabía que estaba allí, su recuerdo era lo que le había dado fuerzas para traer al pequeño al mundo, y aunque fuese imposible cada vez que el niño sonreía ella lo veía en su sonrisa; Piti había estado en cada momento del camino, en los dífíciles y los fáciles, y ella se lo agradecía con todo el alma, lo quería muchísimo, pero ni ella iba a darle un puesto que no era el suyo ni él quería reclamarlo, aunque sin él no habría pasado aquellos meses.El niño se espabiló con el movimiento y la miró abriendo sus ojitos, pasó la mirada de la cara de su madre al móvil que pendía encima de la cuna y dijo:--- Papá--- mientras se llevaba un puño a la boca, Vilma asintió mientras lo cogía en brazos.--- Sí, ese es papá ---Ella había hecho ese móvil, en cada cuadrado colgaba una foto de Andrés, no quería que su hijo creciese sin conocer a su padre y así era, estaba empezando a hablar y en su vocabulario ya estaban: mamá, agua, no, tito y por supuesto, papá.Vilma se tumbó en la cama, segura de tenerlo bien sujeto y le susurró para calmarlo y que siguiese durmiendo:--- Shhhh, vuelve a dormir Andrés--- era él único nombre que había podido ponerle, no había podido pensar más, su hijo tenía que llevar el nombre de su padre, notándo como el corazón del niño latía contra el suyo Vilma consiguió quedarse dormida de nuevo, sabiendo que en él encontraría las fuerzas un día más para seguir adelante, Andrés se había encargado de asegurarles una vida, de no dejarlos solos, se había asegurado de que alguien cuidase de ellos y por eso vivía cada día, porque se lo debía a él, porque cada vez que se sentía desfallecer con tan solo recordar como la miraba conseguía las fuerzas para seguir viviendo.Publicado por Débora en 10:17 | Etiquetas: Débora | 1 comentarios | Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook |
-
Creo en ti. Capítulo Diez
lunes, 18 de abril de 2011

Una vez que dejó atrás a Estela Vilma hizo el resto del camino a la enfermería a zancadas, intentó relajarse y dejar de pensarlo pero es que sacaba lo peor de ella; habían tenido sus broncas, pero lo de aquel día había sido demasiado; cuando voto a favor de dejar al Capitán, De la Cuadra y a Piti en la bodega había hecho por entenderla, tenía miedo a morir, muchos lo habían tenido; cuando se había acostado con Piti habían llegado a pegarse, pero aquello había quedado aclarado, en muchas cosas pensaban distintos, pero eran diferencias salvables, ¿qué se quería meter desnuda en la cama del Capitán? Bueno...cada uno con sus idas de olla. Pero lo de aquella mañana era lo último, ¿qué más le daría a ella lo que Andrés hacía o dejaba de hacer con su vida? Era su amigo, se suponía que lo que le importaba es que fuese feliz, sin condiciones, pero como siempre, Estela la sorprendía; sin darse cuenta llegó a su destino y cerró la puerta de un golpe; era obvio que no había logrado calmarse, el cabreo con Estela por su encontronazo era más que evidente.--- Ups, perdón --- dijo al darse cuenta de lo que como había entrado a la habitación.--- Tranquila mujer, no pareces de muy buen humor--- le respondió Julia acabando de leer unos papeles.--- Contenta estoy pero siempre hay alguien que se cree que puede joderte el día, ¿tú qué tal estás?--- Yo perfecta --- dijo Julia sonriéndole, hacía un tiempo que parecía realmente feliz --- aunque no entiendo del todo lo que pasó en el comedor si te soy sincera.--- No me hables de eso--- le dijo Vilma subiéndose a la camilla y empezando a balancear las piernas --- ¿tú qué opinas?--- ¿Yo? Que Palomares es mayorcito para saber que hacer con su vida y que nadie deberia interferir en sus decisiones, no creo que Ricardo le pusiese pegas...--- Ricardo ehhh--- la picó Vilma interrumpiéndola.--- Bueno...el Capitán--- comentó Julia--- a todo esto ¿tú no venías a preguntarme algo? Supongo que quieres que hagamos la ecografía, se ha vuelto comodón ahí dentro--- mientras hablaba Julia empezaba a colocar el material.--- No, no hace falta, se ha movido --- dijo Vilma negando con la cabeza ilusionada.--- ¿De verdad?--- Julia se emocionó ante la noticia.--- Sí, dos veces --- contestó la futura mamá contenta y llevando la mano una vez más a la cadena, a ese trocito de Andrés que tenía con ella.--- Entonces...tu dirás que tienes que preguntarme.--- Nada, dudillas tontas sobre el embarazo; muchas son tonterías pero claro, tampoco tengo otra manera de resolverlas si no es preguntándote--- mientras se explicaba seguía balanceando los pies nerviosa.--- No te preocupes, soy tu médico, y tu amiga, así que preguntame todo lo que quieras saber, es mejor que no te quedes con ninguna duda --- Vilma le sonrió agradecida desde la camilla --- pero pensé que ya no te quedaba nada más que preguntarme--- añadió Julia sonriéndole a su vez.--- Lo sé, lo sé, soy un poco pesada pero soy primeriza en el fin del mundo, es mi única excusa--- Julia asintió con la cabeza y esperó a que empezase con su ronda de preguntas; Vilma se devanó los sesos un momento, sólo tenía una pregunta, pero no podía soltarla así de sopetón:--- Lo que habíamos hablado de la leche...--- A ver, nosotras vamos a suponer que le podrás dar el pecho, pero en caso de que no se pueda podemos arreglar perfectamente con la leche que tenemos, no es infantil pero servirá--- le contestó, sabía que Vilma estaba nerviosa por su embarazo, bastante bien lo estaba llevando dadas las condiciones en las que estaban, pero la doctora creía que en aquella ocasión la chica tenía claro lo que quería preguntarle pero estaba dando vueltas, aquello lo tenían más que hablado.--- Vilma, ¿me equivoco o sabes perfectamente lo que me quieres preguntar?--- Sí...verás...esto...--- Vilma pensó que su plan de sutileza no había dados sus frutos, pero esto no era algo que tuvieses que ir preguntando por ahí normalmente.--- ¿Vilma te estás ruborizando?--- preguntó Julia riendo.--- ¡No te rías de mi! Bastante apurón me estoy llevando ya...a ver que si...--- ¿Puedes mantener relaciones?--- Julia intentó no romper a reír mientras hacía la pregunta.--- Mira tú, si ya sabías la pregunta no era necesario hacerme sufrir--- le respondió Vilma mientras se ponía roja hasta las orejas, vivían en un barco, bastante poca intimidad había como para ir contando por ahí todos los detalles, además ella se apellidaba Llorente, no Montes.--- Lo siento--- Julia cambió la cara y adoptó un tono profesional--- A ver, no hay motivo que haga pensar que no puedes mantener relaciones sexuales, aunque tu embarazo no es fácil eso no tiene nada que ver, en ese aspecto es una gestación normal; si ves que se te presentan molestias distintas de las habituales házmelo saber y miramos de que puede ser, y en los últimos meses ya miraremos como se va desarrollando todo, pero hasta nuevo aviso puedes llevar una vida sexual normal.--- Vilma asintió a todas sus palabras:--- ¿Completamente normal?--- Sí, del todo. Hombre habrá cosas que te pueden resultar incómodas pero eso ya lo irás viendo tu.--- Vale, vale,vale--- dijo Vilma azorada agitando las manos--- ¿Entonces esté va a estar bien?--- mientras lo preguntó apoyó una mano en su tripa.--- Sí, no corre ningún tipo de riesgo tranquila. Bueno hasta aquí mi parte profesional, ahora viene la cotilla...¿con quien quieres pasar tu a mayores?--- preguntó Julia sentándose a su lado.--- Oye cotilla, que esto era una consulta profesional--- dijo Vilma estirando el cuello--- un momento médico-paciente nada más.--- Y te la conteste, ahora dime...¿quién es el afortunado?--- Qué no te lo voy a decir, ya puedes esperar sentada--- para darle más enfasis se cruzó de brazos.--- Venga, ¿qué te cuesta? Un cotilleo para pasar el día--- en ese momento golpearon en la puerta y entró Piti:--- Doctora, De la Cuadra me manda a por Trombocid, el resto de la frase creame que no hace falta que se la diga --- Julia rió ante el comentario y se levantó a buscar la pomada mientras Vilma hablabla con Piti.--- ¿Qué haces aquí? ¿Todo bien?--- preguntó el chico preocupado.--- Sí,solo estoy de parola con Julia, oye, ¿más tarde podemos hablar?--- Claro que sí, cuando quieras después de los turnos, ¿a la noche mejor? --- Vilma asintió y Piti cogió el tubo que Julia le estaba ofreciendo y salió de allí tropezando con la puerta.--- ¿Y a este que le pasa?--- Vete a saber---contestó Vilma--- estará preparando alguna de las suyas.--- Le dijiste que tienes que hablar con él...¿no será...?--- Julia alzó las cejas mientras hacía la pregunta.--- ¿Piti? No. Si ni cuando salimos...olvida lo que acabo de decirte--- añadió ante la cara de asombró de Julia, se levantó y pusó camino a la puerta ella también.--- No si ahora que lo dices, dado que me acabas de preguntar si puedes...--- Adiós Julia--- dijo Vilma dignamente sin pararse.--- Pero no me dejes así que me muero de la intriga.--- Adiós Julia--- repitió cerrando la puerta.--- ¡Soy tú médico! Estás cosas son relevantes --- escuchó que gritaba desde dentro, así que abrió la puerta, se asomó y dijo:--- ¿Pero tú cuantos años tienes?--- esta vez fue Julia la que se cruzó de brazos haciéndose la ofendida, aunque se echó a reír a la vez que lo hacía Vilma, quien al ver que iba a volver a preguntarle cerró la puerta y fue a la cocina a ayudar a Salomé, que era lo que le tocaba.
--- Hola vida, ¿más calmada?--- saludó la cocinera al verla entrar, estaba atareada como siempre, yendo de un lado a otro y haciendo 20 cosas a la vez.--- Sí, tus tisanas hacen milagros. ¿A qué me pongo?--- Pues a que va a ser corazón, a limpiar pescado...menos mal que no tenemos a ningún alérgico, porque sino iba a mantenerse a ostias, porque a otra cosa...--- Vilma rió ante el comentario de Salomé y se puso los guantes para empezar a trabajar, en ese momento se abrió la puerta y entró Andrés cargado con una caja llena de pescado, Vilma que estaba de espaldas a la puerta no pudo evitar sonreír al oír su voz:--- Pues si alguien tiene que comer ostias a mi aún me quedan sin consagrar.--- Pasa con el pescado que te voy a dar yo a ti ostia sin consagrar, ¿esto no lo tenía que traer Julián?--- Sí, pero Piti me dio un golpe en la espalda y ya me había golpeado antes, tuve la mala idea de quejarme y el me escuchó, y me mandó a traer el pescado porque la cubierta no es lugar para....quejicas, y ahora quedaba gritándose con dos o tres más--- se explicó el chico.--- No creo que él haya dicho quejicas...Un día normal con De la Cuadra vaya--- dijo divertida Vilma--- No lo sabes tu bien hija, no se como lo aguanto...es un milagro.--- No es un milagro Salomé, es amor--- dijo Palomares mientras vaciaba la caja y le guiñaba un ojo a Vilma.--- Sí, eso tambien--- rió la cocinera --- ¿Comó lleva lo que pasó antes en el comedor Padre?--- Salomé que me llames Andrés, o Palomares como todo el mundo. Bien, no entiendo porque tuvieron que ponerse así por algo que es completamente privado, pero bien --- mintió el ex-cura.--- La gente que solo se quiere a si misma no entiende que hay cosas por encima de las creencias de uno mismo, pero si tu estás bien me quedo más tranquila--- le respondió dando una palmada en su mejilla y entrando a la alacena--- a la que casi se la un ataque de la rabia, fue a esta.--- Ehh, no te chives de mi, que yo soy una persona muy tranquila y centrada--- dijo Vilma alzando la voz para que la oyese, Andrés que ya había acabado de vaciar la caja se apoyó a su lado en la encimera y empezó a ayudarla con el pescado sin decir nada.--- Yo no digo que no vida, no digo que no, pero antes te llevaban todos los demonios--- Vilma se fijo en como Andrés sonreía ante la frase de la cocinera, esta llego junto a ellos y abrió una caja:--- Andrés a ti no te puedo ofrecer que yo tampoco voy a coger, pero vamos a darle una alegría a ese chiquitín ahí dentro--- quitó la tapa y dejó al descubierto una hornada de magdalenas de chocolate--- me decidí a hacerlas para el desayuno de mañana, pero tengo que tenerlas escondidas, que el chocolate y el racionamiento son dos cosas que no se llevan bien. Coge una.--- No Salomé, son para todos, ya me dais la leche extra en el desayuno--- mientras hablaba a Vilma se le hacía la boca agua pero no quería aprovecharse.--- ¿Quién es aquí la cocinera? Que cojas una te digo --- Vilma miraba la caja indecisa, no quería coger, pero la verdad es que tenía hambre.--- Vilma, hoy echaste el desayuno, no tienes nada en el cuerpo desde la cena, cómete la magdalena--- el tono de Andrés no era de broma, a Vilma le recordó vagamente al de la noche anterior cuando le había impuesto no morirse; sabía que los dos tenían razón, y que serían capaces de hacerla comer si hacía falta, además tenía tanta hambre, y olían tan bien.--- ¿Qué vomitaste el desayuno?--- Salomé quito dos magdalenas de la caja y se las dejó en la mesa--- no acepto un no.--- Ya la oíste, come--- dijo Andrés señalando los dulces con el cuchillo mientras seguía limpiando los peces, Vilma lo miró haciéndole la burla y en ese momento Gamboa se unió a la reunión, nada más abrir la puerta su mirada se fijo en lo que había encima de la mesa:--- Espero que eso no sea para comer ahora, porque tenemos que compartir la comida entre todos, yo lo saben, sin privilegios de ningún tipo --- lo último lo dijo mirando directamente a Vilma quien empujó las magdalenas a Salomé y le dijo que tenían muy buena pinta y giró sin mirarlo, la cocinera contrariada ante esa presencia poco bienvenida en su cocina no disimuló su desagrado:--- ¿Quieres algo Gamboa? Porque sino aquí estamos todos trabajando.--- Sí, el Capitán me pidió que lo esperase aquí, tenemos que hablar unos detalles de las clases --- Vilma bufó al oír que le tocaba compartir habitación con Gamboa y se fijo en como las venas de Andrés se marcaban en sus brazos mientras esmagaba un pez debido a la fuerza con que lo había apretado.--- Palomares, ¿no será mejor que vayas a buscar a De la Cuadra? Aunque te dijo que lo esperases aquí ya lo conocemos todos de mala leche --- tanto ella como él sabían que lo que pretendía era que se fuese de allí para evitar cualquier problema, Andrés la miró a los ojos sin decir palabra, pero no parecía muy dispuesto a dejarla en la cocina.--- Eso, tu vete a buscar a ese tarambana--- dijo Salomé que se había dado cuenta de la tensión que se había adueñado de su cocina--- y tu vida, hazme un favor y vete a mirar si Burbuja me sube del congelador la caja que le pedí, que es capaz de ponerse a jugar con Valeria y dejarnos a todos esperando para comer --- Vilma asintió y salió de la cocina con Andrés delante de ella.--- No matarás--- dijo Vilma en cuanto se hubieron alejado un poco--- es un mandamiento ¿te suena?--- La verdad es que ya empiezo a tenerlos borrosos--- le dijo esbozando una sonrisa torcida.--- Que rápido te olvidas tu de las cosas, ¿te acuerdas de mi? Soy Vilma, tu novia --- aunque estaban solos la última parte la dijo bajando la voz, también estaban manteniendo las distancias, caminaban cerca el uno del otro pero no tanto como para tocarse.--- Si hago un esfuerzo me suenas, pero tampoco mucho; es que creo que voy a ir a por Piti, para acabar de ir contra la Iglesia a lo grande.--- Piti y tu eh...--- dijo Vilma intentando no reír--- bueno, pues nada, que seais muy felices, yo ya me pondré a salir con Ramiro o con De la Cuadra quizás, tendré que pensármelo--- al nombrar al primer oficial se acordó de otra cosa que ya había querido preguntarle en la cocina--- espera, ¿cómo que te duele la espalda? ¿Era para ti el trombocid? Fue por el golpe de antes ¿verdad?--- No fue nada--- se apresuró a decir para tranquilizarla--- solo que Piti es tan oportuno con lo que dice como con lo que hace, me dio un golpe donde lo tenía mazado nada más, y luego no apareció con la pomada pero bueno...--- Estará de caza, él nunca descansa--- dijo Vilma riendo--- ¿qué tal con Ramiro?--- Mejor no preguntes, ya se le pasará. ¿Hablaste con Julia?---En ese momento la gente empezó a aparecer, pues tocaba cambio de tarea o descanso, así que Vilma asintió con la cabeza y gesticuló con la mano dándole a entender que ya hablarían, Andrés le sonrióy se marchó de nuevo a cubierta mientras Vilma se iba a buscar a Burbuja a los congeladores.
Había pasado el día y Andrés y Vilma no habían podido verse de nuevo, no a solas al menos pero era algo con lo que ya contaban así que aunque a ninguno de los dos les hacía gracia ambos lo llevaban con resignación; Vilma y Ainhoa entraron al baño a lavarse los dientes cuando Piti y Andrés iban a salir de allí.--- Vilma, ¿quedamos en media hora te parece?--- le preguntó Piti al verla.--- Eh, vale, pero si quieres espérate, que me lavo los dientes y hablamos ya.--- No, no, dame media hora, que tengo unos asuntillos que resolver--- le dijo yéndose a toda prisa por el pasillo, Vilma se encogió de hombros y buscó la pasta de dientes en el neceser, Ainhoa que ya tenía el cepillo en la mano paseó la mirada entre Andrés, que estaba recogiendo con toda la parsimonia del mundo y ella y se disculpó alegándo una repentina necesidad de ir al baño. Andrés la miró desde la taquilla sonriéndole y Vilma se acercó:--- Tengo que hablar con él de un par de cosas, mañana te lo cuento ¿vale?--- Vale, pero no tienes que contármelo sino quieres--- le dijo acabando de recoger.--- Lo sé, pero es que quiero contártelo --- respondió ella dándole un leve golpecito con el cepillo de dientes en la cabeza, Andrés miró a los dos lados del cuarto de baño y en ese momento se escuchó el ruído de una cisterna así que se apartó de ella dándole las buenas noches como cualquier otro día. Vilma se acercó a la pileta y al levantar la cabeza pudo verlo reflejado a él desde el pasillo, una vez que él se dio cuenta de que ella lo estaba mirando articuló un te quiero con la boca y se fue, Vilma sonrió y notó como los nervios que tenía por la conversación que estaba a punto de tener con Piti menguaban, Andrés la calmaba, incluso más de lo que él pensaba.Una vez que Ainhoa salió de baño las dos echaron a andar hacía la habitación:--- Estela no duerme con nosotras, ¿lo sabías?--- preguntó Noa cuando estaban llegando.--- ¿Ah no? Mejor, me evito el querer asfixiarla de noche--- le dijo Vilma abriendo la puerta del camarote.--- Pero creo que es solo hoy, no te emociones demasiado--- contestó su amiga riendo--- ¿hablasteis?--- Sí, y no te lo pierdas, ahora le importa la opinión de Dios, ver para creer, oye, ¿tú no prefieres ir a dormir con Ulises?--- ¿Me estás echando?--- le devolvió la pregunta Ainhoa, ante la cara de Vilma siguió hablando--- sí, pero era por no dejarte sola.--- Noa vete a dormir con tu chico, es una orden, además así puedo hablar con Piti aquí.--- Eso quería saber yo ¿Piti? ¿Tienes la habitación para ti y quedas con Piti?--- ¿Quieres que quede para una fiesta de pijamas con Gamboa?--- le preguntó Vilma encaramándose a su cama para dejarla abierta para cuando fuese a acostarse.--- Claro, y ya que estás invita también a mi tío Julián, os lo ibais a pasar genial--- bromeó Ainhoa--- no se, pensé que querías aprovechar para estar con otra persona, ya sabes, la puerta tiene pestillo...¿Vilma?--- insistió al ver que su amiga no le hacía caso, se acercó a su lado y vio que debajo de su almohada había una galleta y una naranja--- eso no fui yo--- le dijo mientras ella sacaba las cosas de allí.--- Lo se--- dijo Vilma mirando la comida que tenía en la mano y sonriendo, sabía perfectamente quien había tenido naranja de postre en la comida y no había comido la galleta de la cena, lo sabía, y sintió como se le aceleraba el corazón ante ese pequeño detalle. No se había quedado tranquilo desde que ella no había podido comer las magdalenas esa mañana y había intentado darle parte de su pescado en la comida, cosa que Vilma había tenido que evitar pinchándolo con el tenedor, momento que aproveharon para cogerse las manos majo la mesa; parecía haberse relajado algo cuando en la cena la vio tomarse los dos vasos de leche con su galleta, a ella le había extrañado que él también tomase leche en vez de pescado, y más con el trabajo que De la Cuadra les había puesto aquella tarde, pero ahora lo entendía, la galleta era algo que podía esconder y dejarle allí, el pescado no.Le pasó la comida a Noa y se estiró para mirar debajo de la almohada otra vez, encontró un papel doblado, si aún tuviese tenido dudas de quien era aquello la letra habría acabado de solucionárselas: "Ni se te ocurra protestar, dormid bien", la frase no decía nada fuera de lo común, lo que lo hacía pasar como un gesto inocente de cualquier persona, era un detalle de nada, pero a ella no le hacía falta nada más; sabía que había sido Andrés quien lo había dejado allí y aunque mañana le echaría la bronca por haber pasado hambre por ella ahora solo podía pensar en cuanto lo quería.Ainhoa que sospechaba de que iba todo aquello no le insistió más, le dio un beso de buenas noches y se encaminó hacia la puerta, antes de cerrarla dijo:--- Que os aproveche, que teneis que crecer los dos--- Vilma rió el chiste y le contestó distraída:--- Buenas noches Noa, descansa--- Ainhoa se fijo en como Vilma se sentaba en la cama de Estela mientras empezaba a pelar la naranja y se llevaba una mano al estómago, lo que dijo acabó de despejarle las dudas, pero no iba a preguntar nada y arriesgarse a meterlos en un lío--- no te quejarás de que no te cuida enano--- mientras comía lo que Andrés le había dejado y notaba como el hambre en su estómago se calmaba acabó de tranquilizarse, la conversación con Piti iba a ser complicada, pero ella iba a hacer lo que sentía.
Después de dejar la comida bajo la almohada de Vilma Palomares llegó a su camarote y se tiró sobre la cama, De la Cuadra los había matado esa tarde y aunque el preferíria dormir abrazando a Vilma y notando las pataditas del niño al tener la mano en su barriga saber que los dos iban a dormir con el estómago lleno era suficiente para que durmiese tranquilo, escuchó a Piti rosmar mientras daba vueltas en la habitación y vio como se dirigía al armario y se metía dentro casi por completo.--- ¿Qué haces? ¿Una búsqueda del tesoro?--- le preguntó sin levantarse de la cama viendo como daba vueltas.--- No te oí llegar--- dijo Piti sacando la cabeza del armario emocionado--- ah eres tú, no me sirves--- con la misma volvió a meter la cabeza dentro.--- Hombre gracias, ¿pero qué buscas? Que lo estás dejando todo hecho unos zorros --- le preguntó viendo como empezaba a vaciar los cajones.--- Nada que tu me puedas dar Palomares...bueno, nunca se sabe, ¿no tendrá usted una gomita Padre?--- Palomares abrió la boca ante la pregunta--- Un condón Palomares que no te enteras, que si tienes un condón--- Palomares negó con la cabeza y Piti bufó--- si ya lo sabía yo, no se para que le pregunto al cura...pues que sepa Padre que todo hombre debe de andar por el mundo precavido, incluso los hombres de Dios.--- Si por lo que niego es porque estes montando semejante desastre por buscar un preservativo, lo tuyo es mucho.--- Aiii, como se nota que hace mucho que no sientes un deseo irrefrenable Palomares, sino no dirías eso--- Andrés se dejó caer de nuevo en la cama y se tapo la cara con la almohada, si Piti supiera...--- por cierto, a mi me tienes que decir como lo haces, os tienen que entrenar o algo, eso ni los monjes Xao-Ling, porque ver a una tía que te pone y no mostrarlo y aguantarse las ganas de tocarla o de...--- Andrés desconectó, empezó a recitar el rosario en su cabeza, no por creencias ni mucho menos, porque había sido lo primero que se le había ocurrido y necesitaba no escuchar a Piti, porque como le hiciese mucho caso acabaría en las duchas aquella noche de nuevo.--- ¡Lo tengo!--- el grito lo sacó de sus pensamientos--- gracias Ramiro aunque estés más raro que un perro verde y no estés en la habitación.--- ¿Y quién es la afortunada esta vez Don Juan?--- le preguntó antes de que saliese por la puerta.--- Vilma--- contestó Piti, según el nombre de su novia salió de los labios de su amigo Andrés se levantó de golpe, estampándose contra la balda de la cama.--- Palomares vaya ostia, ¿estás bien?--- Piti cerró la puerta y volvió junto a su amigo que se sujetaba la cabeza con una mano mientras salía de la cama.--- Sí, sí --- le dijo sujétandose a la litera para mantener el equilibrio--- ¿cómo que Vilma?--- Sí tío, hoy cuando fui a por tu pomada estaba ella hablando con Julia, y le preguntó si...vaya que si podía ñaca-ñaca, y luego me dijo que si podía hablar conmigo, blanco y en botella Padre, blanco y en botella.--- Espera, espera, espera; para empezar no sabes lo que le contestó Julia, y además no sabes si lo preguntaba por ti, lo mismo solo quería estar informada.--- Que no, que me quedé pegando oreja, tiene vía libre para darse a las artes amatorias--- los pensamientos de Andrés amanezaron con perderse durante un segundo pero tenía problemas más urgentes que fantasear--- y si no soy yo...no creo que este hablando de Ramiro hombre.--- Pero vosotros rompisteis, y tu mismo dijiste que era tu mejor amiga pero....--- Palomares no pudo seguir hablando porque Piti lo interrumpió:--- Que no me lies Palomares, vale que sí que es mi amiga y la quiero un mundo, pero si ella quiere volver a intentarlo yo no me voy a quedar quieto ante la oportunidad de...ya sabes, coronarme--- acabó la frase haciendo un gesto bastante gráfico que hizo que a Andrés le diesen ganas de darle una colleja.--- Pero Piti...--- Deséame suerte que hoy triunfo y me la beneficio, y ponte algo de hielo en la cabeza, que te me descerebras, y ya que estás roba algo de comer, que te suenan las tripas --- No le dio tiempo a decir nada más, Piti ya había cerrado la puerta sin darle tiempo a decirle que pensase las cosas, o que no le hacía falta un preservativo porque Vilma estaba embarazada o que pretendía beneficiarse a su novia; se dejó caer en la cama de nuevo y escondió la cara entre las manos, no podía avisar a Vilma porque Piti ya iba camino de la habitación y aunque sabía que su amigo ahora iba guiado por las hormonas y nada más no podía evitar sentir celos, algo que hacia mucho que no sentía; sabía que Vilma querría hablar con él de cualquier otra cosa eso no lo preocupaba, pero imaginarse la escena...Piti había abandonado la habitación con el preservativo en la mano y seguro que iba a entrar a matar como el mismo decía, la cara de Vilma iba a ser un poema...y él allí, sin poder hacer nada, le dio un puñetazo al colchón de arriba y se levantó para ir a la cocina, al menos se pondría hielo en la cabeza e intentaría relajarse, se levantó demasiado rápido olvidándose del mareo que le había causado el golpe y tuvo que cojerse a la cama otra vez, definitivamente aquella iba a ser una noche muy larga.
Vilma acabó la galleta justo cuando llamaban a la puerta, gritó para que pasasen y Piti entró a la habitación:--- ¡Hola!--- lo saludó contenta--- nos quedamos aquí ¿te parece?--- Sí, sí, en la habitación, por mi perfecto--- Piti se acercó a la cama y se sentó a su lado.--- ¿Estás bien? A ti te pasa algo que no me estás contando--- en vez de contestarle Piti se acercó a ella y la besó de golpe, Vilma se quedó estática y alucinada, ¿que coño hacía Piti besándola?Publicado por Débora en 6:40 | Etiquetas: Creo en ti, Débora | 0 comentarios | Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook |
-
Para Julia, por mantenerme unida al Julivanismo.
Vilma caminaba por los pasillos de la planta inferior del Estrella Polar en dirección a la lavandería, donde una hora antes había dejado su ropa en la lavadora. Había pasado ese tiempo tumbada en su cama leyendo en la soledad de su habitación. Ainhoa estaría en la enfermería con Gamboa, al que acababan de encontrar, y Estela no aparecía por ningún lado. Era extraño. No la había visto a ella, pero tampoco a Piti o a Palomares. Siguió avanzando por el pasillo y al pasar junto a la sala de máquinas escuchó demasiado ruido dentro, más de lo normal. Se escuchaban murmullos de voces que no eran habituales. Vilma se acercó, entreabrió un poco la puerta y se asomó para ver lo que había dentro.Varios alumnos estaban sentados en torno a una mesa, entre ellos su compañera de camarote Estela. Además de ella reconoció a Piti sentado justo frente a la puerta, y pudo distinguir en el rubio que estaba colocado de espaldas a ella a Palomares. Era raro que estuviesen todos ahí, pero lo que más le chocaba de todo era que la mayoría de los presentes estaban medio desnudos. Bueno, por lo que podía ver desde allí, Palomares estaba totalmente desnudo. No entendía nada. Entonces vio lo que había sobre la mesa y lo que algunos tenían en las manos, naipes, y lo entendió todo. Strip Poker. Aunque la presencia de Palomares allí no le cuadraba del todo. Se podía percibir la tensión en el ambiente, todos los alumnos tenían su mirada fija en Piti y en el rubio sentado frente a él, y se mantenían en absoluto silencio. Entonces el moreno dejó sus cartas sobre la mesa con una sonrisa antes de hablar.—Poker de nueves, padre. Aunque creo que ya no debería llamarle así, ¿no?Extrañada por ese último comentario, Vilma no pudo ver la cara que puso Palomares ante ese comentario, pero el chico no dijo nada. El silencio en la sala se mantuvo, hasta que él mismo dejó sus cartas sobre la mesa y la sonrisa de Piti se borró instantáneamente de su cara.—Escalera de color.Lo cierto es que Vilma no había jugado al poker en su vida, pero por las reacciones que se habían generado estaba segura de que el ganador era Palomares. El chico se levantó y se vistió en silencio, mientras todos permanecían callados. Ella podía notar que estaba realmente enfadado, y no entendía por qué. Colocándose el cinturón le dirigió una última mirada a Piti antes de hablar.—Has perdido. No quiero que te acerques al hijo de Vilma, ¿me has entendido? A partir de ahora yo, y sólo yo, me haré cargo.Sin dejarle tiempo al moreno para contestar, Palomares se dio la vuelta y abrió la puerta del todo para salir de la sala de máquinas. Vilma se tuvo que echar contra la pared de al lado para que no se la llevase por delante, porque el chico estaba tan enfadado que ni siquiera miraba por donde iba. Cerró la puerta tras de sí, y entonces Vilma saltó sobre él.—¡Eh! —Le dio un golpecito en el pecho con el dedo índice. —¿Tú quién te crees que eres para decidir quién puede hacerse cargo de mi hijo?En ese momento nadie podría decir con seguridad quién estaba más enfadado de los dos.—¡Pues alguien que se preocupa de verdad por lo que pueda pasarle! —Palomares levantó la voz como nunca lo había hecho con ella. Casi nunca se dejaba llevar por la ira y por el enfado pero tratándose de algo relacionado con Vilma no lo podía evitar.—Escúchame bien. Yo soy su madre. ¡Soy la única persona que puede decidir algo así! Y no tienes derecho a decirle eso a Piti, si me da la gana que se encargue de mi hijo lo hará.—La que tienes que escucharme eres tú. —Palomares pretendía seguir hablando, pero ella lo interrumpió.—Estoy harta de tener que escuchar a los demás. A partir de ahora pienso hacer lo que me dé la real gana.Palomares suspiró y se colocó las gafas. No pensaba rendirse, tenía que hacer que Vilma entrase en razón y lo iba a hacer ahora, le daba igual lo que pensase de él pero tenía que dejarle claras las cosas sobre Piti. Con ese pensamiento en la cabeza se agachó y la cogió en brazos para colocarla sobre uno de sus hombros, con cuidado de no hacer presión sobre su vientre. Una vez que la tuvo sujeta comenzó a andar a zancadas hacia la zona de la lavandería.—¡Andrés Palomares bájame ahora mismo! —Vilma pataleaba sobre él y comenzó a darle puñetazos en la espalda. Él se limitó a contestar con una voz mucho más calmada que antes.—No pienso dejar que te vayas hasta que me escuches.Cuando llegó a la lavandería cerró la puerta y entonces la dejó con suavidad en el suelo, y la miró. Vilma estaba delante de él con los brazos cruzados, la cara levemente sonrojada por el esfuerzo y el pelo recogido en un moño que había quedado despeinado, más despeinado de lo normal. Ella lo miraba con cara de pocos amigos.—Muy bien, no tengo toda la tarde. ¿Me dices lo que sea y me voy, por favor?A pesar de todo el enfado que todavía tenía Palomares no pudo evitar la sonrisa que cubrió su rostro durante un segundo, pero enseguida volvió a ponerse serio. Piti seguía en su cabeza.—Vilma, no me creo con el derecho de decidir por ti. Pero tu hijo no puede quedar a cargo de Piti.Ella descruzó los brazos y empezó a gesticular exageradamente con los brazos.—¿Pero por qué, a ver, por qué?—¡Porque no está preparado para ello! Porque es un inmaduro que no quiere reconocer nada y lo único que pretende es tirarse a toda tía que se encuentre en su camino. —En realidad una hora antes Piti había dicho algo bastante hiriente sobre Vilma que había provocado su propio enfado, pero no sería él el que se lo dijera a la chica, a menos que no entrase en razón. —¿Crees que cambiará cuando tu hijo nazca? ¿Que será lo suficientemente responsable como para cuidar de él?—¿Y tú sí que eres responsable? ¿Tú, que acabas de jugarte algo así en una apuesta? —Vilma estaba casi gritando, y Palomares pudo ver cómo el cuello de la chica estaba adquiriendo el mismo tono rojo que ya tenía su cara.—¡Tenía que hacerlo! No pienso dejar que algo le pueda suceder a ese niño, ¿entiendes? ¡Es demasiado importante!Los dos se miraron un segundo en silencio antes de que ocurriese. No se podría decir si primero fue él o fue ella, lo más seguro es que fuesen los dos a la vez, pero sus labios chocaron y se enzarzaron en un beso salvaje en medio del calor del momento. Las manos de Andrés recorrían la espalda de ella con avidez mientras Vilma lo atraía más y más hacia ella enredando los brazos en su cuello. Los dos estuvieron a punto de perder el equilibrio, y entonces Andrés la apretó contra la pared sin separar sus labios ni un milímetro. Sus cuerpos se ceñían el uno al otro de tal forma que no podía saberse dónde empezaba el de uno y acababa el del otro. Andrés llevó sus manos a la nuca de ella y terminó de deshacer el moño que llevaba. Entonces se separó un momento de ella con una sonrisa.—Así estás más guapa.Ella sonrió con él y sus labios volvieron a protagonizar una feroz lucha por el control durante unos minutos. Andrés dejó su boca para perderse en su cuello, pero debido a la diferencia de altura le estaba siendo algo difícil, por lo que la alzó y ella enroscó sus piernas en torno a las caderas de él. El enfado que habían compartido minutos antes se había transformado en el mayor desenfreno posible. Ninguno de los dos se planteaba lo que estaban haciendo, si estaba bien o estaba mal. Lo único que sabían era que no querían despegarse el uno del otro, que no podían hacerlo.En ese momento la puerta de la lavandería se abrió de golpe y una asombrada Estela apareció tras ella. Vilma abrió los ojos y volvió a colocar sus pies sobre el suelo, a la vez que Andrés se separaba de su cuello y se colocaba de pie junto a ella. Los dos tenían la respiración agitada.—Perdón.La chica morena salió apresuradamente de allí cerrando la puerta, y no fue hasta ese momento en el que cruzaron una mirada que los dos jóvenes fueron conscientes de lo que acababa de ocurrir ahí. Andrés bajó su mirada al suelo y habló casi en un susurro.—Creo que será mejor que me vaya.Colocándose un poco la ropa se dirigió hacia la puerta y la abrió, pero antes de salir se giró con una sonrisa en los labios y le habló por última vez.—Ah, no te olvides de recoger tu ropa de la lavadora. Creo que hace un rato que está lista.Dicho esto, salió cerrando la puerta tras de sí, dejando a Vilma en medio de la lavandería sin poder moverse. Entonces la chica no pudo evitar sonreír con fuerza, y agitó levemente la melena que caía suelta sobre sus hombros, después de que él le hubiese deshecho aquel moño. Desde ese día, Vilma Llorente no iba a ser fan de recogerse el pelo.Publicado por Paola en 5:10 | Etiquetas: Paola | 0 comentarios | Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook |
-
La maleta que lo desató todo
domingo, 17 de abril de 2011
Como todas las mañanas desde que embarcó en el Estrella Polar Vilma se encontraba en su camarote, pero aquel día era diferente. Esa mañana sería la última que despertase en esa litera y que llamaría al lugar donde estaba “su” camarote, porque ese día se iba de allí para compartir uno nuevo con Piti. Llevaban un tiempo juntos y habían decidido independizarse, si es que a eso se le podía llamar independizarse. Con sólo un par de meses para la llegada de su bebé, Vilma había pensado que podría ser un buen momento para dar el paso y prepararse para la nueva vida que le esperaba cuando diese a luz. Esa mañana estaba sola en el camarote. Ainhoa, que aunque al romper con Gamboa había vuelto a vivir con ellas, estaba pasando la mañana con su hermana, y Estela estaría magreándose con Ramiro en algún rincón del barco. Como siempre.Cuando estaba doblando la ropa alguien tocó suavemente la puerta, y al levantar la vista se encontró con la cabeza de Palomares asomada allí.—¿Se puede?Vilma asintió levemente con una sonrisa y siguió doblando su ropa y colocándola sobre la cama al lado de su maleta abierta, y Andrés se recostó contra la litera que estaba justo enfrente y la miró durante unos segundos antes de hablar.—¿Haciendo el equipaje, eh? Piti ni ha empezado...—En ese momento se fijó en la maleta de la chica y no pudo evitar que una sonrisa melancólica cubriese su rostro. —¿Te acuerdas?Vilma centró su atención en él. El chico alternaba su mirada entre el rostro de ella y la maleta, pero Vilma seguía confundida y el interrogante de su cara impulsó a Palomares a seguir hablando.—La maleta, el día que embarcamos. Te intenté ayudar a subirla a la plataforma pero tú te negaste. Fue nuestro primer cruce de palabras, ¿recuerdas?El rostro de Vilma mostró entonces cómo una bombilla se había encendido en su cabeza y sonrió.—¡Es verdad! En aquel momento no estaba para tratar con hombres... Ya sospechaba que estaba embarazada y no estaba precisamente de humor... Lo siento mucho. —Lo dijo con tal arrepentimiento en la voz que Palomares no pudo evitar apresurarse a quitarle importancia al asunto.—No, no, tranquila, si no pasa nada. Supongo que en ese momento no te apetecería que un hombre hiciese de caballero andante. —Sonrió, y entonces bajó la mirada antes de seguir hablando. —Y menos si lleva un alzacuellos.La risa de Vilma resonó en sus oídos, y ella se giró hacia el armario para seguir cogiendo sus cosas. Incluso así, de espaldas a él, la veía preciosa. Su voz lo sacó de sus pensamientos.—Hace mucho que no te pones el traje de cura, ¿eh? A ver si vas a estar perdiendo la fe...Palomares se puso serio de repente. Ella había esperado escuchar una carcajada por parte de él, y al sólo percibir silencio se dio la vuelta extrañada. Lo miró, y lo conocía tan bien que sabía que había tocado una herida. El chico no había ido a su camarote simplemente a ver cómo hacía el equipaje.—Andrés, ¿qué pasa? Sabes que a mí me lo puedes contar todo. ¿Somos amigos, no? —Se acercó a él, y los dos se sentaron uno junto al otro en la litera en la que antes se apoyaba el chico.—Ese es el problema, Vilma. Que somos amigos.Ella pareció no entender lo que quería decir. Entonces Palomares, envalentonado por haber empezado a hablar, la tomó de las manos y la miró a los ojos mientras siguió hablando.—Yo siempre he sido una persona muy débil, y muy indecisa, Vilma. Cuando con diecisiete años conocí a María pensé que sería para siempre, que ella iba a estar allí para mí y yo iba a estar para ella. Llegué a pensar que era mi alma gemela. Pero un día, de pronto, no estábamos juntos. Y yo pensé, de verdad lo creía, que entrar en el seminario era mi verdadero camino. Nunca he dudado de mi fe en Dios, y la sigo teniendo, pero sí que dudo de si este camino que elegí es el que quería de verdad, o de si sigue teniendo algún sentido ahora que todo ha estallado en pedazos y navegamos sin rumbo. No me siento con fuerzas para seguir siendo sacerdote, Vilma. Y esas fuerzas comenzaron a abandonarme desde que te ayudé con esa maleta.Al empezar a comprender, ella se soltó del agarre de sus manos, casi con culpa, y bajó la mirada hacia su regazo.—Andrés, yo...—Espera, déjame terminar por favor. Esa maleta, Vilma, simboliza para mí todo lo que he estado negándome estos meses. Dentro de ella están mis ilusiones, mis sueños, mi corazón. Cosas que no quería dejar salir. Pero al hacer el equipaje para irte con Piti la has abierto, y todo ha salido de golpe, sin poder evitarlo. No quiero seguir engañándome, cariño. Y aunque sé que no es justo que te diga todo esto ahora que te vas para empezar algo con él no podía seguir callándolo. Porque estoy enamorado de ti, Vilma, no tengo la menor duda de ello. Ni cuando conocí a María, ni cuando entré en el seminario, ni cuando embarqué en el Estrella Polar. Nunca había estado tan seguro de algo en mi vida.Vilma se quedó callada durante unos minutos, al no saber cómo reaccionar. No era el primer chico que se le declaraba, varios lo habían hecho y ella los había mandado a la mierda sin dudarlo un segundo. Pero esta vez era diferente. Andrés era una persona muy importante para ella, su mejor amigo, y lo que acaba de decirle era lo más bonito que le habían dicho en la vida. Ni siquiera las parejas que había tenido le habían dedicado algo más allá de un simple “te quiero”. Y le daba miedo, mucho miedo, decirle que no a Palomares, porque estaba segura de que le iba a hacer mucho daño y ella no quería ser la causa de su sufrimiento.Palomares se estaba poniendo muy nervioso al ver a Vilma callada con la mirada fija en su regazo, y la chica se dio cuenta de que no podía aplazarlo más. Tenía que decirle algo, ser sincera con él, así que lo miró a los ojos.—Andrés... Sabes que dentro de este barco eres una de las personas más importantes para mí, ¿verdad? Eres mi mejor amigo, la persona en la que más confío, incluso más que en Piti. Bueno, ya sabes cómo es él. Tienes la certeza de que va a estar ahí para tirar de ti cuando lo necesites, pero para guardar un secreto... —Vilma tragó saliva antes de continuar. —Pese a todos sus defectos estoy enamorada de él, Andrés, no puedo evitarlo. Tengo un imán con los tíos así joder...Vilma volvió a bajar la mirada hacia su regazo, y entonces Palomares la abrazó suavemente. A pesar de lo mucho que la quería y de que su cercanía le quemaba más que nunca, no era egoísta. Sabía que una respuesta afirmativa a su declaración era imposible.—Cariño, no te preocupes. Te entiendo perfectamente. Antes de contarte nada era consciente de cuál iba a ser tu respuesta...Ella se revolvió entre sus brazos y lo volvió a mirar a los ojos antes de hablar.—No quiero que te minusvalores, Andrés. ¿Sabes? Puedo ver perfectamente lo que vio María en ti, y entenderé a toda mujer que se enamore de ti. Porque eres atento, eres muy generoso... Y siempre acudes cuando alguien te necesita sin necesidad de ser llamado. Tienes un corazón enorme, Palomares. Estoy segura de que si Piti no estuviese en este barco me habría enamorado de ti.Nunca supo si esas palabras lo habían alegrado o habían aumentado el sufrimiento creado por ella. Andrés le sonrió, le dio un beso en la frente y se dirigió a la puerta, pero antes de salir se giró y la volvió a mirar.—Espero que te vaya muy bien con Piti, de verdad.Ella le sonrió en un mudo asentimiento, y siguió sentada en esa cama hasta minutos después de que él se hubiese ido. En ese momento volvieron a tocar suavemente la puerta, pero esta vez no fue la cabeza de Palomares la que asomó por ella, fue la de Piti. Cuando vio que estaba sola entró en el camarote con una sonrisa y la besó en los labios.—¿Qué pasa, churri? ¿Preparada para vivir en el camarote del amor?Vilma se levantó de la cama con una carcajada, terminó de guardar la ropa que le quedaba en la maleta y se dirigió con ella detrás de Piti, hacia su nueva vida. Al llegar a la puerta del que había sido su camarote hasta entonces frenó un momento, y se giró para contemplarlo. Era extraño ver su litera tan vacía, sin todas sus cosas desparramadas de cualquier manera por ahí. Una ola se nostalgia la recorrió por dentro y no pudo evitar que una lágrima escapase de sus ojos. Entonces sintió la mano de Piti rodear la suya con fuerza, y limpiándose las lágrimas por fin se atrevió a dejar su camarote, mientras durante un segundo, un sólo segundo, su corazón se preguntaba si ese era su verdadero camino.Publicado por Paola en 5:37 | Etiquetas: Paola | 0 comentarios | Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook |