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  1. ¿Y si te digo que te quiero?

    jueves, 26 de mayo de 2011



    Nota: La autoría de este fic se atribuye a Lau.

    - La pregunta es sencilla, tú a mi me quieres?- Piti la miraba directamente a los ojos, esperaba una respuesta, ella intentaba apartarle la mirada pero sentía el peso de sus ojos caer sobre ella, obligándola a darle la respuesta, la única respuesta que sabía estaba esperando. El los estaba observando desde el otro lado del salón, sabía que estaba ahí, lo había visto entrar y decirle a Estela que ya se encargaba él de colgar el cartel, lo había estado mirando de reojo de vez en vez y había notando como él también la miraba cuando creía que no lo veía. Ahora estaba muy cerca de él, probablemente había escuchado la pregunta de Piti.
    - Claro que te quiero, Piti- intentó sonar casual – eres... muy especial para mí, ya te lo he dicho, te tengo mucho cariño, eres… eres el papá de mi bebé
    Una vez estuvo dicho se odio a sí misma, ella sabía perfectamente que Piti la quería, la quería de verdad, estaba enamorado de ella; el mismo se lo había confesado lo que no dejaba lugar a duda alguna, y ella había decidido adoptar el papel de tonta que no se enteraba bien de lo que estaban hablando diciéndole que le tenía cariño; para una persona que te abre su corazón decirle algo así podría herirlo profundamente y lo último que quería era herir a Piti. Quedaban muy pocas personas en el mundo por las que realmente se preocupaba y él era una de ellas, lo último que quería era hacerlo infeliz.
    Antes de que todo aquello pasara le habría dicho que si sin pensarlo, lo habría hecho porque Piti había estado ahí desde el principio, la había apoyado e instado a tirar para adelante cuando sentía que le mundo se le venía encima, querer a Piti no estaba mal, era lo correcto, lo más fácil; pero desde que todo había pasado, y no sabía decir exactamente cómo ni cuándo, si desde la primera pajarita, el primer beso o aquella conversación, pero en algún punto todo había cambiado. Hubo un momento en el que se empezó a descubrir a si misma buscando pajaritas de papel entre los libros y buscando un solo rostro entre todos los que veía cada mañana al entrar al comedor. Ese día se dio cuenta de que las mañanas eran más alegres y aquel fin del mundo era solo el comienzo de algo más.
    - Ya Vilma, pero yo necesito saber qué me quieres como yo, que tu corazón también se acelera cuando me tienes cerca, y que sientes ese dolor en el estómago cuando piensas que no estás conmigo, porque eso es lo que me pasa a mi Vilma, cuando pienso que no te tengo se me hace un nudo aquí y cuando te tengo cerca– para mayor explicación Piti tomó la mano de Vilma y la puso sobre su pecho, su corazón latía con fuerza.
    Vilma quería que aquel barco se hundiese antes de tener que darle una respuesta a Piti, porque todo aquello que le decía, todas esas palabras la ponían cada vez más lejos de donde él intentaba llevarla, de un mundo en el que ella simplemente lo amara. Sus ojos se empezaron a llenar de lágrimas, joder putas hormonas, odiaba llorar delante de la gente. Antes su sorpresa Piti sonrió.
    - Si, se que puede sonar cursi, pero es lo que siento Vilma, y ya no tengo miedo de decirlo, nunca más. Porque cuando vi a Palomares besarte fue como si el mundo me estuviera gritando que tenía que hacer algo, y tenía que hacerlo ya.
    La mención de su nombre hizo que involuntariamente diera un paso lejos de Piti apartara la mano, el no pareció notarlo, había pensado que sus palabras la habían conmovido al punto de arrancarle las lágrimas. – Yo te quiero Vilma, y sé que tú también me quieres aunque no estés lista para decírmelo. Quiero ser el padre de ese niño y te lo demostraré. – Se fue con una sonrisa y sin decir nada más, y sin esperar que ella dijera nada más. Ella se volteó luego de cercarse las lágrimas, había sido cobarde, había dejado que Piti se fuera esperanzado solo para ahorrarse el tener que decirle la verdad, había elegido callar y eso la hacía odiarse, pero una vez que se giró se encontró con su rostro y ya no pudo pensar más, él estaba ahí, al otro lado del club, más lejos de lo que ella había calculado y, por primera vez en semanas, la estaba mirando, directamente a los ojos, sentía como esos ojos la atravesaban y no era capaz de adivinar si había escuchado la conversación o no. El tiempo que duró el contacto visual hizo que se tambaleara por dentro, de repente el corazón se le empezó a acelerar y dejo caer el rollo de pegatina que llevaba en la mano, quería con todas sus fuerzas aferrarse a ese momento. Dios él había estado siempre ahí, como era posible que no lo viera antes?


    De repente él se dio la vuelta y se fue y sin que se lo propusiera, sin que lo hubiera planeado, su cuerpo tomo la decisión que ella misma fue incapaz de tomar y salió en su búsqueda. Lo alcanzo en el pasillo quizás camino de su camarote.
    - Palomares – lo llamo más alto de lo que hubiera sido necesario, estaban solo a mitad del pasillo, hacía rato habían dejado atrás el ruido y a la gente. El se giro a verla, una vez más ahí estaban esos ojos, cuando la miraba sentía que se quemaba, como era posible que solo ahora lo viera así? Habían vivido tantas cosas juntos. En ese momento se dio cuenta de que no tenía nada que decirle y se sintió tonta, estaban parados a mitad del pasillo, ella lo había seguido, lo había llamado y ahora el esperaba que le dijera algo, pero que le podía decir? – necesito ayuda… en el club, ahí un par de cosas que.. bueno que no puedo hacer… es que yo…. ya sabes.. bueno en realidad…
    Vale, estaba titubeando, y no era para menos, necesito ayuda? en serio? eso es lo mejor que se le podía ocurrir? En el club había más de diez hombres, no colaba que saliera a buscarlo justamente a él. Si antes quería que se hundiera el barco ahora quería que el pez gigante pasara por debajo y se la tragara entera. Tenía que pensar rápido. – En realidad solo quería hablar contigo, hace mucho que no hablamos y.. bueno… - aquello no mejoraba mucho su posición pero se sentía más cómoda diciéndole la semiverdad
    - Sí, bueno, justo iba a hablar contigo pero es que estabas con Piti y no quise interrumpir – le respondió él, mientras hablaba se había pasado dos veces la mano por el pelo, pensar que estaba nervioso hacia que su corazón se acelerara aún más.
    - Me preguntó si le quería- antes de que se diera cuenta las palabras ya habían salido solas, definitivamente su cuerpo la estaba llevando por un camino que ella misma nunca habría tomado, ni en un millón de años una Vilma cuerda habría soltado aquello así, a bocajarro. La reacción de él le hizo ver que no era una noticia, no se veía sorprendido, de hecho había bajado la mirada y pronunciado un casi silencioso “ya” – Quiere que le diga si siento lo mismo que él. – Esta vez sí era consciente de lo que estaba diciendo, pero ya había entrado en el terreno y no le quedaba de otra, hablar de Piti era solo rasgar la superficie de todo lo que tenían por aclarar
    - Si bueno, pensaba que ya lo sabía, se nota un montón que os queréis y bueno, igual deberías darle una respuesta para que se quede más tranquilo, ya sabes cómo es Piti. – podía ser la falta de práctica pero no se estaba esforzando mucho por ocultar cuan al tanto estaba de lo que habían hablado, sabía que ella no le había dado una respuesta.
    - Ya no me dejas pajaritas – aunque sentía que temblaba por dentro se mantenía firme por fuera, lo miraba a los ojos, se le acercaba poco a poco, dando pasos lentos, no tenía prisa. – Ya no quieres que sonría?
    - Si... sí, claro que quiero… yo – sabia que lo estaba haciendo bien, el no había esperado tocar aquel tema, que ella fuera tan directa lo desubicaba y eso le daba la ventaja de llevar las riendas de la conversación. – ya no necesitas esas pajaritas para sonreír, se que eres feliz.
    - Piti me ha preguntado si le quiero, y no he podido decirle que si, no he podido solo sonreírle y decirle que si, a alguien se le quiere o no se le quiere y yo he tenido dudas, como puedo saberlo Palomares? Como puedo saber si le quiero? – con cada palabra que le decía se acercaba más y más a él, el corazón latía con mucha fuera, sentía que se le salía por la boca, tenía miedo de que él pudiera escuchar sus latidos pero no podía parar.
    - Hum… yo… le preguntas a la persona equivocada, Vilma, yo de esto no es que sepa mucho… pero supongo que eso se sabe y ya está, se siente dentro, cuando le ves, cuando te habla, cuando le tienes cerca…
    - …cuando le ves sonreír- le interrumpió, ya estaba demasiado cerca, sentía miedo de estar ahí, de lo que podía pasar después. – Por qué, Palomares? Por qué me besas y luego desapareces, por qué me dejas pajaritas pidiéndome que sonrías, por qué me dices que tienes dudas de ti, por qué me dices que te gusta verme sonreír? Necesito que me digas por qué, necesito que me expliques por que ahora no hago más que buscarte y pensar en los sitios donde puedes estar, y las cosas que te pudiera decir si te tuviera cerca, necesito que me des un motivo, un solo motivo para no cometer el error más grande de mi vida, un motivo para no estar con él.


    El silencio los rodeo el tiempo que Palomares tardo en asimilar sus palabras, ahí estaba, lo había dicho, había soltado todo lo que llevaba por dentro y mas, había abierto la puerta y ahora solo quedaba esperar si el decidía entrar en ella, los segundos se hicieron largos, eternos.
    - El puede hacerte feliz, es un buen chico y me consta que haría lo que fuera por ti. – De repente sintió un dolor en el estómago, no la había detenido, no le había dicho lo único que había querido escuchar; el corazón dejo de latir rápido, solo quería estar sola. Palomares le colocó un mechón de pelo detrás de la oreja y el contacto fugaz con su piel hizo que se estremeciera. – Siempre supe que Piti acabaría enamorándose de ti. Tenéis mucha suerte de haberos encontrado, el te cuidara, os protegerá a ti y vuestro bebe, se encarga de hacerte reír cada día y yo, yo estaré aquí.
    - Te estás equivocando – el nudo que tenía en la garganta le atoraba las palabras – no va a haber una familia feliz, ni besos de amor ni atardeceres en cubierta cogidos de la mano. Ojala me hubiera enamorado de Piti, todo fuera mucho más sencillo si pudiera salir ahí fuera y decirle que lo quiero, que no hay nada en este mundo que me importe más que estar con él.
    - La tierra a desaparecido, Vilma – era difícil decir si el tono de su voz era tristeza o pura frialdad, nunca lo había oído hablar así, era posible que en realidad no la quisiera, que en realidad solo deseara verla con Piti? – Quedan muy pocas probabilidades de que los sobrevivientes podamos llevar una vida normal, ser felices, tú tienes esa oportunidad, no deberías desaprovecharla.
    - A qué coño llamas tú ser feliz, Palomares? A dar gracia por estar vivos en un mundo donde y no queda nada, a poner la otra mejilla, o quizás a conformarse solo con que te quieran, renunciando a querer, a ser feliz, a sentirte vivo, a sentir la adrenalina correr por tus venas, esas ganas de equivocarte, de correr riesgos? Dime que quieres que me vaya con él, mírame a los ojos y dime que no te importa y lo haré – estaba furiosa, las lágrimas salían otra vez, ya no sabía si lloraba de tristeza, o de impotencia.
    - Deberías irte con él – otra vez era frio, la miraba a los ojos pero ya no lo podía ver a él, había destruido cualquier ápice de esperanza, había cortado de raíz los que todavía estaba por nacer.
    - Chicos, estáis bien?- la voz de Ainhoa rompió la tensión que había quedado entre ellos, Vilma limpió las lágrimas con el dorso de su mano, espero un par de segundo antes de virarse. Ainhoa los miraba extrañada, quizás solo había alcanzado a oír la voz de Vilma sin entender muy bien la situación
    - Todo bien – le dijo sonriendo a medias – iba para el club que necesitan que les echemos una mano con las decoración. Vienes?
    - Claro- Ainhoa pasaba la vista de Palomares a Vilma y viceversa, no se hacia una idea de lo que había pasado pero era más que claro que no era el momento de hacer preguntas- Vienes Palomares?
    - No, yo… no – Las chicas se fueron y él se metió en su camarote, se tiro en la litera y estuvo ahí un buen rato, con la mirada clavada en el techo, solo pensando. Se había mantenido fiel a su promesa, se había apartado de Vilma, había asegurado que ella eligiera a Piti tal y como le había prometido a su amigo. Piti la quería, se había enamorado por primera vez, había prometido cuidarla y hacerla feliz, ahora el sentía un vacio enorme, como si le hubieran arrancado un pedazo de sí, pero era lo mejor, eventualmente ella tomaría la decisión correcta, estaría con Piti, serian felices y el quedaría a un lado, apartado, observándolos desde el silencia, simplemente conformándose con verla sonreír.
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