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  1. Creo en ti. Capítulo Dos

    lunes, 28 de febrero de 2011


    --- Tengo miedo de Dios --- La última frase de Vilma resonaba en sus oídos, no sabía a que se refería pero la estaba viendo deshacerse entre sus brazos--- De que me castigue por no haber querido a mi bebe. Y ya no sería lo primero que me quita. Al principio quise abortar, y ahora que lo quiero con todas mis fuerzas tengo miedo de que me lo quiten. Quiero verlo nacer, oírlo llorar, cogerlo en mis brazos, criarlo...pero si no puede ser prefiero morir yo, quiero que él viva por encima de todo. ---Vilma hablaba a toda velocidad, se notaba su desesperación en cada una de sus palabras, que seguían saliendo acompañadas de sollozos--- Tiene que dejarlo nacer, tiene que permitirlo, ya me arrebató algo que quería con todas mis fuerzas, me dejó sin ti, no puede llevarse también la vida de mi hijo, ¿que más quiere de mi? ¿No le llega con haber ganado él?¿Con que lo prefieras a él? ¡No puede llevarse también a mi hijo! Si le debía alguna ya tiene la cuenta más que saldada. Si yo muero en el parto no me importa pero él tiene que salvarse, lo tiene todo por delante, toda la vida. Y necesito que me prometas que lo cuidarás, que entre tú, Piti, Noa y Julia lo cuidareis, pero necesito saber que tu vas a estar ahí para él y que si llega el momento y teneis que decidir lo salvareis a él, no me importa morir pero él--- llegados a ese punto Palomares ya había escuchado suficiente, desde que ella había empezado a hablar se había quedado sin palabras, viéndola allí, entre sus brazos, llorando por él y rogando por la vida de su hijo, sin importarle la suya propia, no podía aguantar ni una palabra más.

    La cogió fuertemente del brazo sin llegar a hacerle daño pero firmemente y la llevó al interior del barco, Vilma se había quedado callada ante la reacción de él y lo seguía sin saber muy bien que había pasado, al entrar Palomares la llevó hasta uno de los sofás e hizo que se sentase.
    --- Escúchame bien Vilma, porque no quiero volver a oír lo que acabas de decir--- su voz había cambiado y ya no era la voz dulce y calmada que trataba de calmarla en cubierta, era un tono duro, parado delante de ella casi gritaba--- si a ti no te importa morir a mi sí, así que no quiero volver a oír hablar del tema. No te atrevas a rendirte Vilma, ¡No te atrevas! Ese niño necesita a su madre, porque podrá crecer sin mundo pero no podrá crecer sin ti, ninguno podríamos llenar el vacío que le dejarías, llevas casi 6 meses cuidando de él y te queda toda una vida por delante. ¿Te crees que puedes abandonarlo? No puedes, no tienes derecho a hacerlo. ¡Ese niño no podría vivir sin ti!¡Y yo tampoco! Así que no vuelvas a decir que no te importa morir, porque tu vida vale mucho Vilma, más que la de cualquiera, y no puedes dejarle sólo, ¡ni a él ni a mi!--- Vilma había dejado de llorar de golpe, tan pronto como él había empezado a hablar se había quedado petrificada escuchando sus palabras, su único gesto había sido un leve asintimiento cuando practicamente le ordenó que lo escuchase, pero cuando le había escuchado decir que no podía vivir sin ella las lágrimas habían parado de repente.
    --- Te queda mucho por vivir y muchas cosas por descubrir así que me importa una mierda que a ti no te importe, porque yo no voy a dejar que te mueras ¿me estás entendiendo? Dios no tiene derecho a castigarte, si realmente él te pusó en esta situación no puede castigarte ahora ¡No le permito hacerlo! No es nadie para castigarte, él no ve como te levantas cada mañana y te emocionas al ver como va creciendo tu estómago, él no ve como le cantas nanas al bebé por las noches, él no ve como intentas coserle su primer body, él no te ve cruzar los dedos en cada ecografía para que te digan que sigue perfecto, él no te conoce, no sabe que nos alegras los días, no sabe como te preocupas por tus amigos, no sabe lo que eres capaz de hacer por el resto de nosotros, y si realmente lo ve, si está ahí y lo ve todo, no se atreverá a llevarse tu vida, no hay derecho ni humano ni divino que le permita hacer eso, llevarse el mundo sí, ¡pero tu vida no!

    No te ha ganado ninguna batalla y no va a hacerlo ahora --- Palomares seguía hablando sin darse cuenta de lo que estaba confesando, no tenía intención de declararse, hablaba para dejarle claro que su muerte no era una opción--- yo te he elegido a ti, no a él, a ti, porque tu eres lo único que realmente me importa, tu y este niño--- se agachó en frente de ella y llevo una mano a su estómago una vez más esa noche--- y va a nacer sanote y fuerte, va a tener una vida feliz con su madre, porque tu muerte es algo que no estoy dispuesto a discutir Vilma, me niego, y no quiero que vuelvas a hablar como si tu vida no importase ¿estamos?--- Su otra mano subió a su cuello y la obligó a mirarlo a los ojos, Vilma asintió secándose las lágrimas con el dorso de la mano, y Palomares volvió a hablar, está vez con un hilo de voz, ya no estaba gritándole que no podía morir, ahora era más bien un ruego y sus ojos húmedos lo delataban--- La vida sin ti no es una opción, al menos no una que yo esté dispuesto a aceptar. --- Y permanecio allí, en cuclillas con una mano en su estómago y mirándola a los ojos, como si todo lo que le importase estuviese allí, y así era, y al callar un segundo se dió cuenta de lo que había hecho, había estado gritando como un demente, practicamente le había prohibido morir y había acabado por confesarle su amor a gritos y lo peor es que le daba igual si con ello había conseguido quitarle aquella idea absurda de la cabeza, ¿Morir ella? ¿Y él que haría? No veía más allá de ese momento porque era incapaz de imaginar un mundo sin ella. A él le parecieron siglos pero no habían pasado diez segundos cuando las temblorosas manos de Vilma se posaron en su cuello y tiraron de él para acercarlo:

    --- Te quiero--- fueron las únicas dos palabras que salieron de su boca y antes de darle siquiera la oportunidad de contestar sus labios se adueñaron de su boca, Palomares no tardó en reaccionar, los dos llevaban esperando ese momento desde su primer beso en la cocina, ese que tantos problemas les había dado pero que al fin y al cabo había conseguido traerlos hasta ese instante.
    En un primer momento perdió el equilibrio pero llevó las manos a su espalda y aferrándose a ella se puso en pie y la levantó consigo; las manos de Vilma se entrelazaban en su cuello mientras el asalto a su boca se hacía más profundo, las manos de él estaban en la parte baja de su espalda y su nuca pegándola a su cuerpo, como si quisiera mimetizarlo con el suyo; ella se separó de él debido a la necesidad de aire y ahogó una risa en el beso cuando él obcecado volvió a hacerse con su boca sin permitirle separarse un milímetro de su cuerpo; estaban enrredados en un beso sin fin, ni una ni otro querían que ese momento acabase, se sentía tan bien después de tanto tiempo esperando por ello, sus bocas encajaban, sus labios se buscaban continuamente, sus lenguas se tentaban en un juego que no parecía tener final; los besos famélicos, desesperados y profundos se mezclaban con otros dulces y breves que eran solo la antesala del siguiente ataque, la oportunidad de tomar aire antes de volver a perderse en el otro. Con un gran esfuerzo Palomares consiguió apartarse de ella pero sin soltar el agarre que mantenía con sus manos:
    --- Espera, espera, espera...
    --- ¿Qué pasa? ¿No me irás a decir que te arrepientes otra vez? Porque te mato, y eso si puedo jurártelo por Dios.--- Vilma habló con con la decisión y la ironía que la carazterizaban, pero debajo de eso estaba escondido el miedo a la respuesta que estaba pidiendo.
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  2. 1 comentarios:

    1. Azahara dijo...

      me esta encantando pero ahora tengo que ir a dormir asi que mañana sigo leyendo y te sigo comentando que me parece.

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