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  1. Creo en ti. Capítulo Uno

    lunes, 28 de febrero de 2011



    Este fic está ambientado unos días después del fic: Elegir, también en este blog, perdonad las molestias

    Pasaban de las 3 de la mañana y Palomares iba camino de la cocina, estaba lloviendo a cántaros y aunque no había mucho viento se presagiaba tormenta, y para rematarla el tenía un dolor de estómago horroroso, para una noche en que habían tenido una cena decente y a él le había sentado mal..no se creía su mala suerte, si él ya se lo había dicho a De la Cuadra al principio de la travesía: para cenar bien un sandwich mixto y tan tranquilo, pero no...ala la sandwichera por la borda, y ahora a tomarse sal de frutas a la cocina para poder dormir.
    Se empezaba a notar que el tiempo no iba a hacer otra cosa que empeorar y en esa zona del barco cercana a cubierta ya hacía frío, se cerró la chaqueta y entró a los dominios de Salomé, se preparó el digestivo y se dio prisa para volver a la habitación, sobretodo para volver debajo de las mantas; cerró todo bien para que la cocinera no protestase a la mañana siguiente y estaba a punto de bajar las escaleras cuando escuchó una de las puertas del club golpear, estuvo a punto de no subir a cerrarla pero en el ultimo momento cambio de idea y no pudo más que dar las gracias por haberlo hecho en cuanto subió; se asomó antes de cerrar y allí, en cubierta mirando al mar que todavía estaba en calma, completamente empapada estaba Vilma.

    --- ¡Vilma!---gritó desde dentro para hacerse oír por encima del sonido de la lluvia--- ¡Entra, te estás empapando!--- No obtuvo respuesta así que se puso la capucha y se asomó más --- ¡Vilma vas a acabar acatarrada! ¡Entra!
    --- No se mueve--- esa fue toda la respuesta que obtuvo, un leve susurro que le había costado oír, no sabía que le pasaba pero desde luego Vilma no estaba bien, así que salió al aguacero.
    --- ¿El barco? Pronto empezará y aquí arriba no estás segura--- dijo quitándose la chaqueta y poniendósela a ella por encima de los hombros --- entra anda.
    --- El bebé, no se mueve el bebé--- el tono de su voz era sólo un murmullo y a Palomares no le hacía falta ver su cara para saber que estaba asustada, se puso a su lado y cogió una de sus manos acariciándole el dorso con el pulgar.
    ---¿La doctora Wilson te ha dicho algo? ¿Has notado algo raro?---Vilma negó con la cabeza y Palomares pudo ver que entre la lluvia que bañaba su cara también había lágrimas.
    --- No, Julia no me ha dicho nada, hace tiempo me dijo que seguramente no se movería demasiado, pero entre no moverse mucho y no hacerlo nada...La única vez que note que se movía ni siquiera fue que lo hiciese él, fue la última vez que acabe en la enfermería. Se lo dije hoy y me iba a hacer una ecografía para que me quedase tranquila, pero con la tormenta desconectaron todo, así que tendre que esperar hasta mañana.
    --- Pero eso no quiere decir nada, yo estaba allí cuando la doctora te dijo eso ¿te acuerdas?--- Vilma asintió todavía sin mirarlo--- te dijo que seguramente no notarías tanto movimiento como en los embarazos normales porque en estos casos los bebés estaban mucho más quietos.
    --- Lo sé, pero ni una sola vez..
    --- Vilma hay embarazos en los que las madres casi no notan moverse a sus hijos, si se ponen cómodos ahí dentro no tienen necesidad de moverse --- A Palomares le daba igual estar diciendo algo con sentido o no, sus conocimientos ginecológicos eran nulos, pero necesitaba que Vilma reaccionase, que no se viniese abajo ahora, no podía verla así--- dime que necesidad tiene, está calentito, cómodo y lo tienes bien alimentado, no tiene porqué protestar.
    --- Por eso salí aquí, a lo mejor así consigo que se mueva, no necesito mucho, una patadita, lo que cualquier madre tiene.
    --- Cariño pero así solo vas a conseguir enfermar y eso no os va a hacer bien a ninguno--- Se dio cuenta de como la había llamado, hace unos días se habría puesto histérico por haberlo dicho en voz alta, pero ahora le daba igual, tenía más que claro lo que quería, pero aún no había encontrado el momento para hablar con ella, para ver si después de todo aún estaba dispuesta a aceptarlo.
    --- Necesito que se mueva, solo necesito que se mueva--- mientras ella hablaba el barco se había movido, no era muy preocupante pero el viento soplaba bastante fuerte, lo bastante como para que estuviesen más seguros dentro del barco, pero Vilma no parecía notarlo, ella estaba centrada en su hijo y Palomares vio que no había manera de hacerla entrar, no hasta que tuviese lo que necesitaba, así que se movió de su lado.
    --- ¿Te vas?---preguntó casi asustada.
    --- Ni lo sueñes--- le contestó situándose detrás de ella y apoyando sus manos en la barandilla a sus costados de modo que ella quedaba entre sus brazos--- pero tu no pareces dispuesta a entrar y yo no estoy dispuesto a que una ráfaga de viento te tumbe por terca, así que nos vamos a quedar los dos aquí, hasta que decidas que es hora de entrar o una ola nos meta para adentro.--- Vilma solo asintió con la cabeza y movió la mano para apoyarla en la de él.

    El barco seguía meciendose por el viento y Palomares estaba empezando a preocuparse, el aire no era su problema, si aquello subía de intensidad estaban cerca de la puerta, le daba igual tener que meterla a la fuerza si llegaba el momento, no iba a dejar que se pusiese en peligro a si misma; pero hacía frío y se estaban empapando, por él le daba igual pero Vilma estaba temblando entre sus brazos y lo peor es que no parecía darse cuenta, seguía mirando fijamente al mar como si por mucho pedirlo fuese a conseguir que el niño se moviese, se fijo en ella: llevaba unos pantalones cortos de pijama y una camiseta de tiras, había metido los brazos en las mangas de su chaqueta pero no la había abrochado así que el mismo lo hizo, enganchó la cremallera y la subió practicamente del todo y le puso también la capucha para intentar resguardarla lo mejor que pudiese; el barco dió una sacudida y tuvo que asirse con fuerza a la barandilla para mantener el equilibrio con una mano mientras la otra se posaba con extremo cuidado en el estómago ya abultado de Vilma para sujetarla, y esta acabo contra su pecho.

    --- Gracias--- fue todo lo que dijo pero sus dedos se entralazaron con los de él encima de su propio estómago; y así se quedaron; Palomares notaba como su corazón latía cada vez con más fuerza contra la espalda de Vilma y se concentró en ella, en su olor, en su respiración, pasó la mano por su barriga y notó como se relajaba con el contacto, no sabía como había sido capaz de negarle lo que sentía por ella. Los minutos seguían pasando y cada vez el tiempo era peor, pero ellos seguían allí, él aferrado a la barandilla sosteniendo el peso de los dos, de los tres, y pegándola a su cuerpo todo lo que era posible para protegerla como podía, y ella temblando como una hoja, cogida a su mano como si eso fuese lo único que la mantenía en pie, y con su otra mano tambien en su estómago rogando que lo que más quería en este mundo siguiese allí, con ella. De pronto volvió a hablar y le hizo una pregunta:

    --- ¿Rezas por el bebé?
    --- Claro que sí, por él y por ti--- contestó sin ninguna duda.
    --- Bueno ya, porque eres cura y rezarás por todo el mundo y esas cosas, pero ¿rezas por él de verdad? Porque no es por abusar, pero es quien más lo necesita.--- se esperaba cualquier respuesta menos la que obtuvo.
    --- Vilma, Dios y yo no estamos en nuestro mejor momento pero te puedo asegurar que si está ahí arriba y yo tengo prioridad el niño y tú estais más que salvados, sois lo único por lo que sigo rezando, cada noche.
    --- ¿Si sigue ahí arriba?
    --- Eso ahora da igual, importas tu, y te estás quedando helada.--- le dijo frotándo sus brazos en un intento inútil porque entrase en calor, Vilma asintió pero no hizo ademán de moverse lo más mínimo y Palomares empezó a pensar en meterla a rastras, aunque les costase una discusión y no le hablase durante dos semanas, la prefería enfadada que enferma, pero de pronto Vilma se giró hacía él llorando desconsolada:
    --- Andrés tengo miedo--- apoyó la cabeza en su pecho y las lágrimas se convirtieron en un llanto desesperado, Palomares reacciono abrazándola como podía sin soltar la barandilla, los dedos de Vilma se clavaban en su espalda y su llanto estaba haciendo que se rompiera.
    --- ¿Vilma de que tienes miedo? No va a pasaros nada, no pienso permitirlo--- le hablaba al oído, intentado calmarla, sus manos le acariciaban la espalda, se había movido para aferrarla bien a él y el cuerpo de Vilma estaba atrapado entre el suyo y la barandilla --- ¿me escuchas? No va a pasaros nada--- le dió un beso en la cabeza y Vilma la levantó para mirarlo por primera vez a los ojos y hablar de nuevo entre sollozos:
    --- Tengo miedo de Dios --- ante esa frase Palomares se quedo sin palabras.
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