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  1. Creo en ti. Capítulo Cinco

    jueves, 3 de marzo de 2011


    Vilma entró con todo cuidado a la habitación, dejó la cesta de la ropa a mano para acordarse de ella al día siguiente y apartó la chaqueta de Andrés que había doblado encima de todo para que se secase; subió a su cama con cuidado de no despertar a Estela y pensando que un día de estos tendría que pasarse a la de abajo para que le resultase más cómodo; aún podía subir bien ella sola pero no faltaba mucho para que le fuese complicado.
    Se tumbó boca arriba y se tapo bien, sus manos instintivamente fueron a su estómago, al fin se había movido, nunca había experimentado una sensación tan bonita como sentir a su hijo moverse dentro de ella, y menudo momento había elegido...No pudo evitar volver a reír ante la idea, no recordaba cuándo había experimentado tanta felicidad como esa noche, ni siquiera antes de embarcar en el Estrella, pero lo que podía asegurar es que había sonreído más aquella noche que durante aquellos meses.

    Y sin poder evitarlo su cabeza fue otra vez hacia Andrés: su declaración a gritos, la manera en que le había prohibido dejarlo solo, sus besos, sus caricias, la manera en que la miraba...toda esa noche había sido perfecta, había empezado la noche devastada y sola y ahora le dolía la cara de sonreír. Y estando allí tumbada sola no pudo evitar echarlo de menos, sabía que estaría en el baño o ya en la habitación, pero sentía que lo tenía lejos, pero también sabía que esa noche no podía pedirle que durmiese con ella, habían sido muchas emociones para los dos y más para él después de tantos años sin tener ese tipo de contacto, pero estaban haciendo lo mejor para el bébe y su hijo estaba por delante de todo; lo que sí podía hacer era preguntarle a Julia, realmente ellos habían supuesto que lo mejor es que no llegasen a acostarse, pero saberlo no lo sabían. Se removió inquieta en la cama, sabía que a Andrés le había afectado su momento de desenfreno en el comedor, pero joder ella tampoco era inmune, y aquella manera de tocarla, de besarla, si se concentraba todavía notaba su aliento en su cuello...definitivamente tenía que hablar con Julia....
    Giró otra vez sin dar con la posición para dormir, le hacía falta él, ahora no era capaz de estar sin él, no sabía como había hecho para pasar sin él, habían llegado a no hablarse, esos días después de haber discutido; lo sentía como algo imprescindible. "Es para pegarte, pareces una estúpida cría enamorada" se dijo a si misma, pero no tardó en contestarse "Sí, pero me da lo mismo", con los ojos abiertos siguió repasando todos y cada uno de los momentos de la noche; estaban juntos, a pesar de que pensó que nunca podría ser, ahí estaban; le había dicho que le quería y él a ella...Y entonces se sentó de golpe en la cama:

    "Vilma no empieces a pensar tonterías, puede que no te lo haya dicho a la manera tradicional, pero la base está ahí. Te quiere. Pero decir no me lo dijo, a lo mejor no está enamorado de mi. Sí que lo está, me dijo que me eligió por encima de Dios, eso es más incluso que que te digan que te quieren imbécil...¿verdad? Y todo lo que pasó después...la ternura, la pasión, la necesidad...¿Y si sólo es eso? Soy la chica con la que mejor se lleva y han sido muchos años, la carne es débil....VILMA LLORENTE YA ESTÁ BIEN, deja de autosabotearte, es Andrés, él no es así, por eso estás enamorada de él, por eso y por tantas cosas más...Le quieres y él te quiere y un día de estos te lo dirá con todas las letras y podrás tragarte todo tu puto miedo y tu maldita inseguridad, te han hecho mucho daño sí, pero este no es el caso; así que acuéstate y duérmete, que tu hijo necesita que descanses" una vez que acabó de razonar consigomisma volvió a tumbarse y no muy convencida intentó conciliar el sueño. No había pasado mucho tiempo cuando escuchó la puerta del camarote abrirse, se incorporó sobre los codos y se encontró con Andrés allí de pie.

    --- ¿Qué haces aquí?--- Le susurró para no despertar a Estela, él se acercó y subió a su cama, Vilma se apartó para hacerle sitio, se puso de lado y él se tumbó enfrente a ella, una vez que estuvieron acomodados le contestó:
    --- Es que me he dado cuenta de una cosa --- Ante sus palabras y la seriedad de su cara Vilma se asustó, ¿y si le salía otra vez con Dios? Como hiciese eso otra vez no sabía que iba a hacer, ¿pero que otra cosa podía ser? Lo más sano iba a ser que dejase de pensar y le hiciese caso:
    --- Dime.
    --- A lo mejor te parece una estupidez que haya venido a decirte esto--- mientras hablaba llevó su mano derecha a su cabeza y la acarició metiendo su pelo tras la oreja y dejó la mano en su cuello, Vilma contenía la respiración esperando a que acabase la frase--- pero no te lo he dicho con todas las letras y quería hacerlo: Te quiero.
    Las dos últimas palabras las susurró con todo el amor del que fue capaz y a Vilma se le vinieron las lágrimas a los ojos, Andrés se acercó y la besó dulcemente, apoyó su frente en la de ella y así se quedarón, mirándose a los ojos y diciéndoselo todo una vez más, pero sin palabras. Fue Vilma la primera en moverse y es que esas dos palabras eran todo lo que había necesitado para disipar todas las tontas dudas que su cabeza se empeñaba en formar, lo veía en la manera en que la miraba, en como le hablaba, la quería de verdad. Se acercó más a él y volvió a besarlo,y como en cada una de las veces anteriores puso todo lo que sentía en el beso, llevó las manos al cuello de Andrés una vez más y él acabó con la espalda contra el colchón con ella encima. Se besaban con calma, sin prisas, disfrutando del sabor del otro, cada vez que se separaban uno de los dos impedía que el momento terminase. Finalmente fue la misma Vilma la que terminó el beso y se movió para ponerse de lado y apoyar la cabeza en su pecho, Palomares la rodeó con el brazo y llevó su otra mano a la que ella mantenía apoyada en su pecho.

    --- Gracias por haber venido a decírmelo, más que parecerme una estupidez la verdad es que me hacía falta.
    --- ¿Te hacía falta? ¿Por qué?--- intentó mirarla pero ella rehuía levantar la mirada.
    --- Es una gilipollez...tenía miedo de que...joder...de que no me quisieses de verdad, de que te arrepintieses otra vez; se que tú no eres así, pero no sería la primera vez que salgo escaldada y queriendote como te quiero que te arrepientas de mí podría matarme--- paró un momento para elegir las palabras, sabía que él estaba esperando a que acabase sin meterle prisa y quería ser sincera con él--- No tengo mucho que ofrecerte para que te merezca la pena elegirme a mi: un niño que no es tuyo y una mala ostia impresionante; así que me parecería lógico que te arrepintieses de esto, que solo haya sido un error, una necesidad moméntanea. Hasta la fecha los tíos con los que me he encontrado han resultado unos cabrones, y no quiero que pienses que esa es la opinión que tengo de ti, no es eso...es...miedo, esa puta palabra lo resume todo. Miedo a que mañana cuando me levante me digas otra vez que esto ha sido un error, incluso miedo de habérmelo imaginado todo. Es la primera vez que me atrevo a sentir así, que me expongo de nuevo y esto es mucho más de lo que pude haber sentido nunca; tú eres él único a quien me muestro como soy de verdad...solo tú me ves vulnerable y tengo miedo de que una vez más la vida me joda y me deje hecha pedazos. ¿Tú estás seguro de querer mantener una relación con una persona tan trastornada como yo?---lo último lo añadió mirándolo y con un tono jocoso, intentando cubrir toda su confesión anterior.

    --- Cuidadito con lo que dices que estás hablando de mi novia.--- Le contestó con el mismo tono de voz pero pronto se tornó serio--- Vilma nunca, escúchame bien, nunca voy a arrepentirme de lo nuestro. Se que cometí un error, soy muy consciente de ello y daría cualquier cosa por no haberte hecho eso, por no haberte negado lo que sentía por ti, pero la verdad creo que me hacía falta. Una vez que te lo negue me sentí...vacío, desde el primer día empezaste a hacer mella en mi, a cambiarme, desde el primer día empezaste a enamorarme y lo único de lo que puedo arrepentirme es de haber tardado tanto en asumirlo. ¿Recuerdas que antes te dije que Dios y yo no estábamos en nuestro mejor momento?--- ella asintió sin palabras para que siguiese hablando --- pues creo que está noche me he reconciliado con él, si que debe de estar por ahí arriba y puede que haya sido él quien me mandó a este viaje a encontrarme a mi mismo y a encontrarte, no lo sé; Dios, el destino, lo que haya sido, me da igual. Pero ya no puedo ser sacerdote, ni puedo ni quiero serlo, porque hay algo en lo que creo más que en él: creo en ti, creo en nosotros y voy a estar toda la vida demostrándote que te amo por encima de todas las cosas. Lo único que quiero es vivir, contigo y con él --- le soltó la mano para acariciar su barriga --- y estoy seguro, me lo prometí a mi mismo y ahora te lo prometo a ti, lo único que quiero es una vida contigo; así que no vuelvas a decirme que no tienes nada que ofrecerme, te quiero a ti, lo quiero a él, como si fuese mio y adoro tu mala ostia. --- Vilma sonrió ante esa frase--- se que te han hecho daño, que yo también te lo he hecho, pero eso no va a volver a pasar. ¿Me crees?--- Vilma le contestó de la mejor manera que se le ocurrió:

    --- Sí, creo en ti. Y también creo en nosotros.--- Y era verdad, creía cada una de las palabras que le había dicho, era increíble como daba con las palabras justas que necesitaba oír, y allí estaban, desnudando los dos sus corazones, y se sentía bien, no podía pensar en otro lugar en el que quisiese estar. Ella pertenecía a ese sitio, al lugar que tenía entre sus brazos. Ante sus palabras Palomares volvió a besarla, todo lo que le había dicho era verdad, había cambiado mucho en aquellos meses, pero no se arrepentía de nada, había dudado de muchas cosas, pero de que estaba enamorado de ella no volvería a hacerlo y nunca dudaría de que era el hombre para ella. Vilma se apartó y dijo riendo:

    --- ¿Te has dado cuenta de que no somos capaces de apartarnos el uno del otro? Sería exagerar pero casi he compartido más besos hoy que en el resto de mi vida.
    --- ¿Quieres que me aparte? --- le preguntó sonriendo.
    --- Prueba si te atreves.
    --- ¿Sabes en lo que me he fijado yo? En que es la primera vez que te veo reír tanto, y me encanta.
    --- Es que soy feliz, y es todo culpa tuya. Bueno y del enano también.
    --- Realmente se movió por mi, así que el mérito sigue siendo mió--- comentó divertido.
    --- Hombres...deberían escribir libros sobre vosotros y vuestro ego...Pero me ha encantado compartir ese momento contigo, ha sido la primera vez que se mueve, y que lo haya hecho por ti lo ha hecho más perfecto.
    --- Ha sido perfecto, sentir como se movía, nunca había notado algo así. ¿Y ves?Tu misma reconoces que es mérito mio--- volvió a decir para meterse con ella.
    --- Será posible, tu perdiste el alzacuellos y la humildad, no es que proteste pero buah--- no pudo seguir hablando porque sus labios habían vuelto a callarla; una vez que se apartó casi sin respiración dijo:
    --- ¿Ves? ¿Dónde quedo la parte de vamos a guardar las distancias hoy a la noche? Porque mis labios hinchados pueden asegurar que no lo hemos hecho.
    --- Creo que ya guardamos las distancias bastante tiempo ¿no? Y si lo dices por mi estoy bien, solo pensé que sería más fácil para los dos así, fue un momento muy intenso y necesitaba...--- calló un momento pero al final lo dijo--- una buena ducha fría, realmente fue todo lo que me hizo falta.
    --- Hablando de eso, voy a hablar con Julia, quiero preguntarle ¿qué te parece?
    --- Vilma yo no tengo prisa, podemos esperar.
    --- Me encanta que pienses en él, y que lo pongas por delante de ti mismo, pero quiero saberlo, y si no hay peligro pues...podríamos seguir después de esto--- para escenificar lo que quería decir volvió a ponerse encima de él y a besarlo con ansia, metió las manos bajo la tela y bajó dejando un reguero de besos húmedos por su cuello, se estaba vengando por la que le había hecho en la ducha y él lo sabía, sabía que en algún momento se la iba a cobrar y era ahora cuando lo tenía expuesto y en sus manos; no pasó demasiado tiempo hasta que Vilma notó como lo que estaba provocando tenía consecuencias en el cuerpo de Andrés y se apartó.

    --- Lo siento, solo quería devolverte la de la ducha no...---y gesticuló con la mano. Palomares respiró hondo mirándo al techo y dejó pasar un par de minutos antes de hablar:
    --- No pasa nada, ven aquí anda--- levantó el brazo para que ella volviese a apoyarse en su pecho.
    --- Oye, si Julia dice que no, siempre podemos hacer otras cosas...--- comentó Vilma levemente azorada.
    --- No --- su respuesta fue rotunda y a Vilma le extraño la firmeza con que lo dijo--- hace seis años que no estoy con nadie y quiero que la primera vez que vuelva a sentirlo sea haciéndote el amor.--- Vilma abrió la boca y boqueó para coger aire, su respuesta le había llegado hondo, cualquiero otro no habría declinado el ofrecimiento y él...él era perfecto, le miró llena de amor pero decidió contestar con algo que relajase el ambiente:
    --- Pues no vuelvas a hablar así, o conseguirás que la embarazada hormonada te viole.--- El rió y le dió un beso en la cabeza. Pasarón los minutos y siguieron así, ninguno dormía pero Palomares no quería hacer otra cosa que verla descansar entre sus brazos y Vilma se sentía en completa tranquilidad sintiendo como su pecho subía y bajaba; su mano jugaba con la cadena de él, que se había quedado por fuera de la camiseta.

    --- Tienes un problema con la cadena.
    --- Si yo te contase las ideas que se me ocurren y tienen que ver con ella...es un peligro, vas incitando a que se te coja del cuello; además es bonita.
    --- Era de mi abuelo, realmente de mi abuela, era su amuleto de la buena suerte y se lo regaló a él, cuando yo era pequeño él me la dio a mi.
    --- Pensé que era del seminario, o de algo así.
    --- Todo el mundo piensa eso, pero no, siento que me trae suerte, que me cuida al ser de ellos. Y ahora que a ti te sirve para lo que te sirve me gusta más.--- Sintió a Vilma sonreír contra su pecho antes de hablar:
    --- Pues en estas condiciones es un peligro, que lo sepas y me extraña que nadie tengas las mismas ideas que yo, aunque a la que se le ocurra le arranco la mano.
    --- Levántate.
    --- ¿Qué?
    --- Levanta un segundo--- Vilma extrañada le hizo caso y vió como él tambien se sentaba y llevaba las manos al cuello para soltar la cadena.
    --- ¿Qué haces?
    --- Quiero que la tengas, hasta que nazca, para que te acuerdes de lo que te dije en cubierta, que no voy a...
    --- Permitir que nos pase nada a ninguno de los dos---terminó ella por él emocionada; Andrés asintió y se acercó para ponérsela, Vilma llevó la mano a la cruz y la apretó entre sus dedos:
    --- Gracias.
    --- Además, así nos evitamos un peligro hasta que sepamos que podemos hacer; que tu no te contienes cuando la ves y yo no me contengo cuando me besas así.
    --- Vale, pero te la devolveré, quiero poder seguir úsandola--- le contestó antes de besarlo y cortándo su risa, él estaba volviendo a tumbarse arrastrándola consigo cuando un grito de Estela inundó toda la habitación.
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  2. 2 comentarios:

    1. Syl dijo...

      Me pregunto como este fic no tiene ningun comentario con lo bueno que es!!! Solo decirte que necesito mas capis ya!!!

    2. Paula dijo...

      Eso eso Deb, cuándo subes el 6? :(

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