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  1. Creo en ti. Capítulo Siete

    domingo, 20 de marzo de 2011


    Vilma llegó detras de él a la mesa donde Salomé les daba la comida, se fijó en su espalda y vio que tenía los músculos crispados, estaba realmente enfadado y no pudo evitar echarse la culpa, realmente era ella la que había causado el problema. Esperó a que los que estaban delante acabasen y mientras Salomé volvía dentro le habló en voz baja:
    --- Andrés...lo siento --- Él se giró, y en contra de lo que ella habría podido jurar estaba sonriéndole y parecía que solo con eso se había relajado.
    --- ¿Por qué? Tú no tienes nada que sentir, pero con este hombre no hay manera, toda la mañana diciéndole que se esté quieto y nada, no sabe cuando parar con sus jueguecitos.
    --- Él es así, no sabe cuando pasa de pesado a cansino...¿pero entonces conmigo no estás enfadado?
    --- ¿Cómo voy a enfadarme contigo?--- su tono de voz la hacía parecer la pregunta más ilógica del mundo.
    --- Por eso--- le dijo señalando con el dedo --- Andrés se agachó para que nadie lo escuchase:
    --- Teniendo en cuenta lo que disfrute no veo como podría enfadarme por eso --- Vilma se estremeció ante sus palabras; no sabía donde había tenido escondida esa faceta pero le encantaba, a veces lo notaba titubear, pero poco a poco iba ganando confianza para realizar aquellos gestos, él se incorporó y siguió hablando--- además creo que no hay forma en este mundo de que yo me enfade contigo --- ante eso ella sonrió y rozó su mano con la suya.
    --- ¿De quien fue la genial idea de esperar a la tarde?
    --- Tuya--- le contestó riendo.
    --- ¿Y por qué me haces caso?--- En ese momento Salomé apareció con una jarra llena de zumo:

    --- Princesa yo no se de que hablais para nadie en su sano juicio te llevaría a ti la contraria--- comentó la cocinera divertida. Vilma abrió la boca para contestar y Palomares se echó a reir, ella le pegó en el brazo y habló:
    --- En eso tienes razón Salomé, las mujeres como tu y como yo siempre tenemos razón.
    --- Exacto mi vida, exacto--- mientras hablaba llenó hasta arriba el vaso de Vilma de leche--- Padre, ¿quiere un vaso de zumo? Haré la vista gorda
    --- No Salomé gracias, estoy bien.
    --- ¿Salomé no será mucha leche?--- preguntó Vilma.
    --- Tu a partir de hoy tienes doble ración de leche en el desayuno por mandato de Julia y con el visto bueno del Capitán, ese chiquitín necesita calcio; y al que no le guste que tenga narices de protestarme a mi --- Vilma le sonrió, esa mujer le caía bien desde el primer día.
    --- Pero así se acab...
    --- Se la va a beber Salomé tranquila--- la cortó Andrés cogiendo el vaso y tirando de ella para volver a la mesa.
    --- Hazle caso al Padre, y tomátela que os viene bien.

    Palomares volvió a la mesa con el vaso de leche de Vilma y ella paró a darle las gracias al Capitán y a Julia.
    --- Capitán disculpe--- Montero levantó la cabeza del desayuno de Valeria y la miró--- quería darle las gracias, ya sabe por lo de los dos vasos de leche en el desayuno; pero si hace falta guardarla no hace falta que me los den, o denme solo medio más.
    --- Vilma, Julia me ha dicho que sería reconmendable para usted, así que no se preocupe, tendrá dos vasos de leche en el desayuno y nadie tiene derecho a protestar.
    --- Vilma es lo mejor para el bebé, para algo que podemos hacer por tu alimentación--- añadió Julia.
    --- Pues muchas gracias Julia, y gracias de nuevo Capitán --- En otras condiciones protestaría, pero no se trataba solo de ella, los dos le sonrieron y ya iba a irse cuando recordó algo--- Julia, ¿luego puedo pasarme a hablar contigo? No es nada, un par de dudillas que tengo.
    --- Claro, más tarde ven por le enfermería.
    --- Vilma ¿Cuándo tu bebé nazca podré jugar con él?--- preguntó Valeria llena de ilusión --- Los adultos sonrieron y Vilma miró al Capitán que asintió antes de que Vilma diese la vuelta a la mesa y se agachase junto a la niña.
    --- Claro que sí, pero cuando nazca aún será muy pequeñito y aún no podrá jugar contigo, pero lo que podrás hacer es cogerlo en brazos con cuidado y ayudarme a cuidarlo ¿quieres?--- la niña asintió emocionada--- Y cuando sea un poco más mayor podreis jugar juntos.
    --- Vale, prometo tener mucho, mucho cuidado.
    --- Vas a ser la mejor canguro de mi bebé --- Vilma le acarició la cara y se levantó , volvió a su mesa mientras la niña le contaba emocionada a su padre que podría cuidar del bebé.

    Mientras tanto Palomares había vuelto a la mesa y había dejado el vaso enfrente del sitio de ella.
    --- ¿Más leche?--- preguntó Piti.
    --- Es para Vilma, voy al baño, ahora subo--- le contestó intentando sonar normal.
    --- Ah vale, ¡Padre que te has dejado tu agua!--- le gritó al ver que bajaba las escaleras.
    --- Piti déjalo--- le murmuró Ainhoa dándole una patada por debajo de la mesa mientras veía irse a Palomares--- no ves que se levantó para no discutir contigo. Piti se encogió de hombros sin saber porqué a su amigo le había molestado tanto lo que había dicho y siguieron hablando.

    Cuando Vilma volvió se encontró con que en la mesa se había montado un corro de gente que parecía discutir y sus amigos estaban allí sentados, menos Ainhoa que se había levantado ya para dejar la bandeja; así que se estiró para coger el vaso y se acercó a ella para tirarle de la camiseta antes de que se fuese:
    --- Tú, quieta parada ¿qué me pierdo?
    --- Pues realmente la cosa más subrrelista del mundo, y como Palomares la escuche ahora le va a acabar de agriar el humor.
    --- ¿Pero que pasa?--- preguntó preocupada antes de beber.
    --- Pues a ver, escuchaste lo que dijo Piti ¿no? Pues ahora mismo no se quien fue, pero el caso alguno de estos vino a preguntar si lo que había dicho Piti era verdad, porque no estaría bien que Palomares estuviese con alguien, que era él único cura de la Tierra y que tal y como estaban las cosas era muy necesario; y entonces se empezó a liar, porque dicen que eso no puede ser, que si es cura hizo voto de castidad y otros dicen que es su vida y que nadie tendría que meterse; pero nada, los primeros dicen que no, que seguro que ofende a Dios y que la que este con él como poco es una guarra y para acabar de rematarla ahora Gamboa se puso de parte de los que dicen que Palomares es cura y punto, que es el papel que desempeña aquí dentro --- Vilma tenía los ojos desorbitados y le había costado tragar.
    --- ¿Cómo cojones se atreven a opinar así de su vida?
    --- No lo sé, yo pasé de meterme pero la verdad, si le gusta alguien a mi no me parecería mal--- le dijo mirándola significativamente--- pero como se sepa ahora se va a liar, y más con Gamboa de por medio.
    --- Noa, siento decir esto, bueno no...Te lo dije.
    --- Ya lo se...--- Vilma no insistió sabía que le costaba hablar del tema; además la escena que tenía delante de las narices estaba haciendo que alucinase; aquello seguía creciendo y cada vez más gente parecía tener más que decir. Justo en ese momento sintió una mano tocar su espalda y se giró para encontrarse con Andrés que volvía del baño:
    --- ¿Pero que está pasando?
    --- Un debate por lo visto--- dijo Ainhoa.
    --- ¿Un debate? ¿Sobre qué?
    --- Sobre nosotros, bueno sobre ti --- contestó Vilma mirándolo casi con miedo--- Hablan de ti, tu condición de cura y lo mal que les parecería que tuvieses novia.
    --- Esto es acojonante--- Ainhoa miró extrañada a Palomares al ver lo que salía de su boca y no pudo evitar darse cuenta de como Vilma había comenzado a explicar la situación y de como la mano de él acariciaba la parte baja de la espalda de ella, pero prefirió callar en ese momento. La discusión siguió subiendo de nivel haciendo que el Capitán Montero se acercase a poner orden:

    --- ¡YA ESTÁ BIEN! Dejen el tema, no es de la incunbencia de nadie la vida privada del resto de la tripulación, y eso incluye la del sacerdote.
    --- No es así Capitán--- habló Gamboa consiguiendo que Vilma y Ainhoa rodasen los ojos y Palomares apretase los puños, Vilma notó como la tela de su chaqueta se tensaba en la espalda al apretar él la mano que todavía no la había soltado --- Según usted somos todos como una gran familia, así que nos incunbe a todos. ¿Ya nadie se acuerda de lo qué pasó cuando el Capitán le mandó a Palomares desmontar la capilla? Imagínense lo que podría pasar si ultraja sus votos.
    Muchos asintieron secundando las palabras que acababa de decir, sin querer prácticamente se había montado una asamblea en el comedor y como siempre Gamboa usaba el miedo de la gente para que las cosas fuesen por el camino que él quería.
    --- Si estamos todos juntos como una familia debemos preocuparnos unos por otros, y a muchos les da seguridad saber que un sacerdote se haya entre nosotros. Si un sacerdote tiene unos votos es por algo; si está centrado en su vida personal dejará de lado al resto de personas que tienen en él una referencia espiritual y un apoyo en estos momentos. ¿Un sacerdote se debe a sus feligreses no es así Padre?--- Sin darle a Palomares tiempo para contestar siguió hablando--- Lo que menos queremos ahora es tentar a Dios, no podemos permitir quedarnos sin representación eclesiástica. Y creo que como yo lo ven otros muchos Capitán.
    --- Claro porque ahora a ti te importa lo que piense Dios, no me jodas Gamboa --- la voz de Vilma se escuchó llena de desprecio antes de que a nadie le diese tiempo a decir nada.
    --- ¿Qué quieres decir Vilma? --- Gamboa giró hacia ella mirándola con su sonrisa falsa.
    --- Que eres un mierda, que la única persona por la que te preocupas es por ti mismo y utilizas a la gente como te da la gana para hacer lo que te sale de los huevos. Que no tienes escrúpulos y que serias capaz de tirar a alguien por la borda con tal de salirte con la tuya. Eso quiero decir. ¿Quieres que te lo repita? --- la voz de Vilma destilaba odio, le estaba echando en cara todas las guardadas desde el principio, lo miraba directamente a los ojos, decidida a plantarle cara y es que lo que acababa de hacer era la gota que había colmado el vaso.
    --- Niñata a mi no me hablas así --- Gamboa avanzó hacia Vilma enfurecido y levantó un brazo para cogerla; no llegó a tocarla, al ver lo que pretendía Andrés soltó su amarre en a su espalda, pasó el brazo por su cintura y tiró de ella adelantándose un paso y dejándola tras su espalda.
    --- No la toques--- no alzó la voz, de hecho no muchos más de los que estaban cerca de él habían podido oírlo, pero su tono y su mirada hicieron que Gamboa parase en seco; se lo había siseado y la manera en que le estaba clavando los ojos le dejaron claro que no estaba jugando. Montero se acercó más a Gamboa y le puso una mano en el hombro para obligarlo a retroceder.
    --- Vamos a tranquilizarlos. Lo que Palomares haga o deje de hacer con su vida es asunto suyo; además de nosotros pueden quedar otras 50 personas en el mundo; ya bastantes problemas tenemos como para cargar unos contra otros --- Palomares miró al Capitán agradecido pero Gamboa volvió a hablar:
    --- Esa es su opinión Capitán, ¿el resto no contamos o qué pasa? Que yo este hablando no quiere decir que sea el único que piense así; por que no lo soy ¿o sí?--- se escucharon murmullos que una ves más secundaban sus palabras --- Por ejemplo --- volvió a dirigirse a donde estaban Palomares y Vilma, él no se había movido un ápice y seguía protegiéndola con su cuerpo y ella temblaba de rabia sin poder contenerse --- si el Padre Palomares y alguna de sus amigas tuviesen una relación, insisto: está claro que el ya no podría centrarse en el sacerdocio como hasta ahora.

    Palomares lo miraba sin hablar, si en ese momento se guiaba por lo que sentía se veía partiendole la cara a Gamboa en mitad del comedor, él la personificación de la tranquilidad y la calma, ahora solo quería partirle los dientes; pero era consciente de que la mitad del barco estaba con él y podían tener problemas si aquello estallaba en aquel momento, y lo más importante: sentía a Vilma temblar contra su espalda y comparado con ella la opinión de Gamboa poco o nada le importaba, todo lo que quería era salir de allí para tranquilizarla; a ella no le había pasado desapercivida la reacción de él y había conseguido mover sus manos para sujetarlo, temiendo que se encarase con Gamboa.
    --- Gamboa en caso de que Palomares quisiese tener una relación asumo que dejaría el sacerdocio.
    --- Exacto Capitán, es lo que tendría que hacer pero ¿quien tiene poder para autorizar semejante decisión? Nadie. No queda nadie en este mundo que pueda autorizarlo a dejar el sacerdocio; sería ir contra los mandamientos y en este barco no soy el único que está dispuesto a impedirlo. No podemos permitirnos perder el favor de Dios.
    --- Gamboa, no es una decisión que usted pueda tomar--- Montero alzó la voz de nuevo, no estaba dispuesto a que aquel hombre se sublebase de nuevo.
    --- Ni yo, ni nadie, cada uno tenemos que afrontar nuestro destino, los designios de Dios, y por lo visto uno de ellos es que Palomares sea su único sacerdote en la Tierra. No sería justo que Palomares nos hiciese eso, y no quiero pensar que clase de persona sería quien estuviese con él, alguien capaz de ponerse a si misma por encima de Dios--- lo último lo añadió negando con la cabeza y casqueando la lengua.
    Nadie se atrevía a decir nada, el comedor estaba en el más absoluto de los silencios, todos miraban a Gamboa y Palomares que seguían frente a frente en el comedor, el cura aun no había dicho una palabra, estaba allí de pie, limitándose a clavar sus pupilas en las de Gamboa, Vilma le sujetaba, con una mano en cada uno de sus brazos, excepto Ainhoa que estaba pegada a Vilma, nadie se había dado cuenta de que ante la última frase da Gamboa, la chica había tenido que aumentar su presión para evitar que Palomares se lanzase sobre él, y no pudo evitar sorprenderser al ver que Vilma, que era dos veces más pequeña que él, con un simple "Andrés no" susurrado había conseguido que Palomares parase y se dejase sujetar por ella.
    --- ¡Ya está bien!--- la voz de Montero resonó por el comedor, acallando cualquier murmullo que fuese a surgir --- la discusión acaba aquí y no hay más que hablar --- Palomares giró para mirar a Vilma, que había conseguido mantener sus nervios a ralla hasta el momento por controlarlo a él, cosa rara en ella y el Capitán puso rumbo a la mesa de nuevo, pero Gamboa aun tenía más que decir:
    --- No ha acabado Capitán, todo el que comparta mi idea que se ponga a mi lado.
    --- Gamboa esto no es ningún motín, ni ninguna votación, ¡No tienes autoridad!
    --- Solo pretendo enseñarle con la fe de cuanta gente está jugando Capitán --- la gente empezó a moverse lentamente, hasta que casi la mitad de la tripulación allí presente se acercó a Gamboa, Estela miró a sus amigos con pena y murmurando un lo siento camino hasta allí.

    --- Estela no me jodas--- dijo Vilma cogiéndola del brazo, su amiga solo repitio un lo siento y siguió caminando, Ramiro llevaba todo el rato al lado de Gamboa y no cambio su posición.
    --- Ve capitán, no estamos dispuestos a dejar que pase, es nuestro sacerdote desde que zarpamos, no vamos a permitir que deje de serlo--- el tono en que dijo las últimas palabras dejaba ver claramente que aquello era una amenaza. Palomares aguantó su mirada estoico, esperando a que acabase de hablar. Se sabía peón en una guerra ajena, Gamboa seguía queriendo el mando del barco y utilizaba todos sus recursos contra el Capitán, aunque no sabía porqué le había tocado a él. Apretó la mano de Vilma para hacerle ver que seguía allí con ella, y buscando tranquilizarla; ella había evitado que se lanzase contra Gamboa y ahora él tenía que transmitirle la calma que había recuperado, no podían dejar que les afectase lo que les dijesen; no iba a dignarse a contestarle, no hasta que le preguntase algo directamente, pero Vilma no pudo contenerse:
    --- ¿Y quien sois vosotros para permitirle o no permitirle algo a alguien?
    --- ¿Y quien eres tú? ¿Su María Magdalena? Ah no...que era ramera, no estaba embarazada, aunque total...--- la tranquilidad y la calma de Andrés desaparecieron a la vez que hablaba Gamboa y antes de que nadie pudiese evitarlo su mano resbaló de la de ella y se lanzó a por él, no pensó, solo actuó.
    Ulises, Piti y el Capitán se interpusieron entre ellos pero no evitaron que el puño de Palomares impactase contra la cara de Gamboa, este se levantó del suelo dispuesto a devolver el golpe pero Montero se apresuró a agarrarlo.
    --- ¿Te jode Palomares?--- preguntó sabiendo que de seguir así acabaría con la paciencia del cura.
    --- ¡Gamboa cállese!--- Mientras el Capitán le gritaba a él, Ulises y Piti tuvieron que aumentar se fuerza en Palomares para sujetarlo:
    --- Pasa de él, pasa de él--- le decía Ulises.
    --- Padre cálmate que nos liamos todos a tortas--- Piti intentaba ayudar. Pero el solo escuchó la voz que vino después:
    --- Andrés déjalo, déjalo, mírame, déjalo--- Vilma lo obligó a mirarla cogiendo su cara con las manos y Ainhoa se apresuró a imitar a su amiga, cogiendolo por los hombros, intentando que la gente no viese lo que ella estaba empezando a ver. Palomares se calmó al mirarla y dejó que lo sentasen.
    --- Se acabó--- dijo Montero.
    --- No fui yo el que empezó Capitán--- dijo Gamboa sobándose el labio que le sangraba a causa del golpe.
    --- Fue usted el que se lo buscó, esto se acaba aquí y espero que le pida disculpas a Vilma.
    --- No me hacen falta--- respondió la aludida.
    --- ¿Y nuestra respuesta?--- preguntó uno de los que se encontraba detrás de Gamboa.
    --- Que yo sepa por ahora no tienen motivo para preocuparse, ¿o sí Palomares?--- el Capitán le miró rogando interiormente que le diese la razón, Andrés no iba a negar a Vilma, no nunca más, ya le había llegado con negársela a si mismo, pero Vilma no estaba dispuesta a que se desatase una batalla campal en el comedor, sabía de lo que era capaz Gamboa y no quería que fuese a por Andrés, así que antes de que él hablase, le puso una mano en el hombro sabiendo que giraría a mirarla. El giró y ella negó con la cabeza, vió en su cara que no entendía porqué le decía aquello así que insistió y él haciendole caso giró de nuevo y dijo:
    --- No Capitán, no tienen motivos.
    --- ¿Contentos?--- Gamboa y sus simpatizantes asintieron y Montero habló de nuevo:
    --- Es la última vez que quiero oír hablar del tema, Palomares venga conmigo --- Andrés se levantó y miró a Vilma a quien Ainhoa llevaba a la cocina, mientras él seguía al Capitán, ella le devolvió la mirada y vio sus ojos, esos ojos que la miraban siempre felices, ahora estaban dolidos, tristes, pero cada uno tuvo que seguir su camino.
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  2. 1 comentarios:

    1. Argen dijo...

      Ainsss como lo puedes dejar asiiii?!!! Me encata me encanta! Como palomares defiende a Vilma! Un amor!! =D

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