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  1. Lágrima de amor Parte 2

    jueves, 17 de marzo de 2011

    Continuación del Fic de Silvia (gracias por dejarme hacerlo)

    Para Paola, a quien le encanta llorar con los finales drámaticos.


    Palomares se soltó del agarre de Ulises con facilidad y miró a su alrrededor, Piti seguía sentado llorando, Julia le miraba llorando también sin poder hacer nada, Ulises seguía intentando calmarlo, Ainhoa intentaba calmar al niño sin suerte, este lloraba a voz en grito, a la máxima potencia que sus pequeños pulmones llenos de vida podían conseguir, como si supiese que algo no estaba bien, como si reclamase a su madre...Y la miró a ella, tendida en la camilla, sin vida, con la última sonrisa que aquel pequeño había conseguido arrancarle, lo había conseguido, lo había traído al mundo, lo había visto nacer y ella se había ido, llevándose todo con ella. Bajó la mirada al suelo y vio allí su cruz, tirada en el suelo, donde le correspondía estar, su fe, sus creencias no habían hecho nada por ella, tan solo apartarlo de su lado, de luchar por ella, de amarla y ahora estaba allí, sin fe y sin ella.
    Nada importaba, todo lo daba igual, oía a Ulises hablarle pero no escuchaba lo que decía, todo era una nebulosa y nada tenía sentido, él solo la veía a ella, preciosa y contenta como siempre, pero muerta ante sus ojos, todavía podía sentir como se aferraba a su mano, sus últimas miradas pidiendole fuerzas para traer a su hijo al mundo y ahora...nada.

    Ulises intentó cogerlo de nuevo cuando vió que se acercaba a la camilla pero cambió de idea al ver como se agachaba para quedar a la altura de Vilma, le apartó el pelo de los ojos que había cerrado en su último gesto y dejó un beso en su frente:
    --- Te quiero--- El silencio en la enfermería seguía siendo total, tan solo interrumpido por el llanto del niño, parecía que Palomares se había calmado o eso pensaban todos, los hombros del cura empezaron a temblar incontrolablemente y era obvio que estaba a punto de derrumbarse. Julia miró a Ulises y haciendo caso omiso de su gesto negativo habló:
    --- Lo mejor será que la arreglemos un poco, podeis...¿podeis ayudarme?--- Era obvio que le costaba hablar.
    --- No...--- Palomares habló en un susurro que nadie escuchó; Piti consiguió levantarse del suelo y se acercó, sonriendole tristemente al niño que Ainhoa seguía meciendo, él y Julia se acercaron a la camilla y cuando la mano de Piti estaba a punto de tocar a Vilma la voz de Palomares resonó por toda la habitación:
    --- ¡HE DICHO QUE NO LA TOQUEIS!--- ante su grito todos se quedaron petrificados y el bebé aumento su llanto. Mientras Ainhoa intentaba calmarlo, Piti intentó acercarse a Palomares para tranquilizarlo y habló tambien con la voz rota:
    --- Padre...se nos fue, no hay nada que...--- Antes de que pudiese acabar la frase Palomares se soltó con violencia de su agarre:
    --- No, me niego--- sin decir una palabra más cogió a Vilma en brazos, la delicadeza con la que la trataba a ella contrastaba con su manera de dirigirse al resto; Piti le miró extrañado y escuchó como el resto lo llamaban, pero le dió igual, salió de allí a zancadas, apretándola contra su pecho, como si quisiese que los latidos de su corazón hiciesen que el de ella volviese a la vida; cruzó el pasillo decidido sin detenerse cuando se encontró a Estela y Ramiro que estaban esperando noticias, ella se echó a llorar y Ramiro intentó detenerlo pero no consiguió frenarlo, siguió avanzando sin importarle lo que le decían e ignorando cada una de las veces que escuchaba como decían su nombre, Ulises y Piti adelantaron al resto del grupo y Piti tiró de su brazo para hacer que le mirase a la cara:
    --- ¿Andrés que haces? Para.

    --- ¡Que me dejes!--- una vez más se soltó de las manos que intentaban apartarlo de su objetivo, paró un segundo para agarrar bien a Vilma peró siguió sin escuchar a nadie, él solo escuchaba llorar al niño, no escuchana nada más que su llanto y aquello era un reflejo de como se sentía el mismo, en el comedor quedaban un par de persona hablando que se levantaron y gritaron ante la escena: Palomares apareció por las escaleras, su camiseta estaba llena de sangre, al igual que sus manos y en sus brazos llevaba el cuerpo de Vilma, ensangrentado y sin vida; ignoró a la gente y salió a cubierta, tan solo giró para dirigirse a Ainhoa:
    --- No lo saques fuera ---Le costó abrir la puerta pero lo logró y salió sin importarle la lluvia torrencial que estaba cayendo; el resto salió corriendo detrás de él, pero retrocedieron al llegar a la puerta y ser recibidos por el agua que caía con fuerza, Ainhoa se acercó a una de las ventanas para ver que pasaba y mantener al niño a salvo al mismo tiempo, el resto se decidió a salir pero pararon su marcha en secó al escuchar la voz de Palomares:

    --- ¿Por qúe?--- gritó al cielo, afianzando su agarre en el cuerpo de Vilma--- ¿Por qué a ella Dios? Yo solo quería que ella fuese feliz, que tuviese una vida feliz, verla sonreír cada mañana. ¡¿Por qué?! Fui yo el que obró mal, es mi culpa, ¡Mía! ¿Me escuchas? ES CULPA MÍA, no de ella ¿Por qué la tienes que castigar a ella por mi pecado? Si querias castigarme sin ella, haberte llevado mi vida, ¡NO LA DE ELLA!--- con esas palabras rompió a llorar de nuevo pero eso no evitó que siguiese hablando--- ¿Cómo puedes dejar a un niño sin madre? No es justo, no es justo y no puede ser verdad. Ya había renunciado a ella ¡Lo había hecho! No tienes motivos para llevártela, no a ella. No pienso moverme de aquí hasta que me la devuelvas, traéla de vuelta, si estás ahí arriba más vale que me estes escuchando, ¡DEVUELVÉMELA! No tienes derecho a llevarte su vida, tiene que verlo crecer, tiene...tiene que vivir; y no voy a moverme de aquí hasta que lo reconsideres. ¿No eres el Todopoderoso? Pues arreglalo --- Vilma se escurría en sus brazos y la pegó más a él, notó su cuerpo frío, y miró su cara, sabiendo que no volvería a ver abrirse esos ojos miel en los que se perdía todos los días; y encontró la voz para seguir gritando--- ¿No haces milagros? Pues regálame este, me lo debes, RENUNCIÉ A ELLA POR TI, ¿y para qué? Para que ahora te lleves su vida, ¡me lo debes! No te la puedes llevar, no te la puedes llevar, no te la puedes llevar....--- cayó de rodillas al suelo, repitiendo lo mismo una y otra vez y sin soltarla; soltarla sería perderla, mientras la tuviese en brazos, mientras no renunciase a ella todavía quedaría una esperanza, estaría allí el tiempo que hiciese falta hasta que se la enviase de vuelta. El resto presenciaban la escena desconsolados, Julia se había abrazado a Ulises que no era capaz de decir palabra, Estela se refugiaba en los brazos de Ramiro y Piti lo miraba notando caer sus propias lágrimas dándose cuenta de algo que no habían notado hasta ese día, Palomares estaba enamorado de Vilma , desde dentro Ainhoa les acompañaba llorando también y viendo como algo que sospechaba desde hacía un tiempo se confirmaba de la peor manera ante sus ojos, lo que no había llegado a sospechar era que su amor por ella fuese tan grande.
    Ajeno a las miradas de lo demás, Palomares seguía repitiendo la misma frase una y otra vez, como si fuese su propio mantra, estaba abrazado a ella, tenía la cabeza escondida en el hueco de su cuello y el notar como el calor de su piel seguía menguando hacia que se rompiese más y más, los brazos de ella caían a ambos lados de su cuerpo y el pensar que nunca más le devolvería un abrazo hacía que las lágrimas siguiensen saliendo, estaba allí sentando, sollozando y rogando por su vida, cuando era consciente de que ya se la había llevado.
    Se escucharon pasos y De la Cuadra y el Capitán llegaron allí alertados por algún miembro de la tripulación:
    --- Dios mio--- fue la frase del Capitán al encontrarse con semejante escena.

    --- Dios no existe--- fue la respuesta de Palomares, era un tono, duro y frío, se apreciaba incluso a través de las lágrimas. Montero se acercó a él y se sentó a su lado:
    --- Hijo, es duro, se que lo es, creeme, pero ya no puedes hacer nada por ella.
    --- Le prometí que cogería su mano hasta que le dijeran que su niño estaba sano, se lo prometí, pero me referia a los dos. ¡A los dos! ¿Qué va a hacer sin ella? ¿Que voy a hacer sin ella?--- el Capitán no dijo nada, solo pasó un brazo por sus hombros intentando reconfontarlo aunque supiese por experiencia propia que era imposible, el chico no encontraría consuelo en aquel momento.
    --- Nunca le dije que la quería, lo que sentía por ella, nunca--- seguía llorando desconsolado y apretandola entre sus brazos, seguía sin estar dispuesto a soltarla, ella era su todo, no podía renunciar a ella.
    --- Seguro que lo sabía, las mujeres son más listas que nosotros, no tenías porqué haberselo dicho con palabras para que ella lo supiese.
    --- Nunca le dije que la quería, nunca--- Andrés seguía repitiéndoselo, se lo estaba echando en cara a si mismo, nunca podría perdonarse aquello. Montero se quedó allí, dispuesto a esperar el momento en el que estuviese listo para dejarla ir; mientras el resto de sus amigos veía la escena devastado, Palomares susurraba al oído de Vilma todo lo que habría querido decirle en vida.


    Lentamente pasaron las horas y salió el sol, Julia había limpiado la enfermería y en medio del carcho de sangre había encontrado la cruz de Palomares, no muy segura de que hacer con ella la dejó encima de una de las mesas, y allí seguía horas después, Ainhoa y Piti estaban dormidos en la enfermería, se habían quedado dormidos velando el sueño del niño que había caido rendido, agotado de tanto llorar. La puerta se abrió y entró Palomares, se dirigió a la cuna y lo miró, le recordaba tanto a ella, era todo lo que quedaba de ella en el mundo, y ni siquiera había podido ponerle nombre...intentó ignorar ese pensamiento para no romper a llorar de nuevo, cogió una silla para acercarse a la cuna y vió su cruz en la mesa. Notó como la sangre volvía a hervir en sus venas, la cogió y abrió la ventana, y la lanzó lo más lejos que pudo, no quería volver a verla, lo único que quería era algo que no podía tener...Escuchó al niño llorar y se acercó a la cuna, lo cogió en brazos temeroso, casi asustado y se asombró al ver que se callaba al instante, el pequeño se desperezó y le mostró sus grandes ojos marrones, iguales a los de Vilma, no pudo contener las lágrimas al verlos, esa mirada...era la misma mirada de la que se había enamorado; el niño lloró de nuevo, seguramente reclamando que lo alimentasen,era un llanto más suave pero se notaba que seguía echando en falta algo, Palomares lo apoyó contra su pecho y lo acunó, mientras notaba las lágrimas caer por sus mejillas, los dos lloraban por lo mismo...Vilma.
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  2. 3 comentarios:

    1. Argen dijo...

      pero que tristeee!!! oishhh me voy a poner a llorar! escribes muy bien!! =)

    2. Paola dijo...

      Este fic es el mejor, muchísimas gracias por dedicármelo cariño!

    3. Débora dijo...

      Argen muchísimas gracias ^^
      Y a ti...¿cómo no iba a dedicártelo? Es tuyo de pies a cabeza!!

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