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  1. Lágrimas de amor

    martes, 15 de marzo de 2011

    Palomares se paseaba por cubierta, mientras esperaba ver aparecer a Vilma, había quedado allí con ella porque la rubia le había dicho que tenía algo importante que pedirle. Pero ya habían pasado quince minutos desde la hora convenida y el cura ya se estaba empezando a preocupar, estaba decidido a ir en su busca, cuando una sonriente Vilma apareció por la puerta:
    - Buenos días!!! Siento haberte hecho esperar, estaba hablando con Ainhoa.
    - No pasa nada Vilma, en serio (le dijo sonriendo)Que necesitas?? El bebé está bien?? Estais los dos bien?? (preguntó el rubio preocupado)
    - Si Palomares, que siii, tranquilo! Que te va a dar algo hombre (dijo Vilma riendo, después de mucho pensarlo había tomado esa decisión, no sabía porqué, pero lo necesitaba y tenía que pedírselo) Te veía a pedir que cuando el momento llegue, estés ahí también con nosotros.
    - Con vosotros? No te entiendo (Palomares observaba fijamente a Vilma, no podía parar de mirarla, estaba radiante con una sonrisa que podía iluminar todo el mundo que quedaba)
    - Que si, hombre, en el momento del parto, bueno, sabes que Ainoa tiene que estar y Piti también por supuesto.
    La cara del rubio se tornó rápidamente en una mueca de tristeza, aunque supo modificarla a tiempo, claro que había pensado que Piti tenía que estar, si, pero que ella se lo dijes de esa forma, reflejando toda la felicidad del mundo no era lo que él había esperado.

    - Si, claro, Piti tiene que estar.
    - Y tú también – dijo Vilma agarrándole la mano - Ya sabemos que en un momento como ese, no viene nada mal un cura, para que todo vaya bien y eso.
    En el momento de decirlo Vilma se dio cuenta, pero el fallo ya estaba hecho, ese carácter y esa habilidad suya para meter la pata, vale, que si, que Vilma quería que él estuviese allí, pero no era cierto, no quería un cura allí, lo quería a él, a Palomares, francamente, no sabía porque le había dicho lo del cura, de hecho ya no estaba segura de nada, debían de ser las hormonas.
    - Si, claro – dijo Palomares rápidamente – Un cura estaría bien en un momento así, pero… no crees que ya seríamos demasiadas personas en un parto? (riéndose al pensarlo)
    Vilma rió, haciendo que el rubio se quedase embobado mirándola. – Ya lo sé, son demasiadas personas, PIti, Ainoa, Julia y tú, pero me da igual, aquí todos somos familia, además que ya le dije que no a Estela que también se quería apuntar.
    - Y que le dijiste para no enfadarla?
    - Pues eso, que necesitaba ayuda del Supremo y que ella o era la mejor representación de él en la Tierra….
    - No crees que te pasaste un poco?
    - Uy, que va! Creo que ni lo pillo, porque me dijo, tienes “rasón”, quién mejor que Palomares en este caso (dijo Vilma burlona) Entonces que, vas a estar o no??
    - Por supuesto, no me lo perdería por nada del mundo, además que ya una vez te dije que no soltaría tu mano hasta que nos dijesen que el bebé está sanote, asi que... tengo que cumplir mi promesa.
    - Es cierto!! Muchas gracias Andrés!! Gracias por estar ahí conmigo ( Dijo Vilma elevando los brazos, intentando alcanzarlo para darle un abrazo, la chica era pequeñita y Palomares la sujetó con sus brazos con fuerza pero a la vez, temiendo hacerle daño al bebé. El rubio acariciaba los cabellos de Vilma, mientra ella apoyaba su cabeza sobre el pecho de él, sintiendo su corazón latir rápidamente…
    - Estáis aquí!! (gritó Piti abriendo la puerta) El capitán quiere hablar con toda la tripulación.
    Vilma se soltó rápidamente mientras Palomares se subía las gafas nervioso, intentando restarle importancia al asunto.
    - Ya vamos Piti, ya vamos (dijo el chico, ayudando a Vilma a entrar y empujando a Piti a que hiciese lo mismo)
    - Ya ha llegado el momento Padre, Vilma ya está de parto, a que espera?? (dijo Piti mientras azuzaba a Palomares para que se levantase rápidamente)
    - Ya voy, ya voy… lo tenemos todo?? Tengo que ver si se nos olvida algo!! ( Palomares daba vueltas por la habitación preocupado)
    - Padre, que estamos en un barco, todo lo que tenemos está aquí!!!
    - Es verdad…
    Los chicos corrían por los pasillos cuáles galgos en una carrera, al irrumpir en la enfermería frenaron en seco, Julia preocupada le comentaba a Ainhoa acerca del parto.
    - No sé que hacer, el parto no va bien, no tenemos los medios suficientes y no puedo con esto yo sola (mientras tanto Vilma gritaba de dolor)
    - Pero vamos a ver!!!!!!!!!! Panolis de las narices!!!!!!!!!! Donde estábais??? DONDE!!!!! Que llevo aquí sola horas y horas!!!!!!!!! (un grito desgarrador inundó la estancia, dejando a Piti y a Palomares completamente petrificados)
    Rápidamente se acomodaron cada uno a un lado de la camilla, dispuestos a agarrar las manos de Vilma.
    - Ya estamos aquí Vilma, todo va a salir bien, todo va a salir bien (dijo el cura preocupado)
    - Más os VALEEEEEEEEEE capullosssssssssss!
    - Que humor!! (dijo Piti, guiñándole un ojo al rubio)
    - Piti, que te la cortoooooooooooo (dijo Vilma entre gritos de dolor)
    - Piti, déjame a mi el sitio anda, que la estás poniendo nerviosa (dijo Ainhoa, viendo lo blanca que se estaba poniendo Vilma)
    - Vale, en serio, ya me calmo, Vilma tranquila, tú respira tranquila, así fu, fu, fu. (dijo Piti)
    - Ainhoa, necesito que me ayudes, esto no va a ser fácil, ya empieza (dijo Julia preocupada)
    - Vilma prepárate que el show empieza (dijo divertido el moreno)
    - Pitiiiiiiiiiiiiii, déjame en paz!!!!!!!!!!! (gritó Vilma, antes de perder el sentido)
    - Vilma!!!!!!!!!, Vilma!!!!!!! (grito Andrés) Julia, que le ha pasado a Vilma??
    - No.., no lo sé, se ha desmayado, tenemos que hacer algo, hay que quitarle al niño ya,
    - Como?? Ay no!! Que me mareo, que me voy a desmayar! (dijo Piti)
    - Vilma, por favor, despierta (dijo Palomares acariciando la carita de Vilma, mientras ésta volvía en sí) tienes que ayudarnos a traer al niño, necesitamos que lo intentes.
    - Yo no…. tengo fuerzas (dijo una débil Vilma)
    - Si que puedes Vilma, vamos Julia, venga a que esperas??
    Julia se había quedado blanca, no podía creer lo luchadora que era Vilma, todavía tenía fuerzas después de todo lo malo.
    - Bien Vilma, vamos respira y empuja fuerte. ( Vilma empujaba pero todas las fuerzas de las que disponía no eran suficientes)
    - Ay Dios, que me voy a desmayar, Padre, que me voy a desmayar!!
    - Cállate ya Piti, cállate de una vez!! (gritaba Palomares mientras secaba el sudor de la frente de Vilma, y le daba ánimos para seguir)
    De pronto oyeron como Julia gritaba, el niño había salido pero la hemorragia que le había provocado a su madre, no cesaba.
    - Mi bebé… (fue lo último que Vilma pudo decir antes de irse por completo)
    - Está…. está muerta?? (dijo Piti, mirando a Julia sin comprender)
    - Ainhoa, ayúdame a detener la hemorragia, tenemos que detenerla, no, toma al niño, ahórrale, es lo primero, no, avisa a Ulises, si eso avisa a Ulises, él sabrá que hacer, no puedo con esto yo sola, no puedo con esto yo sola!! (dijo Julia, mientras cortaba el cordón umbilical del niño y se lo pasaba a Ainhoa)
    - Si, si voy!!
    Piti volvía a preguntarle a Julia preocupado: Que hacemos Julia, que hacemos, está muerta?? Ha perdido mucha sangre, Padre reaccione, reaccione!!!! (Piti empujaba a Palomares tratando de hacerlo reaccionar, sin lograr moverlo de su sitio, tratando en todo momento de que el cura le hablase.
    - Julia, que ha pasado?? (Ulises llegó a la enfermería como un torbellino) Dios mio!! (exclamó al contemplar la escena)
    - Ulises no puedo, no puedo hacer nada, no he conseguido detener la hemorragia, la hemos perdido, lo siento mucho, de verdad.
    - Pero que dices Julia, no puedes dejarla morir, un niño no puede criarse sin su madre.
    - Lo siento de verdad, Ulises, pero no puedo hacer nada, Vilma ya no está con nosotros.
    - Pero como va a estar muerta, no puede estarlo, verdad Padre, digaselo usted, (Piti se deslizó por pared, hasta sentarse en el suelo, abrazándose así mismo, comenzó a llorar desconsolado)
    - Tenemos que sacarla de aquí, limpiarlo todo, esto no es bueno para el niño, no podemos también perderlo a él. (dijo Julia mientras trataba de sacar a Palomares del medio) – Apártate del medio Palomares.
    - NO!!! (gritó Palomares empujando a Julia y saliendo del trance en el que se encontraba) No os la vais a llevar, nadie se la va a llevar, ni tú tampoco Dios, no te la lleves, no tienes ningún derecho!!! NO te la lleves, no te la mereces!!! (gritaba Palomares abrazando el cuerpo inerte de Vilma)
    Ulises se apresuró a agarrarlo para levantarlo pero el cura se resistía a dejarla)
    - Noooo (de pronto, algo lo hizo levantarse rápidamente, todos se giraron al ver lo que hacía, trataba de arrancarse la cadena en forma de cruz que tenía en el cuello, con sus propias maos, se estaba clavando la cruz en las manos) – Todo es culpa tuya, todo esto es culpa tuya (las lágrimas no cesaban y los demás ya no sabían que hacer, PIti observaba la escena en el suelo pero no se atrevía a moverse, Ainhoa y Julia lloraban mientras arropaban al bebé, y Ulises trataba en vano de calmarlo.
    - Palomares, déjalo, te estás haciendo daño, mírate (le decía Ulises tratando de sacarsela de las manos)
    - Yo la quería Ulises, yo la quería, y él, no me permitió tenerla (Palomares contemplaba sus manos llenas de sangre y el cuerpo sin vida de Vilma, sangre, solo sangre. De pronto, la cadena se soltó y el cura la arrojó con fuerza al suelo)
    - Palomares despierta, despierta…
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    - Palomares despierta, despierta…
    - Que??
    - Palomares, que te has quedado dormido limpiando letrinas hombre, con lo incómodo que es dormir en un baño (dijo Ulises divertido. De pronto, se quedó mirando fijamente las manos del cura, estaban llenas de sangre al igual que la cruz que reposaba sobre su pecho, también observaba las heridas del cuello que le había dejado la cadena)
    Que te ha pasado?? (preguntó Ulises preocupado)
    - Yo… soñé, soñé que la perdía - (dijo, sin parar de llorar) - la quiero Ulises
    - Lo sé, Palomares, lo sé.
    - Estoy enamorado de Vilma, Ulises.
    - Lo sé, lo sé.
    - Lo sabes?? Sabes que también le hice una promesa (señalando la cruz que seguía sobre su pecho) prometí que renunciaría a ella, porque ambos estuviesen bien. Pero él la dejo morir, en mi sueño y yo, yo, sentí que la perdía y no podía soportarlo. Quiero estar con ella Ulises, la quiero de verdad.
    - Quizás (dijo Ulises levantándolo del suelo) deberías empezar por limpiarte las manos, curarlas, y quizás solo quizás, deberías sacarte esa cruz que llevas, te digo yo, que un padre es muy sabio y el mío me dijo una vez, tu vas a lo fácil, te gusta Ainhoa pero como no la puedes tener, estás con Julia, pues tu haces lo mismo.
    - Dios no es el segundo plato de nadie Ulises
    - El primero tampoco Palomares, el primero tampoco. Trae eso anda, que te está haciendo daño (dijo Ulises, sacándole la cadena del cuello)
    - Ahora sé que tengo que luchar por ella Ulises, y está Piti…
    - Ay, hombre de poca fé!! Que no conseguirás tú, deja de dar tantos sermones y despéinate un poco, ya verás como la cosa marcha viento en popa y a toda vela (dijo Ulises guiñándole un ojo)
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