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  1. Creo en ti. Capítulo Ocho

    martes, 22 de marzo de 2011


    Habían hecho falta dos tisanas para calmar a Vilma, en la cocina Ainhoa, Salomé y ella analizaban la situación una y otra vez, pero por mucho que lo hacían Vilma no le encontraba el sentido, era demasiado pensó, por fin cuando encontraba la felicidad se la arrancaban de las manos. Esa misma mañana lo tenía todo, y ahora colgaba en mitad de un limbo en ninguna parte. Recordó los ojos de Andrés mirándola mientras se iba con el Capitán, tenía que explicarle porque lo había hecho, tenía que decírselo antes de que él pensase lo que no era; pero había tenido que irse con Montero y ella no sabía que estaba pasando, ni que estarían hablando, no sabía si seguía teniendo novio o estaba sola otra vez. No sabía nada, pero lo único que sabía es que necesitaba explicarle porque le había dicho que callase, tenía que hablar con él ya, porque recordar el dolor en sus ojos le dolía a ella. Se levantó y salió por la puerta dejando a la cocinera y su amiga a mitad de conversación, no les había dicho nada pero sabía que lo sospechaban, sino fuese por Ainhoa que la había ayudado a controlarse todo el mundo lo sabría ya, y sabía que su amiga quería consolarla, pero no era delante de ella donde iba a romperse, lo necesitaba a él, necesitaba hablar con él, necesitaba saber si seguían juntos.
    Llegó enfrente del camarote del Capitán pero no se atrevió a llamar, no quería interrumpirlos, aunque ella debería estar presente en esa conversación, ¿o ya no? A lo mejor ya no había problema que solucionar, puede que Andrés hubiese finiquitado todo. Tenía miedo, pero algo le decía que no debía tenerlo, lo había visto levantarse decidido a contestar al Capitán, sabía que iba a decirlo; apretó su cruz entre las manos buscando tranquilizarse, esperando que su gesto no lo hubiese mandado todo a la mierda.
    Toda la situación pasó por su cabeza una vez más: como de la nada había surgido toda la polémica, de un simple comentario de Piti...tenía ganas de asesinarlo pero sabía que la culpa no era suya. Aún ahora no sabía como había sido capaz de controlarse y no soltar más barbaridades de las que había soltado; bueno había sido por él, con el paso de los meses había aprendido a conocerlo y sabía que si él no había hablado era porque había esperado a que Gamboa acabase para rebatir sus argumentos uno por uno, y ahí contraatacaría él, con sus razonamientos calmados y su lógica; pero había visto como iba perdiendo la calma y por primera vez en su vida se había controlado ella, para intentar contenerlo a él. Recordó el puñetazo a Gamboa y no pudo evitar sonreír un momento, no era de las peores cosas que había oído en su vida, pero todo lo que tenía que ver con su bebé la afectaba más y nunca la habían defendido así, por eso no pudo evitar esa pequeña sonrisa. Aunque sabía que era lo que Gamboa quería, provocarlo para tener algo con lo que seguir tirando del hilo.

    No entendía a ese tío, lo único que buscaba era su propio bien, nunca lo había tragado y menos desde su ruptura con Ainhoa, le había gritado, la había puesto de vuelta y media y no dudaba de que había estado a nada de pegarle. No le gustaba como trataba a la gente, como si fuese superior a ellos, como si pudiese ordenarles, se veía en su manera de dirigirse a Burbuja cosa que la ponía enferma, y en mil cosas más, ese tío pasaba por encima de todo y de todos, no sabían que hubiese llegado a matar a nadie, pero no le había importado tener que jugar con vidas ajenas, y eso si lo sabían. Cada día hacía cosas más raras y ella no estaba dispuesta a poner a Andrés en su punto de mira, no entendía porqué pero la había tomado con él, por eso le había dicho que dijese que no. Encontrarían el modo de arreglarlo, pero para eso necesitaba hablar con él. Y esa puta puerta seguía sin abrirse; se llevó la mano al estómago y cogió fuerzas para petar.
    En ese mismo momento se abrió la puerta y a punto estuvo de golpear la cara del Capitán en vez de la madera.
    --- Vilma, justo a usted iba a buscarla. Pase. Yo vengo ahora que tengo que hablar con De la Cuadra un momento, pero usted pase --- Hizo lo que le decía y vio a Andrés sentado en uno de las sillas junto al escritorio, tenía apoyados los codos en las rodillas y la cabeza escondida entre las manos. Al cerrarse la puerta él siguió sin levantar la cabeza y Vilma sintió que el mundo se caía bajo sus pies. Sabía que estaba allí y no era capaz de mirarla. No sabía que había pasado desde que había dejado el comedor, pero tenía que explicarse ante cualquier idea que se hubiese podido formar en su cabeza; tenía que dejarle explicar el porqué de su negativa. Se quedó mirándolo, queriendo saber que se habían dicho en aquel camarote, sin saber que él estaba repasando aquellos momentos antes de mirarla.

    Cuando el Capitán echó a andar Palomares no sabía como iba a salir de esa, ni tampoco para que quería hablar con él a solas, lo único que él quería era hablar con Vilma, preguntarle porqué le había dicho que no dijese nada sobre su relación, suponía que era por no crear más conflicto del que había, más bien quería suponerlo, ¿pero si ella prefería que no siguiesen juntos? ¿Qué iba a hacer si ella prefería dejarlo? No llevaban ni un día juntos y todo eran problemas ya, y aun por encima tenía que ser por su condición de sacerdote...sabía que era algo que a ella le dolía y la culpa era de él, por haberse agarrado a ello en vez de reconocer lo que sentía por ella al principio, pero es que él ni siquiera se consideraba sacerdote ya. Era un hombre, un hombre como los demás, un hombre enamorado, y lo único que le preocupaba era saber como se encontraba su novia, si seguía queriendo estar con él o si la situción la había superado; era algo que no le echaría en cara, su embarazo no era fácil y la situación en la que todos se encontraban menos, sumarle a eso una relación prohibida por el resto de la tripulación ya era demasiado; pero a él le daba todo igual, todo menos ella. Renunciar a Dios sí, renunciar a Vilma era algo que nunca haría. ¿Por qué Gamboa tenía que haberse metido?

    Y al recordar a Gamboa le hirvió la sangre, él nunca había sido violento, pero de buena gana seguiría pateandolo en el comedor, esa manera de dirigirse a Vilma, como había intentando agarrarla, era algo que no estaba dispuesto a consentir. Iba a estar pendiente de cada uno de sus movimientos y más valia que no intentase acercarse a ella, porque sino no respondería de sus actos. Como su pareja o no, no iba a tocarla. Su mente divagaba entre el miedo a los motivos de Vilma y la rabia que sentía hacia Gamboa, él y el resto de la tripulación no eran nadie para juzgar que podía hacer él con su vida, e iba a dejárselo claro al Capitán, puede que a lo largo de su vida no hubiese sido muy valiente o muy decidido, pero ya no se trataba solo de él, y desde que había empezado ese viaje había cambiado, iba a luchar por lo que quería. No pudo pensar más porque se encontró de pie ante el escritorio del Capitán que ya había tomado asiento y lo estaba invintando a hacer lo mismo.
    --- Y bien...¿está más calmado?--- preguntó Montero una vez que se sentó.
    --- Si señor, siento haber perdido los papeles de esa manera, pero no podía permitir que se dirigiese así a Vilma--- aunque su tono era calmado tenía los puños crispados y ese detalle no pasó desapercibido para el tripulante del Estrella Polar,
    --- No se preocupe, yo también he tenido mis más y mis menos con Gamboa, y por eso mismo se que tipo de persona es. Palomares...voy a ser completamente sincero con usted, pero para eso necesito que usted sea completamente sincero conmigo, ¿de acuerdo?--- Palomares asintió y Montero continuo hablando--- ¿Mantiene usted una relación con alguien?
    --- Sí--- la palabras salió clara y directa de su boca, y lo dijo mirándolo directamente a los ojos--- y le diré tambien que ya no me consideró a mi mismo sacerdote, esta misma mañana iba a venir a hablar con usted del tema, pero los acontencimientos se han acelerado, por lo que parece--- Montero cogió aire antes de hablar:
    --- De acuerdo...tal y como dije en el comedor eso es algo que única y exclusivamente le concierne a usted, bueno a usted y a ella, y me alegro mucho por los dos. Pero la situación es bastante complicada...Palomares...dado que ya no es sacerdote, apelo a su palabra para confiar en que esto no saldrá de aquí--- dijo con una sonrisa triste.
    --- Tiene mi palabra Capitán, ¿es por Gamboa verdad?--- el hombre asintió con la cabeza antes de seguir contándole:

    --- Ernesto Gamboa no es precisamente un buen hombre, aunque creo que ya ha dado muestras de ello, pero en este caso hablamos de algo más que de su integridad y su peculiar estilo de la justicia. Tenemos motivos para creer que él fue quien asesinó a Martinez, y tambien que es quien se encuentra detrás de todas las irregularidades y problemas acontecidos ultimamente; incluso creemos que ha llegado a sabotear el barco en ocasiones. El problema es que no tenemos pruebas de ello, nos deshicimos del cuerpo de Martínez antes de que confirmar ninguna prueba y la nota de suicidio contradice nuestra versión, pero tanto Julia como Ulises vieron marcas de estrangulamiento --- Palomares siguió escuchando atentamente y horrorizado la explicación del Capitán, que detalle por detalle fue contándole todas y cada una de las fechorías que Gamboa había llevado a cabo y porqué creían que era él el responsable--- Después de todo esto entenderá porque estamos completamente seguros de que es un hombre peligroso. El problema es que se ha ganado el favor de buena parte de la tripulación, sabe manipular como él que más; eres amigo de mi hija,sabes que incluso estuvo saliendo con ella--- añadio tuteándolo--- así que no podemos arremeter contra él sin encontrar algo sólido que demuestre que tenemos razón. Así nos arriesgarriamos a un motín, una revuelta o a algo peor incluso.
    ---Entiendo todo esto Capitán, ¿pero por qué ha cargado contra mi? ¿Qué le importa a él lo que yo haga con mi vida?
    --- Más que importarle lo que hagas tú Andrés, creo que ha encontrado en ti otra manera de enfrentarse a mi. Él sabía que me daría igual si continuabas siendo sacerdote o no, y tú eres consciente, la gente se ha agarrado a la fe con fuerza, tienes más poder de lo que crees en este barco. ¿Recuerdas cuando querían obligarme a que te permitise levantar la capilla de nuevo?--- preguntó sonriendo vagamente ante el recuerdo.
    --- Entonces lo que Gamboa pretende es seguir utilizando ese miedo para manipular a la gente. Pero yo no soy necesario para mantener la fe, la fe es algo que cada uno aclaramos individualmente con Dios.
    --- Lo sé pero...
    --- Pero el miedo es el arma más potente para conseguir controlar la voluntad de la gente, y conseguir él lo que quiere.
    --- Exacto, y lo que quiere desde el principio es hacerse con el mando del Estrella; no se que pretende hacer después pero creo que no hace falta que te diga que ninguno estaríamos seguros si fuese el quien estuviese a cargo.Y si yo te dejo colgar los hábitos ahora, le daré una buena excusa para conseguir lo que quiere, incluso cuando yo no tengo derecho a tomar esa decisión; además ya lo escuchaste, no dudaría en ir a por vosotros; y ya ves que tienes motivos más que suficientes para pensar que es en serio.
    --- ¿Me está pidiendo que rompa mi relación? Eso es algo que no voy a hacer, he pasado por encima de Dios, no me va a detener Gamboa Capitán--- su voz no admitía discusión.
    --- No, no se me ocurriría, te estoy pidiendo tiempo, tiempo antes de que lo hagais público, tiempo para encontrar algo sólido contra Gamboa y desenmascararlo, una vez que esté desacreditado todo será más fácil para todos, y creo que encontrareis mucha menos resistencia.
    --- ¿Cuánto tiempo?
    --- No lo sé, unos meses, al menos hasta Navidad, esas fechas van a ser muy importantes para todo el mundo y tu figura como sacerdote practicamente indispensable, y estoy seguro de que él hará incapie en ello.
    --- Y pensar que antes tenía que arrastrarlos a todos a misa...--- murmuró Palomares haciendo reir al Capitán.
    --- Se que lo que te pido no es fácil, y no puedo obligarte a hacerlo --- Palomares se quitó las gafas y se pasó la mano por la cara, volvió a ponérselas y habló:

    --- Voy a decirle que si, pero ni por usted ni por mi, no es mi seguridad la que me preocupa, yo estoy dispuesto a seguir con este paripé unos meses, fingiré seguir siendo sacerdote para que no se acerque a ella pero no soy el único al que tiene que planteárselo Capitán, no puedo tomar esta decisión yo solo --- Montero le sonrió y se levantó:
    --- Muchas gracias Andrés, tienes razón, quedaté aquí, yo iré a buscarla es lo mejor.
    --- Si es que quiere venir...--- comentó el aludido desplomándose en la silla.
    --- ¿Qué has dicho?
    --- Nada...antes le conteste que sí, pero para ser completamente sinceros tal y como me pidio, no estoy completamente seguro de seguir teniendola--- Montero se fijó en su cara, todo el aplomo y la decisión con la que había defendido su relación se habían ido, ahora lo único que veía en el chico era miedo a haber perdido a su novia, le apretó el hombro antes de seguir su camino y Palomares habló de nuevo:
    --- Capitán no le he dicho a quien tiene que ir a buscar.
    --- A Vilma, no hace falta que lo digas, yo también habría defendido así a mi mujer; y todavía recuerdo el motín que armó por ella--- Palomares le sonrió y escondió la cara entre las manos, le parecía egoísta rezar pero no sabía que haría si Vilma no aparecía en ese despacho, lo había matado verla decirle que no...y ahora todo lo que el Capitán le había dicho, Gamboa, la muerte de Martínez, las sospechas...¿cómo se lo iba a explicar a ella? ¿Estaría dispuesta a lo que el Capitán proponía? Si no lo estaba, él asumiría el riesgo, pero le preocupaba lo que Gamboa podría hacerle, había sido capaz de matar a Martínez, había atacado a Ulises, a Piti...tantas cosas, su cabeza le daba vueltas a todo, pero por encima de cualquier pensamiento estaba su gran temor ¿Aún lo querría Vilma?, entonces escuchó al Capitán abrir la puerta y la escuchó pasar, pero tenía miedo a mirarla, a mirarla y que fuese la última vez en que podría mirarla así.

    --- Andrés...--- comenzó Vilma con un hilo de voz --- Andrés mírame --- al no obtener respuesta se acercó un paso más --- Andrés lo siento, yo...es que no quería que Gamboa fuese contra ti, ya se que estoy obsesionada con este tío, pero tenía miedo de que te hiciese daño. Lo...lo siento--- se le estaba rompiendo la voz y le costaba hablar, así que lo hizo rápido y del tirón --- Si no quieres estar conmigo lo entiendo, son demasiados problemas lo sé, como si no tuvieses suficiente con el bombo ajeno ahora todo el mundo carga contra ti, y tú no eres una persona que se meta en problemas; está bien de verdad, lo entenderé, la vida es demasiado jodida como para que algo acabe bien, entiendo que no quieras --- en ese momento ya estaba llorando sin poder evitarlo y bajó la mirada, y es que el hecho de que no la mirase estaba pudiendo con ella, a cualquier otro ya le habría gritado y mandado a la mierda pero a él no era capaz; estaba allí de pie, le temblaban las manos y le temblaba la voz, pero prefería eso a que se instalase el silencio --- si no...--- en ese momento Andrés la miró y la vió allí, nerviosa y desesperada intentado explicarse, y su propio miedo e inseguridad desaparecieron, ya no importaba como se sintiese él, importaba ella, se levantó rapidamente, tanto que tiró la silla al suelo. Vilma se sobresaltó al escuchar el ruido pero siguió hablando, aunque ni ella entendía muy bien que estaba diciendo, y de pronto se encontró entre sus brazos.

    --- Cariño, cariño, para--- al no conseguir que se callase levantó su rostro y la besó con fuerza, Vilma actuó por impulso, como si evitando que el beso acabase fuese a evitar cualquier mala noticia que fuese a salir de su boca después, se cogió a él desesperada, le dolían las manos de la fuerza con las que se habían cerrado en torno a su cuello y su espalda pero no le importaba; Andrés dejó salir su propia desesperación también, el miedo a que ella lo dejase lo suplió buscando el contacto de sus cuerpos y sus bocas, se dejó agachar por ella y mantuvo su agarre firme y sólido, sus manos parecían soldadas al cuerpo de ella, lo único que se movían eran sus bocas, ambos las habían abierto al instante dándose completo acceso el uno al otro, sus lenguas se tanteaban y se enrredaban;no había manera de que se separasen en ese momento, necesitaban sentirse; notó una lágrima de Vilma en su propia piel y eso le dio la fuerza necesaria para apartarse de ella:
    --- Nunca, escúchame bien--- le dijo sujetándole la cara con las dos manos obligándola a mirarlo a los ojos tal y como ella había hecho hacía un rato con él--- nunca voy a dejarte, lo único que quiero en este mundo es a ti, a ti, por encima de todos y de todo, me da igual el resto, me da igual lo que piensen. Para mi nada ha cambiado desde ayer a la noche, sigo sintiendo todo lo que te dije y lo seguiré haciendo, era lo que iba a decir en ese comedor.
    --- Lo sé --- consiguió hablar Vilma--- y siento haberte dicho que no lo hicieses, pero de verdad, no creí que fuese buena idea decirlo en ese momento. Con toda la que estaban liando, me parecía echarle leña al fuego, pero cuando vi como me mirabas....yo quiero estar contigo, no lo dudes, pase lo que pase, y si tenemos que ir ahora y gritárselo a Gamboa a la cara, o engancharnos con el Capitán, lo que sea, lo haré. Pero me pareció lo lógico, no quería ver como Gamboa te devolvía el golpe o como esos gilipollas se nos echaban encima diciendo esa sarta de idioteces.
    --- No sabes la razón que tenias --- le dijo acariciandole el pelo y entrelazando sus dedos al notar que ella agarraba su otra mano, la condujo a la cama de Valeria y se sentaron alli, ella cruzó las piernas y se sentó sobre ellas viendo que él iba a explicarle todo lo que se había perdido, Andrés se sentó frente a ella y empezó a contarle todo lo que el Capitán le había dicho sin soltar sus manos en ningún momento.

    Cuando él acabo de contarle todo, Vilma sintió como se le revolvía el estómago, se levantó y entró al baño del camarote corriendo, a Andrés no le llevo más de dos segundos entender que pasaba y al momento la siguió, se agachó a su lado y le apartó el pelo de la cara mientras con su otra mano frotaba su espalda; una vez que pasaron las arcadas Vilma se levantó cogiendo su mano y apretándonla, se acercó a la pileta y habló después de enjuagarse la boca:
    --- Ya nos dan de comer mucho y voy yo y lo vomito...
    --- ¿Estás bien?--- le preguntó acercándose a ella, necesitaba estar cerca de ella, sentirla cerca para asegurarse de que estaba bien, su instinto de protección sobre ella se había vuelto mayor, si es que aquello era posible. Ella asintió y se dejó abrazar, apoyó las manos y la cabeza en su torso y dejó que crease un muro con sus brazos en torno a ella, no había lugar en el mundo en que se sintiese más querida y segura.
    --- No estoy dispuesta a que te utilice de esa manera, no voy a permitírselo, siempre me dio mala espina, siempre...desde que me lo encontré en el puerto.
    --- Entonces ¿qué quieres que hagamos?--- Vilma tenía la cara escondida en su pecho y así le era imposible mirarla, se obligó a si mismo a olvidarlo y a disfrutar de aquel abrazo, si era el último que compartían quería recordar cada segundo.
    --- No voy a permitir que el idiota de Gamboa nos separe, el niño y tú sois lo mejor que nunca he tenido, yo te quiero --- mientras lo decía levantó la cabeza--- cura o no cura, difícil o fácil, en este puñetero barco o en tierra. Te quiero --- Andrés se agachó y rozó sus labios con los de ella, Vilma recordó en aquel instante su preocupación cuando fue a buscarlo, que él pensase que no lo quería y aunque ya le había dicho que era así necesitaba dejárselo claro, así que movió sus brazos y a la vez que correspondía el beso le devolvió el abrazo, y lo mantuvo una vez que sus bocas se separaron.
    --- Estoy contigo, vamos a hacer lo que dijo el Capitán, me jode tener que ocultarnos porque se que no estamos haciendo nada malo, pero no voy a dejar que vayan a por ti, así que...vivamos en pecado--- añadió intentando distender la situación. Andrés había apoyado su cabeza en la de ella y escuchó como dejaba escapar un suspiro --- ¿Qué pasa?
    --- Tenía tanto miedo a que no quisieses...--- habló mientras acunaba su cara entre las manos.
    --- ¿Tú tenías miedo?--- lo interrumpió--- yo estaba cagada, desde que te vi salir de ese comedor, y ahora mientras ibas hablando tenía miedo de que al final me dijeses que lo mejor era olvidarnos de todo. Cuando me dijiste cúal había sido tu respuesta no me lo creía...
    --- Creo que vamos a tener que hablar seriamente--- le contestó sonriendo--- porque no se como dejarte claro que yo sin ti ya no soy nada.
    --- Mira quien habla--- fue la respuesta de Vilma. Justo en ese momento Montero volvió y se extrañó al no verlos allí.

    --- ¿Ándres? ¿Vilma?--- Los dos salieron del baño cogidos de la mano y fue ella la que habló:
    --- Nauseas lo siento...estar embarazada no es tan bonito como lo pintan --- El Capitán le sonrió y volvió a sentarse mientras ellos hacían lo propio.
    --- ¿Se encuentra mejor? ¿Quiere una infusión?
    --- Estoy bien gracias, pero vamos a lo importante ¿no?--- Una vez más el Capitán sonrió, esta vez ante el carácter directo de la chica.
    --- ¿Andrés le ha contado lo que le he dicho?--- Ante el asentimiendo de los dos siguió hablando--- ¿Y usted que piensa al respecto?
    --- Pienso que es lo único que podemos hacer, Gamboa no nos ha dejado otra opción--- su tono volvía a ser de enfado al recordar a Gamboa.
    --- ¿Entonces están dispuestos a llevar su relación en secreto?
    --- Si Ándres está seguro yo estoy dispuesta --- Palomares estaba a punto de hablar también pero se giró en cuanto la escuchó, y es que conocía el tono con el que acababa de hablar, inseguridad; y se le olvidó que estaban delante del Capitán.
    --- Vilma, estoy seguro, y la única razón por la que no subo a ese comedor y grito que estoy enamorado de ti es porque no quiero que te hagan daño. Si se tratase solo de mi, me daría igual que se supiese que no quiero ser sacerdote, pero hablamos de ti, no voy a dejar que nadie te haga daño, que os hagan daño. Os protegeré como mejor pueda, lo haría con mi vida, y si tengo que hacerlo llevando un alzacuellos lo haré, y si tengo que enfrentarme a Gamboa lo haré --- los ojos de Vilma se habían llenado de lágrimas y lo cortó antes de que siguise hablando.
    --- Al Capitán y a mi nos ha quedado claro --- dijo mirándolo llena de amor.
    --- Disculpe Capitán--- Andrés lo miró azorado pero sin soltar la mano de Vilma que había cogido al empezar a hablar.
    --- No se preocupen, bueno pues lo mejor será que nos retiremos, yo tengo que subir al puente de mando antes de que me echen en falta y creo que ustedes tienen cosas de las que hablar.
    Los tres se levantaron y al salir al pasillo Montero añadió:
    --- Cualquier cosa que necesiten no duden en acudir a mi, y una vez más, gracias a los dos --- Ambos le respondieron dándole a él las gracias, puso camino al puente de mando pero no pudo evitar girarse a mirarlos, se los veía tan enamorados, Andrés miró a ambos lados del pasillo y viendo que no había nadie, puesto que todos debían de estar en sus turnos, pasó el brazo por sus hombros, ella le correspondió agarrándose a su mano y mientras echaban a andar la escuchó preguntar:
    --- ¿Y ahora qué?
    --- Ahora tú y yo vamos a buscar algún sitio para acabar de hablar tranquilos, a solas, y juntos --- Doblaron la esquina y no escuchó más aunque podía asegurar por la manera en que había acabado la frase que ella lo había besado.
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  2. 1 comentarios:

    1. Argen dijo...

      ui uiii van a buscar un sitio donde estar solitooss eso promete! ajajajajjaajja me encanta Deb!!! =D con ganas de leer el siguiente!! =D

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