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  1. Irrefrenable

    domingo, 24 de abril de 2011

    Aviso: este fic tiene contenido sexual

    Desde que se había levantado aquella mañana Vilma tenía ganas de una tostada, solo quería una tostada con mantequilla, era su primer antojo y le estaba dando fuerte, para un embarazo normal no habría sido tan difícil, pero para ella que vivía en el Estrella Polar sin poder salir de allí, querer una tostada con mantequilla era lo equivalente a pedir caviar en el McDonals, normalmente se aguantaría y esperaría como todo el mundo a la hora de la cena, pero su estómago rugía de una manera que no le había dejado más opción que ir a pedirle un par de galletas a Salomé al salir de clase, se acercó a la cocina y entró confiada como siempre:
    --- Salomé, necesito una galleta, o una miga o...--- calló de golpe al ver que había interrumpido una conversación entre la cocinera y Palomares, los dos se giraron a mirarla y el cura no pudo evitar vacilar al mirarla, agachó la cabeza pero finalmente volvió a mirarla a los ojos y como siempre que se lo cruzaba el cerebro de Vilma recordaba el último mes a la velocidad de la luz: el subidón por tener cobertura, el beso en mitad del comedor, las disculpas, la apuesta que él y Piti habían hecho, el enfado con los dos, descubrir que Piti estaba enamorado de ella gracias a las pajaritas, la bronca monumental que había seguido a aquello, el beso de Piti, la alegría de Palomares ante aquello, y después el único final posible: había perdonado a Palomares y había empezado a salir con Piti.
    Y ahí estaban un mes después, Piti se tomaba a broma que ella le dijese que ahora tendría que volver a ganarse el título de padre pero ella hablaba muy en serio, y Palomares y ella mantenian una relación de amistad cara a los demás, pero adiós a las conversaciones hasta las tantas, a las bromas, a sus momentos, siempre que se encontraban así él bajaba la mirada antes de ser capaz de mirarla y ella revivía en un segundo todo lo que había pasado en aquellas cuatro semanas, se aclaró la garganta y habló:
    --- Perdón, no sabía que estabais ocupados.
    --- No pasa nada vida, tu nunca molestas--- le contestó Salomé sonriéndole y tendiéndole una galleta--- toma.
    --- Gracias--- la cogió y empezó a comerla, no aguantaba más.
    --- ¿Tenías hambre eh?--- le preguntó Palomares con una sonrisa.
    --- Yo no, él--- le contestó ella de igual manera, de pronto los dos parecieron darse de cuenta y apartaron la mirada, Salomé que estaba de espaldas a ellos sin percatarse de la situación habló:
    --- ¿No tienes turno verdad corazón?
    --- No, ahora no, tuve a la mañana, ¿te hago falta?--- se ofreció Vilma.
    --- A mi no, aquí al Padre, que se ha empeñado en partir las galletas que usa en misa para ahorrar, pero con el dedo así le lleva bastante y se hace daño--- en ese momento Vilma se fijó en la mano izquierda de Palomares, en la yema del dedo índice tenía un par de puntos de sutura.
    --- ¿Qué te pasó?
    --- Nada, se me....
    --- ¿Nada?--- interrumpió Salomé--- Casi se lleva un dedo con un anzuelo antes de ayer, eso le pasó, cuando Piti y él estaban pescando.
    --- Piti no me dijo nada--- comentó Vilma más para si misma que otra cosa.
    --- No es nada--- volvió a hablar Palomares--- Julia me dio tres puntos y ya, pero si hago fuerza me molesta.
    --- Por eso Vilma va a acompañarte a la capilla y ayudarte a partirlas, lo haría yo, pero tengo que ponerme con esto o no cenamos, ¿te importa?--- Vilma paseó la mirada entre uno y otra e hizo lo que sabía que tenía que hacer, lo que hace un mes hubiese hecho sin tener que pensarlo, estiró el brazo y cogió un bote de galletas:
    --- Claro que no, vamos Palomares, las que se rompan me las como yo que lo sepas--- le guiñó un ojo a Salomé mientras lo decía y salió camino de la capilla mientras Palomares le sujetaba la puerta para que pasase, Salomé se fijo en ellos mientras salían y negó con la cabeza mirando al techo:
    --- Échales una mano hombre, que el mundo ya no es lo que era antes, las cosas cambian.

    La confianza que parecían haber recuperado en la cocina los abandonó en cuanto se quedaron solos, avanzaban el uno al lado del otro, pero separados, dos personas cabrían entre ellos con suma facilidad.
    Vilma podía asegurar que hacía un mes justo que no se tocaban, un mes entero desde que habían tenido contacto físico, y eso que vivían en un barco, chocarse o tropezarse con otra persona era el pan de cada día, eso ya sin contar que a lo largo de un mes dos amigos suelen compartir un roce, un abrazo, un beso...beso. Pensar en esa palabra hizo que se estremeciese sin querer, aquel había sido su último roce, un beso; todavía lo recordaba, no era solo que lo recordase, es que era capaz de sentirlo, poco podían hacer los múltiples besos de Piti para borrar aquel beso que había compartido con Andrés, su novio podía besarla, abrazarla, acariciarla, pero nada evitaba que si cerraba los ojos y recordaba aquel momento sintiese un cosquilleo en la nuca, justo donde él había puesto sus manos, que sus mejillas enrojecisen, justo donde sus dedos la habían acariciado y sobretodo, que quisiese revivirlo y que tuviese ganas de más. Consiguió volver a la realidad justo cuando Andrés al que no le había pasado desapercibido su escalofrío se dirigió a ella:
    --- ¿Estás bien? Si tienes frío no hace falta que vengas, ya me arreglaré yo.
    --- No, no te preocupes estoy bien--- no sabía porque pero sentía que como no aprovechase aquella oportunidad para hablar con él no se le presentaría otra para recuperarlo. El problema es que no sabía que hacer, a los dos se les habían ido las cosas de las manos, y para enfrentar la situación e intentar arreglarla tendría que reconocerse un par de cosas a si misma, cosas como que se había enfadado con él por apostarse la paternidad de su hijo, pero que la había jodido más que se arrepintiese de haberla besado; o que aunque ella había respondido al beso de Piti lo había hecho con la esperanza de que él reaccionase, y no precisamente como lo habia hecho al felicitarlos. Pero no podía decirle eso a él, no sabía que era lo que le pasaba con ella y mientras tanto los días iban pasando y ella estaba sumida en lo que la gente veía como una feliz relación, y así era ahora, ella se había abandonado al juego y es que era muy fácil: quería a Piti, Piti estaba enamorado de ella, quería ser el padre de su hijo y se había centrado, todas sus chorradas habían desaparecido y había sacado su lado tierno por ella; cada vez que recordaba las pajaritas de papel se emocionaba, tenían broncas, pero como siempre, se querían haciéndose rabiar, pero que estuviese cerca de ser perfecto no lo hacia real, la voz de Andrés volvió a sacarla de sus mundo particular:
    --- ¿Estais los dos bien?--- era la primera vez que se le preguntaba directamente, ni siquiera del bebé habían sido capaces de hablar, aquello se les había ido de las manos por completo.
    --- Sí, Julia me hizo otra ecografía y está perfecto--- le contestó intentando volver a la normalidad, lo echaba de menos, de muchas maneras, pero al menos quería recuperar a su amigo.
    --- ¿Y está vez conseguiste distinguir algo?--- le preguntó el más relajado e intentando bromear.
    --- No, además Julia es mucho más profesional y no se inventa partes del bebé, eso me lo hace más complicado--- le respondió Vilma en el mismo tono, lo habían hecho bien, habían conseguido hablar por fin de manera normal, pero habían fallado al escoger el tema, al recordar la ecografia los dos recordaron el ofrecimiento de después y ninguno de ellos fue capaz de decir nada más.
    Llegaron a la capilla y se sentaron en el suelo, cada uno a un lado de un banco, Andrés dejó la caja de galletas que él llevaba en el arcon que servía de altar con los libros de los dos que había cogido antes de salir de la cocina y Vilma dejó la suya encima del banco, en medio de los dos, para que ambos pudiesen coger las galletas y partirlas; pasaron cinco minutos en el más absoluto de los silencios, la cabeza de Andrés iba a mil por hora mientras partía las galletas, se le había olvidado lo que le dolía el dedo porque aquello le estaba doliendo más. Había sido estúpido, ¿por qué tenía que haberla besado? ¿por qué tenía que haber hecho la apuesta? ¿por qué había dicho que las pajaritas eran de Piti? ¿por qué había fingido alegría cuando se habían besado en sus narices? ¿por qué llevaba un mes aparentando que no pasaba nada? ¿por qué no era capaz de mirarla y de ser solo su amigo? ¿por qué había pérdido también a Piti? Sabía la respuesta a todas esas preguntas, y en todos y cada uno de los casos la respuesta era la misma: la quería. Todo lo había hecho porque la quería, pero estaba confundido, la mezcla entre sus sentimientos, sus creencias, lo que debía hacer y lo que quería hacer lo habían hecho actuar de maneras que no se correspondían entre si, la besaba pero luego se arrepentía, le mandaba notitas y luego decía que eran de otro...no iba ni para un lado ni para otro, no se atrevía a decidir que dirección tomar, y además solo quería que fuese feliz, y no tenía muy claro que el fuese el hombre para hacerla feliz, por eso daba vueltas en círculos, por eso sus actos no tenían sentido, por eso habían llegado a aquel punto, porque la quería. Eso había conseguido que llevarlos hasta ese punto y aunque él podía seguir así, fingiendo ante los demás y flagelándose mentalmente cada noche, sin conseguir dormir hasta las cinco de la mañana, sobretodo las noches que Piti no aparecía en el camarote, no podía hacérselo a ella, tenía que hacer las cosas bien por ella, tenía que centrarse. Olvidar el beso, olvidar lo que podía haber pasado, olvidar lo que sentía, pero se le hacía difícil; estar pendiente de ella era ya parte de su naturaleza, puede que llevasen un mes sin hablarse propiamente dicho, puede que que durante esos días cuando uno entrase a una habitación el otro saliese de ella, pero eso no había impedido que él supiese de ella en todo momento, que amañase turnos para limpiar con Ainhoa y preguntarle por ella y el niño cuando nadie lo veía, puede que no lo dijese en voz alta, pero él seguía preocupándose por ella, y cada día la preocupación crecía más, porque crecía en él otro sentimiento: el amor.
    Pero tenía que cortarlo de golpe, tenía que dejar de fantasear con reunir el valor para besarla, tenía que dejar de mantener las distancias por miedo a que ella rechazase el más mínimo roce o por miedo a que él mismo no pudiese contenerse, tenía que dejar de esperanzarse cuando la veía mirarlo y estremecerse, se comió una galleta para coger valor y habló:

    --- ¿Sabes que Salomé casi no me da más galletas después de enterarse de lo de la apuesta?--- Vilma levantó la cabeza al oír que se dirigía a ella, le daba igual que hubiese escogido el peor tema de todos para abrir conversación, al menos había tenido más valor que ella y lo había hecho, pero él se dio cuenta de su error--- lo siento, solo quería hablar de algo, pero no soy muy diestro buscando temas.
    --- No te preocupes--- se apresuró a decir ella antes de que el silencio se instalase de nuevo entre ellos--- pero mejor...¿qué te pasó en el dedo?
    --- Nada, la cubierta estaba mal fregada y resbalé al coger una de las cañas, esto no fue nada con lo que le hizo De la Cuadra a Sanchéz por el riesgo de haber perdido el pez--- le contestó sonriendo.
    --- Este hombre--- dijo Vilma meneando la cabeza--- pues Piti no me dijo nada--- se maldijo a si misma por haberlo metido en la conversación pero hacerlo le sirvió para descubrir algo que no sabía:
    --- Piti no me habla--- dijo Andrés bajando la vista tristemente al bote--- no lo culpo pero no se, hace dos semanas que no me habla y se me hace raro, tiene derecho a estar enfadado conmigo, pero parecía que las cosas estaban bien. Pero no lo culpo, yo no me hablaría--- Palomares estaba convencido de que Piti no le hablaba por lo que le había hecho; lo habia traicionado, primero le decía que tenía que reconocer que estaba enamorado de Vilma y luego la besaba en el comedor delante de todos, no contento con eso había pretendido quitarle la paternidad del niño, pero no había podido actuar de otra manera; lo que si que podía disimular más era lo que le pasaba con Vilma, era la novia de Piti y su amigo tenía todo el derecho a enfadarse por ello.
    Mientras él pensaba eso Vilma había sentido un vuelco en el estómago, Andrés estaba equivocado, Piti no le había retirado la palabra por él, lo había hecho por ella, recordó lo que había sucedido hacía dos semanas justas, Piti había preferido ignorarlo y ella había hecho como que no sabía que él lo ignoraba, los dos actuaban como si el momento nunca hubiese pasado, pero vaya si había pasado, y no podían borrarlo, por ahora habían hecho como si nada, simplemente habían estado más distantes pero nada que hubiese llegado a notarse. Lo que ella no sabía es que era Andrés el que estaba pagando su metedura de pata; no podía hacerle eso, bastante era con que ella no le hablase como para que por su culpa perdiese a su mejor amigo, ella necesitaba mantener unas distancias con él, porque sino acabaría haciendo algo que no debía, echándole en cara el no quererla como ella lo quería o besándolo como si no hubiese mañana, y no podía hacerlo;él era cura, ella había decidido estar con Piti, lo quería y era la mejor manera de olvidar a Andrés, pero Andrés no merecía quedarse sin nada.
    Preocupado cada uno de sus propios pensamientos metieron la mano a la vez en el bote y sus manos se tocaron sin que ellos quisieran, los dedos de él dieron con el dorso de su mano y los dos sintieron una descarga pero ninguno fue capaz de apartar la mano, necesitaban ese contacto; casi sin querer, como si fuese un reflejo Vilma volteó la mano haciendo que los dedos de él diesen ahora contra su palma, Andrés encogió los dedos menos el índice y recorrió la palma de su mano hasta su muñeca, era solo un roce, un roce lento y tortuoso, Andrés trazó el mismo camino de vuelta y está vez los dedos de Vilma se movieron para acariciar su mano y entrelazar sus dedos y fue ella la que acarició su piel con el pulgar, sus dedos siguieron jugando, entralazándose y trazando mil líneas en sus manos, ninguno se atrevía a ir más allá ni a decir nada que rompiese el momento, los dos llevaban semanas esperando algo como aquello, más que esperarlo lo necesitaban, pero ninguno entendía porque el otro no se apartaba. Parecía que sus manos tuviesen vida propia y estuvise llevando a cabo aquello que ellos no se atrevían a hacer, parecían ser un ente aparte de sus cuerpos, hasta que Andrés se atrevió a mirarla, Vilma sintió sus ojos en ella y le encaró; mirarse a los ojos en aquel momento fue demasiado para ambos, lo que veían en el otro eran lo mismo que estaban sintiendo: angustia, esperanza, miedo, alegría, pero sobretodo deseo. Vilma nunca llegó a pensar que la mirada de él pudiese llegar a quemar en la manera en que lo hacía y Andrés jamás se había atrevido a soñar con que ella lo mirase de aquella manera, aquello podría haberse alargado sin que ninguno de los dos osase apartar las manos del otro, pero Andrés tenía miedo de estar malinterpretando las cosas, de estar forzando la situación, de que ella no sintiese lo mismo que él, así que se levantó y se acercó a donde estaba la otra caja de galletas:
    --- Se nos acabaron esas, si quieres acabó yo con esta caja--- dijo mientras las destapaba, Vilma se apresuró a ponerse en pie y llegar a su lado, no sabía lo que acababa de pasar entre ellos, más bien entre sus manos, pero debía de habérselo imaginado; ella lo había acariciado y él no se había apartado porque era demasiado puñeteramente educado y no quería hacerle daño pero ya estaba bien, tenía que centrarse y no ceder a lo que había estado ocultando tan bien, tenía que recuperar a su amigo, y joder, estaba ayudándolo a preparar hostias, no podía pensar que él quisiese algo más por mucho que ella si lo desease con todas sus fuerzas, y su novio, tenía que pensar en su novio:
    --- No, te ayudo, así sigo aprovechándome--- mientras lo dijo cogió una galleta y se la comió para dejar claro de lo que hablaba, él le sonrió mientras se prometía a si mismo mantenerse alejado de ella, de ella, Vilma, su amiga, la novia de su amigo.
    --- Me vas a dejar sin hostias--- le comentó girándose a mirarla más tranquilo, vió que unas migas habían quedado en su boca y sin pensar en lo que hacía y lo que podía provocar llevó la mano a su cara para limpiarlas con su pulgar--- y además te ensucias--- Vilma iba a contestarle cuando sintió la yema de su dedo en su labio, no había pretendido moverse, es que no había contado con ese movimiento de él pero al hacerlo lo que iba a ser un gesto para quitarle las migas acabó con él recorriendo su labio, fue un leve roce, pero más de lo que los dos pudieron soportar, la mano de Andrés voló a su nuca y Vilma no perdió el tiempo en llevar las suyas a la de él.

    Impactaron el uno contra el otro buscándose, no hubo tiempo de ser delicados ni sutiles, no hubo tiempo de tentarse con roces dulces, no hubo tiempo de nada, sus labios se buscaron hambrientos el uno del otro, la lengua de él recorrió el labio inferior de ella y Vilma abrió la boca para recibirlo, sus lenguas directamente se enzarzaron en una batalla, aquello era una explosión de necesidad y pasión, las manos que por ahora les habían servido simplemente para mantener al otro lo más cerca que podían pronto se sumaron al encuentro. Vilma sintió sus dedos recorrer su espalda, yendo a posarse a su trasero sin que él lo pretendiese al ponerse ella de puntillas, pero una vez allí no apartó la mano, la usó para sostenerla contra él, los dedos de ella se cerraron en torno a su nuca tirándole del pelo y aquello hizo que Andrés hiciese más voraz el beso, probaron por completo la boca del otro sin separarse ni un solo instante, Andrés hizo ademán de separarse un segundo para hablarle pero ella no lo dejó, no hacía falta que se explicase, todo lo que había pasado era porque ella pensaba que no la quería de esa manera, ya tendrían tiempo de hablar, de aclararlo todo, pero ahora no, ahora necesitaba sentirlo. Pensando en eso y solamente en eso se pegó más a él, bajó una mano a su espalda para acercárlo más a ella, boca con boca, cuerpo con cuerpo, incluso aquello parecía no ser suficiente para ambos, Vilma alzó una pierna para rodearlo con ella e inmediatamente la mano de Andrés estuvo en ella, desde la parte de atrás de su rodilla subió por su pierna y la agarró fuertemente con su mano para sostenerla así y provocar más contacto entre sus cuerpos; a la vez que llevaba a cabo ese movimiento Vilma sintió su excitación contra su cuerpo y sin poder evitarlo gimió en su boca, él estaba dejando su boca pero eso lo hizo volver de nuevo de una manera casi hambrienta, sin pretenderlo le mordió el labio y Vilma le devolvió el mordisco y acto seguido el beso; ese momento había sido demasiado intenso, demasiado pasional, se habían quedado sin aire y tuvieron que soltarse a regañadientes para respirar.
    Los dos cogieron una bocanada de aire pero no fue suficiente, se quedaron allí de pie el uno frente al otro, respirando entrecortadamente y sin dejar de mirarse a los ojos, antes lo habían evitado todo lo posible pero ahora no querían apartar la mirada, la primera tan intensa que se dejaban compartir, aunque se habían separado las manos de él seguían en su cara y las de ella en su cuello, no estaban dispuestos a romper el contacto.
    --- No deberíamos--- dijo Andrés como pudo mientras seguía cogiendo aire, se agachó y apoyó su frente en la de ella, dejando claro con sus actos que sus palabras no reflejan lo que sentía en aquel momento.
    --- Me da igual --- le contestó ella--- me da igual que no debamos, me da igual que este mal, me da igual ser egoísta, solo te quiero a ti, te necesito a ti, desde aquel día, desde...--- las palabras de Vilma empezaron a sonar aceleradas y Andrés la calló besándola; rápido, fiero y fugaz, así fue el beso pero bastó para que Vilma olvidase lo que estaba diciendo.
    --- Es mi culpa, no debí haberte perdido perdón, debí haberte dicho que me mató ver como te besaba, tenía que...
    --- Cállate--- esta vez fue su turno de no dejarlo acabar, no hacia falta. Andrés siempre le decía más con la mirada que con palabras, por eso ese mes se le había hecho tan difícil, porque las pocas veces que habían tenido valor de mirarse a los ojos no había visto arrepentimiento,pero ahora daba igual, ella había entendido todo lo que quería decirle y sabía que él también la había entendido a ella, el resto daba igual, por fin estaban allí, donde les correspondía, rindiéndose al otro; por eso no lo dejo acabar. Esta vez fue ella quien se lanzó, era ella quien lo besaba, quería demostrarle que todo era verdad, que lo quería a él, que lo necesitaba a él, que lo deseaba a él, por eso no dudo en actuar, tuvo que ponerse de puntillas de nuevo porque era la única manera de llegarle, una mano la llevó a su nuca, la otra a su mejilla y no lo dejó moverse un solo milímetro, los brazos de Andrés esta vez se limitaron a abrazarla, dejándola hacer con él lo que quisiera; Vilma rompió el beso de golpe, pasó de estar explorando su boca con su lengua a separarse completamente de él y le dijo:
    --- Algo como esto no puede estar mal--- la frase y la manera en que lo miró tuvieron un efecto en Andrés que ninguno de los dos esperaba, se acercó a ella y directamente devoró su boca, la rodeo con un brazo y la levantó, con la otra mano tiró del arcón la caja de galletas y sus libros y la sentó allí, Vilma rió en mitad del beso pero no se apartó de él. Las manos empezaron a mezclarse unas con otras, las de Andrés estaban en su espalda y las de ella recorrían su torso de arriba abajo ambas ya por debajo de la tela, Vilma bajó la mano a la cintura de sus pantalones y dejó que dos de sus dedos se colasen bajo la tela, aunque podría haber seguido besándola por horas aquello fue todo lo que él necesitó para acelerar la urgencia del momento, sacó sus manos de la tela y la despojó de la chaqueta, aquello le dió mejor acceso a su cuello y se encargó de disfrutar de la ventaja; un reguero de besos húmedos bajaron desde su cuello hasta el escote de su camisa, Andrés se dedicó a repartir besos y mordiscos solo hasta donde la tela se lo permitía mientras iba desabrochándole los botones de abajo a arriba torturándola lentamente. Vilma emitió un sonido de protesta pero él se limitó a sonreír contra su piel sin acelerar sus movimientos, cada vez que soltaba un botón los dedos resbalaban bajo la tela, tan solo durante un segundo, lo suficiente para que Vilma lo notase y se impacientase más aún, quedaban tres botones cuando Vilma se cansó de que jugase con ella; lo apartó empujándolo suavemente y dejándolo frente a ella y le sonrió, él estaba a punto de preguntarle que pasaba cuando ella tiró de la corbata y lo besó de lleno, a la vez que lo agachó se estiró y se arqueó contra su cuerpo, solo la camisa de él evitaba que estuvisen piel contra piel ya que la de ella poco tapaba ya, mantuvo el agarre en la corbata incluso cuando notó que el quería apartarse, pero no se lo permitió, ahora iba a sufrir él.
    Andrés intentó apartarse un par de veces pero ella siguió sin dejarlo, al final le dio un pequeño mordisco para conseguirlo y Vilma aflojó la presión, compartiron una sonrisa fugaz que quedó ahogada por la intensidad con la que se estaban mirando y Andrés volvió a llevar las manos a su camisa, pero esta vez se la sacó por la cabeza, ya no quería perder más tiempo. Pero Vilma no había acabado su venganza, si la había tenido a su merced ahora iba a ser al revés; le aflojó poco a poco la corbata y se la sacó y como él fue desabrochando botón a botón solo que de arriba a abajo, y esta vez fue su turno de regalar besos, cada botón exponía más piel y ella se tomaba su tiempo para besarla y recorrerla con las manos, cuando por fin llegó al último dejó los últimos besos en su ombligo y la mano peligrosamente cerca de la hebilla del cinturón, cuando levantó la cabeza Andrés que se había limitado a mirarla mientras temblaba en sus manos pensó que iba a besarlo y se acercó pero ella se acercó a su oído y mordiéndole el lobuló le susurró:
    --- Esto te pasa por listo--- le quito la camisa haciéndola resbalar por sus brazos, haciendo que sus manos resbalasen tras la tela lentamente, ni siquiera ella sabía de donde estaba sacando las fuerzas para moverse con tanta lentitud; él no le contestó, la dejó acabar de quitarle la camisa sin hacer nada, tan solo mirándola a los ojos, cuando acabó de hacerlo se quedaron mirándose, no se oía nada, tan solo sus respiraciones agitadas, estaban retándose en silencio a dar el siguiente paso y Andrés no dudo en ser el quien lo diese, volvió a besarla pero fue solo un instante, su boca volvió a bajar a su cuello y de ahí a su pecho y a su abdomen, dándole la atención que antes le había negado cuando se había dedicado a tentarla, los uñas de Vilma se clavaron en su espalda cuando sus manos rozaron sus pechos por encima de la tela del sujetador, la reacción de Andrés fue bajar sus propias manos al pantalón de ella para desabrocharlo, tal y como Vilma estaba haciendo con el suyo, el botón de lo pantalones de Vilma cedió antes que su cinturón y la levantó para quitárselos y acumularlos a la ropa que ya estaba en el suelo junto a las zapatillas y todo lo que había caído al suelo.

    Volvieron a besarse y mientras ella movió la boca a su cuello sin dejar de desabrochar el cinturón él llevó las manos al cierre de su sujetador, se centró durante un momento para conseguir soltar el broche y eso hizo que tomase conciencia de hasta donde habían llegado sus acciones: Vilma estaba sentada en el arcón en ropa interior, a él poco le faltaba para estar en las mismas condiciones y parecía que nada ni nadie podría frenarlos ya, iban a hacer el amor allí mismo, en la capilla, y lo único que a él lo frenaba era el miedo a que Vilma se arrepintiese después, sus palabras diciéndole que quería estar con él todavía resonaban en su cabeza, pero al fin y al cabo ella estaba con Piti, y él y su amigo no podían ser más distintos, comparado con Piti él...y entonces se acordó de su amigo, así que con un esfuerzo del que no se creía capaz se separó de ella y habló, su voz sonó más ronca de lo que Vilma la había oído nunca:
    --- Espera, espera--- cogió las manos de ella y las apartó de su pantalón pero las dejó entrelazadas.
    --- ¿Qué pasa?--- preguntó Vilma asustada, se corazón empezó a latir desesperado contra su pecho debido al miedo--- pensaba que tú...
    --- Te quiero--- la interrumpió él viendo a donde iba--- yo te quiero, pero ¿tú estás segura de lo qué estás haciendo? Piti y tu os quereis, él parece ser el hombre adecuado para ti, en todos los aspectos, incluído este, además hacerle esto--- Andrés cogió aire, no sabía lo que estaba diciendo, miedo, celos, culpa...una mezcla de sentimientos se apoderaba de él pero por encima de todos seguía estando el amor a ella, solo necesitaba saber que ella estaba segura, que lo quería a él, no que un arrebato iba a acabar del todo con su amistad.
    --- Se que deberíamos parar, se que hacerle esto a Piti está mal, pero no puedo más Andrés; te quiero desde que se que lo tengo prohibido, pensé que con ser amigos me llegaría y se que si tu no sintieses nada por mi lo habría conseguido, habría acabado enamorándome de Piti y teniendo una familia con él; pero desde ese beso no puedo, si hubiesemos hecho lo que teníamos que hacer no habríamos llegado a esto ni de coña, pero tú me besaste y yo no puedo quitarme ese puto beso de la cabeza porque te quiero.
    --- Vilma, yo se que por ti dejaría todo--- habló soltándole las manos un momento para abrir los brazos como si englobase toda la capilla para que ella lo entendiese--- pero no quiero obligarte a...
    --- ¿Sabes por qué Piti no te habla?--- lo cortó ella, nunca pensó que acabaría contándole aquello a nadie, y menos a él, pero si él la quería incluso por encima de Dios no podía dejar que pensase que ella no sentía lo mismo por él, podría llevar un mes fingiendo pero su corazón, sus tripas tenían claro lo que le pasaba con él y por eso le había pasado lo que estaba a punto de contarle, se tragó la verguenza y habló--- no te habla porque hace dos semanas casi nos acostamos--- vio la mueca de dolor en la cara de Andrés pero siguió hablando--- casi nos acostamos y cuando estabamos a punto de hacerlo--- cogió aire, tenía que decirlo--- lo llamé Andrés, por eso no te habla.


    "Casi nos acostamos y cuando estábamos a punto de hacerlo lo llamé Andrés, por eso no te habla", la frase de Vilma resonó en su cabeza; él pensaba que se habían acostado y no en una ocasión solo, de hecho hacía dos semanas que Piti había llegado especialmente contento al camarote, no había entrado en detalles pero les había dejado bastante claro que era lo que había pasado; esa noche él no había conseguido conciliar el sueño, cada vez que cerraba los ojos se imaginaba lo que podía haber pasado y no lo soportaba. Desde aquel día había habido unos cuantos comentarios que le hacían pensar que los encuentros no habían acabado con el primero, no es que dijese nada del otro mundo,eran frases muy respetuosas para estar hablando de Piti pero a él le revolvían el estómago igual. No quería saber como la tocaba, no quería saber que sentía al besarla, no quería saber lo que provocaba en él, recordar aquello hizo que llevase de nuevo las manos a la cintura de Vilma; estaba allí, con él, eran sus manos la que estaban tocando su piel, era él quien estaba recibiendo aquellos besos, era él quien la estaba desnudando y quien tenía el permiso para acabar de hacerlo, era sus manos y su boca la que la habían hecho gemir; perdido en sus propios pensamientos y en sus ojos no era consciente de como Vilma lo estaba mirando. Ella se había asustado, sentía verguenza por confesarle aquello pero había tenido que hacerlo, ahora solo esperaba que él dijese algo pero Andrés parecía perdido dentro de su cabeza, en ese momento él se dio cuenta de lo relevante de la frase, de porque a Vilma le había costado decírselo: lo había llamado Andrés. Lo pensó y un escalofrío lo recorrió de arriba a abajo; había dicho su nombre, estando en brazos de Piti, cuando él era quien la acariciaba y el que tenía su cuerpo a su merced, cuando eran sus manos las que la habían hecho retorcerse, cuando era su boca la que reclamaba la de ella como suya ella lo había nombrado a él; todo el autoncontrol, el miedo, la culpa, todo lo que sentía excepto su amor y sus ganas de ella desaparecieron, Vilma estaba a punto de hablar para pedirle que le dijera algo cuando él se lanzó sobre ella.
    Su boca se hizo con la de ella de una manera furiosa, intensa, posesiva; necesitaba sentirla suya. La rodeó con un brazo pero no se limitó a abrazarla, bajó el brazo por su espalda hasta incorporarla un poco y apoyó la mano en su culo para levantarla de la mesa pegándola contra su cuerpo, Vilma respondió al contacto de inmediato, lo rodeó con sus piernas consiguiendo pegar aún más sus cuerpos, las manos fueron a su cara, con una caricia firme que lo sostenía contra ella, la otra mano de Andrés estaba en perdida en su melena, en el momento en que sus cuerpos chocaron sus pelvis se movieron inconscientemente y los dos se quedaron sin aliento al mismo instante, los dos pararon el beso pero no separaron los labios, se quedaron allí respirando aliento contra aliento; en el momento en que el que Vilma movió las manos todo volvió a desatarse, llevó las manos al pantalón de él para acabar de desabrocharle el cinturón y Andrés la sentó en la mesa para que fuese capaz de meter las manos entre sus cuerpos mientras él volvía las suyas al cierre de su sujetador. Parecía que nunca se hubiesen separado, lo único que había hecho la conversación era que se buscasen con más ansia, con más desesperación, necesitaban demostrarse que todo lo que sentían era real, necesitaban hacerle sentir al otro lo que les provocaba, necesitaban ser uno.
    Vilma se deshizo del cinturón y estaba bajando la cremallera del pantalón cuando él desabrochó su sujetador y lo escuchó sisear contra su cuello.
    --- ¿Qué pasa?--- preguntó llevando las manos a su cara y levantándola de su cuello, él la miró y la besó antes de contestarle.
    --- No es nada, me he hecho daño pero no es nada--- entonces ella se acordó de su dedo, soltó su cara y buscó su mano con la suya, lo cogió por la muñeca y la apartó de su espalda.
    --- Vilma--- protestó él.
    --- Shh--- lo mandó callar--- ¿sabes como se curan las heridas? Con un beso--- lo dijo y llevó su mano hasta su boca, dejó un leve beso en la yema de su dedo y él volvió a recorrer su labio como había hecho antes, pero está vez con toda la intención; Vilma entreabrio la boca y dejó que su dedo resbalase dentro de ella poco a poco, recorriendolo con los dientes y teniendo cuidado de no hacerle más daño se lo fue devolviendo, y finalmente lo hizo resbalar por sus labios y dejó otro beso en él, mientras hacía aquello no había dejado de mirarlo, no había habido otro contacto entre ellos mientras tanto, solo la mirada y los dos se estremecieron cuando después de darle el segundo beso Vilma dejó caer su mano; cualquier posibilidad de pensar las cosas dos veces murió allí, ahora si que aquello era irrefrenable.

    --- Ven aquí--- susuró Andrés volviendo a tomarla entre sus brazos, esta vez la levantó para bajarla al suelo,sin dejar de besarla un solo instante la tumbó en el suelo de la capilla y se colocó sobre ella, el peso de él encima de ella era lo mejor que jamás había sentido; ahora si que tenían prisa, aquello era instintivo, se buscaban como si el respirar dependiese de que sus manos siguiesen tocándose, como si su contacto con el cuerpo del otro fuese lo que los mantenía vivos; las manos de Andrés fueron a los tirantes del sujetador y los hicieron caer por sus brazos para quitarlo de en medio, Vilma intenaba con dificultad deshacerse de sus pantalones y las manos de él se sumaron a las suyas ayudándola, ella los bajó hasta donde sus manos llegaron y él se deshizo de ellos con las piernas, una vez que se deshizo de la prenda su atención volvió a ella por completo aunque su boca nunca había abandonado se cuello; boca y manos fueron al pecho de ella haciéndola temblar por completo ante su tacto, Vilma volvió a gemir mientras sus manos paseaban por su espalda y de nuevo le clavó las uñas, con más fuerza que antes pero a él pareció darle igual, seguía tan perdido en su cuerpo como ella lo estaba en el suyo. Vilma bajó la mano a sus calzoncillos y con leves toques fue tentándolo, la presión de los besos de Andrés en su cuello aumentó y con ella la de su mano, lo escuchó ahogar un jadeo junto a su oído y sonrió, las manos de él abandonaron su cuerpo y bajaron al encuentro de la suya, entrelazó sus manos y las llevó a ambos lados de su cabeza.
    --- Te quiero a ti, entera--- Vilma se mordió el labio y ahogó un gemido esta vez ante el efecto de sus palabras, soltó sus manos de las de él y volvió a bajarlas, pero esta vez para quitarle los calzoncillos, Andrés hizo lo propio y enganchó los pulgares en los extremos de las bragas para quitárselas, Vilma se arqueó en anticipación y él le quito la prenda de un tirón, sin poder esperar más, se quedaron así un instante, recuperando toda la calma perdida tan solo un segundo, lo que a él le llevó mirarla y a ella darle un leve beso que quería decir sí; apoyó los antebrazos a los lados de su cabeza para no cargarla con todo su peso y poco a poco entró en ella. En el momento que estuvo por completo dentro de ella se detuvo, permitiendo que los dos disfrutasen de la sensación de ser uno, se miraron a los ojos mientras se sentían por completo y Vilma no pudo evitar que un "Andrés" saliese de su boca más jadeado que dicho; oírla decir eso fue más de lo que pudo soportar, si antes el saber que había dicho su nombre cuando había estado a punto de estar con otro lo había desatado, oírla decirlo cuando su interior era todo lo que notaba lo volvió loco; se lanzó a besarla como la primera vez aquella tarde, con desesperación, con necesidad, con hambre y a la vez que lo hacía comenzó a moverse dentro de ella. Los movimientos se aceleraron y se acompasaron, cada embestida, cada beso, cada toque de sus manos estaban haciéndolos llegar al cielo; besos, caricias y gemidos se entremezclaban haciendolos pedir más del otro, buscar más, solo se sentían el uno al otro, no había mundo más allá de esa habitación, más allá de sus propios cuerpos, el placer fue haciéndose casi insoportable hasta que Vilma notó como algo se rompía en ella mientras se arqueaba contra él, estaba besándolo cuando un gemido la hizo romper el beso, Andrés sintió como su interior se contraía en torno a él haciéndole experimentar un placer que hacía años que no sentía, se obligó a abrir los ojos para mirarla y a encontrar la voz para hablarle:
    --- Te quiero--- ante esa frase Vilma abrió los ojos también y ambos sintieron las últimas oleadas del orgasmo mientras se miraban, sin querer perder el contacto con ella Andrés volvió a besarla, por primera vez un beso calmado, dulce; no tenían fuerzas para más, acababan de darse todo de una manera casi salvaje, todavía besándola salió de ella y se apartó llevándola consigo, Vilma fue la acabó el beso, aunque se besaban de una forma delicada sus pulmones seguían clamando por aire y sabía que los de él también ya que su respiración todavía no se había acompasado, apoyó la cabeza en su pecho mientras él la abrazaba y se quedaron allí, oyendo como el otro respiraba y sin fuerzas para nada más que descansar los unos en brazos del otro.

    Andrés abrió los ojos e instintivamente movió el brazo, ella seguía allí, dormida encima de él, no lo había soñado, había sido real; la miró y la vió dormida, le había echado su camisa por encima antes de quedarse dormido él también y ahí seguía, durmiendo tranquila y acurrucada, con una mano en su pecho; la apretó más contra su cuerpo para que no cogiese frío y es que habían acabadado desnudos en el suelo de la capilla, sonrió ante el pensamiento; nunca pensó llegar a perder así los papeles, realmente había pensado que jamás volvería a tocar así a una mujer, menos de la manera en que lo había hecho, pero no había podido contenerse, lo que había compartido con Vilma antes de hacerle el amor habían sido los momentos más eróticos de su vida, habría sido incapaz de controlarlos aunque hubiese querido, siempre que había imaginado que llegaba a hacerle el amor pensaba que siendo como era después se sentiría avergonzado pero no era así, lo sentía como lo mejor de su vida, solo de pensar en lo que habían compartido sentía su cuerpo arder de nuevo, y no sabía porque pero no sentía la necesidad de preocuparse, pasase lo que pasase lo enfrentarían juntos y algo en su interior le aseguraba que Vilma no iba a arrepentirse de lo que había pasado. Se limitó a mirarla dormir hasta que ella empezó a desperezarse, abrió los ojos y durante un segundo se extrañó, pero solo duró un segundo, le sonrió a Andrés y levantó la cabeza para besarlo:
    --- Hola--- murmuró medio adormilada--- ¿he dormido mucho?
    --- Una hora--- le dijo él tras volver a besarla, Vilma se estremeció y se pegó más a él practicamente subiendo su cuerpo encima del suyo--- mejor nos levantamos, que vas a coger frío.
    --- Mmm--- negó ella medio dormida aún con la cabeza enterada en su cuello--- estoy bien, solo abrázame y ya está--- el sonrió e hizo lo que le pedía de buena gana, pasados unos minutos Vilma pareció desperezarse algo más--- solo para comprobar que no estoy loca, ¿tu y yo...?
    --- Sí --- le respondió dándole un beso en la cabeza--- si la pregunta es si hemos hecho el amor en el suelo de la capilla, sí, y ha sido la experiencia más maravillosa de mi vida--- le dijo sin evitar la sonrisa que se formo en su cara, ella le sonrió de vuelta y se enterneció al ver que la había tapado con su camisa, se movió lo suficiente como para meter los brazos por las mangas y se apoyó en él de nuevo mientras él hablaba otra vez--- ¿te encuentras bien verdad? ¿el niño también?
    --- El niño está perfecto y su madre no podría estar más feliz ni sentirse más plena ni satisfecha---lo beso de nuevo y ninguno dijo nada más, todo había quedado claro antes y al despertar el uno en brazos del otro se lo habían confirmado, pero tendrían que enfrentar la realidad en algún momento y lo sabían, sus acciones tendrían consecuencias y muchas de ellas repercutirían en Piti directamente, pero a Vilma le daba igual, no se arrepentía para nada de lo que había hecho, podría haberlo hecho de otra manera pero ahora ya estaba, no se iba a arrepentir de haberse arriesgado por su felicidad, tembló de frío y él la obligó a moverse, ante sus protestas rió:
    --- Vamos, como sigas ahí vais a coger frío---se pusó de pie y la ayudó a levantarse, compartieron un beso más , y se separaron, él se puso los vaqueros y empezaron a recoger el desastre que habían formado.
    --- ¿Te he dicho ya que tu vena pasional me ha sorprendido?--- le dijo ella señalando el desastre de libros y galletas que había en el suelo.
    --- Para bien espero--- dijo Andrés, no sentía verguenza, no con ella y no después de lo que habían compartido.
    --- Creo que te lo dejé bastante claro...para muy bien--- le dijo pasándo por su lado y acariciando su espalda. Pasaron dos minutos recogiendo en silencio y mientras él la miraba, y admiraba como le quedaba su camisa, única prenda que junto con las bragas había vuelto a ponerse, desde la puerta que se había acercado a cerrar, ella habló:
    --- ¿Te importa que hablé yo sola con él? Se lo debo.
    --- Por supuesto, como tu quieras, y si quieres que esperemos un tiempo...
    --- No--- le dijo ella mirándolo desde el suelo donde estaba en cuclillas ordenando los libros--- no quiero esperar Andrés, voy a pedirle perdón, voy a aceptar todo lo que tenga que decirme porque se que lo he hecho mal, y me jode haberle hecho daño, pero no puedo esperar más para estar contigo --- él sonrió y echó a andar hacia donde ella estaba para consolarla:
    --- Yo tampoco quiero esperar un segundo más, pero la culpa no es solo tuya, los dos estamos en esto--- Vilma sonrió ante sus palabras pero dejó de escuchar lo que decía al girar su libreta de clase, algo cayó de su interior y sabía que esa era la libreta de Andrés porque era la amarilla; se levantó y lo interrumpió:
    --- ¿Qué es esto?--- lo dijo alzando la mano en la que tenía una pajarita de papel, Andrés enmudeció al verla y frenó en seco, no sabía como iba a explicarle aquello--- ¿son tuyas? ¿todas eran tuyas?--- no pudo hacer nada más que asentir con la cabeza y prepararse para enfrentar aquello, aún no eran una pareja oficial y ya iban a tener su primera discusión, pero la reacción de Vilma lo sorprendió; cruzó la distancia que los separaba en tres pasos y se echó a sus brazos:
    --- Lo sabía--- dijo antes de besarlo, aunque extrañado le devolvió el beso, este no era tan apasionado ni tan fiero como los que habían compartido al principio de la tarde pero tenía el mismo sentimiento:
    --- ¿Lo sabías?--- le preguntó separando sus bocas.
    --- Bueno...era lo que quería, pero pensaba que era imposible--- no dijo más y volvió a besarlo, ya habría tiempo de hablar con Piti, de discutir, de pedirle explicaciones por aquello y de dárselas por tantas y tantas cosas, de enfrentarse al mundo y a lo que viniera cuando saliesen de aquella capilla, pero ahora solo contaban ellos; Vilma pensó que no podría ser más feliz que cuando aquella tarde el la había besado pero se había equivocado, en ese momento era cuando había llegado por completo a la felicidad, había sido él desde el principio, en todos los aspectos, había sido y seguiría siendo él por siempre; Andrés solo había podido sonreír ante su frase, nunca pensó que fuese a descubrir que él era quien las mandaba y realmente le daba igual, él solo quería verla feliz y haberlo conseguido y tenerla entre sus brazos era la mayor recompensa que podía tener, más de la que se habría atrevido a pedir.
    --- ¿Cerraste la puerta?--- preguntó Vilma contra su boca.
    --- Sí, acabo de cerrarla ¿por? Espera, ¿sabías que estaba abierta?--- le preguntó sin dejar de acariciarla.
    --- Sí--- contestó ella con una risa--- pero supongo que me pasó lo mismo que a ti, tenía demasiada prisa como para ir a cerrarla, pero ahora tenemos tiempo--- le sonrió de nuevo y la beso, y una vez más aquella tarde la levantó para sostenerla mientras la besaba; más tarde saldrían de allí y enfrentarían todo juntos, mano en mano y sabiendo que no se soltarían nunca, habían cometido errores pero podrían arreglarlo juntos, pero más tarde; ahora iban a disfrutar del otro de nuevo, del amor que sabían correspondido, del hecho de haberse encontrado por fin, iban a amarse sin prisas y con calma, ahora tenían tiempo para todo lo que antes no habían tenido, porque ahora sabían que aquello solo era el principio.
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