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  1. Por casualidad, parte 1

    viernes, 15 de abril de 2011

    Esta historia está ambientada antes del inicio de la serie, me he tomado la libertad de jugar un poco más con los personajes y nos situamos cinco años antes del desambarco del Estrella Polar.

    Faltaba todavía una hora para que abriesen las verjas para entrar al concierto y Vilma sentía que se estaba asfixiando, estaban a finales de agosto y en Madrid el sol pegaba con fuerza y sin clemencia, su hermana Bea le había regalado por su cumpleaños número 17 un par de entradas para el concierto de Muse y había adorado su regalo desde que lo había desenvuelto hacía meses el día del cumpleaños, pero ahora mataría por estar en cualquier otro sitio. La cola era inmensa y ellas habían conseguido un buen sitio pero la gente empezaba a impacientarse y ellas dos, que habían salido a su madre y eran bastante bajitas, parecían tragadas por aquella multidud.
    --- Bueno Vilmis, parece que al final de regalo vas a tener un esmagamiento--- comentó Bea divertida sin soltar la mano de su hermana.
    --- Como me esmagen antes de entrar me lío a ostias con todo el mundo, entro a ese concierto como que me llamo Vilma Llorente.
    --- No dudaba de eso--- le contestó riendo justo antes de ser empujadas por un chico enorme que se acababa de poner delante de ellas.
    --- Perdona cromañon, pero vas listo si pretendes colarte--- dijo Vilma en voz alta asegurándose de ser escuchada.
    --- ¿Qué me has dicho?
    --- Que no te pases de listo y vuelvas a tu sitio, y ya que estás podías pedirnos perdón por el empujón.
    --- Vilma, da igual, déjalo--- Bea envidiaba el coraje de su hermana, aunque la mayor era ella siempre era Vilma la que enfrentaba las situaciones cogiendo el toro por los cuernos, pero aquel toro en opinión de Bea era muy grande.
    --- Hazle caso a tu niñera y estaté callada guapita---contestó el chico, Bea cerró los ojos sabiendo que aquelo solo había empeorado la situación, su hermana llevaba mal que se metiesen con ella, y más si era algún tío que fuese de gallito.
    --- Mira pedazo de prepotente de mierda, llevo cinco horas haciendo cola como toda persona que está aquí, turnándome con mi hermana para ir a mear y a buscar la comida, así que si tu testosterona y tu quereis colaros habeis elegido a la guapita equivocada, ¿lo captas?--- Vilma estaba completamente erguida y de puntillas encarándolo con aplomo, para sus diecisiete años de vida ya pensaba que había sido suficientemente puteada por el sector masculino del mundo y no le hacía falta otro chulo que intentase seguir con aquel legado, muchas gracias.
    --- ¿Te me estás poniendo chula niñata? ¿Tú y cuantos más vais a moverme?--- la gente de la fila miraba la escena sin decir nada, Vilma iba a contestar pese a que Bea intentaba sujetarla pero antes de que le diese tiempo se escuchó una voz:
    --- Creéme que se sobra y se basta sola, pero si lo prefieres puedo moverte yo --- Vilma se giró y vió que la voz pertenecía a un chico alto, rubio y de ojos marrones que pasó despreocupadamente la mano por su cintura mientras hablaba --- tardamos porque Rubén no se decidía, toma el agua cariño--- dijo pasándole una botella, ella giró y le dio las gracias, mientras abría la botella lo repasó de arriba a abajo, el chico no estaba mal, nada mal. Apoyó su mano en la que él mantenía en su cintura y le sonrió al chulo piscina que estaba evaluando el cambio de situación ante la llegada de aquellos dos chicos.
    --- Perdona, ha sido un malentendido --- dijo mientras volvía a retroceder.
    --- Ya me parecía a mi--- comentó Vilma, al desaparecer el chico de su visión el rubio y ella se soltaron:
    --- Andrés--- saludó él extendiendo la mano.
    --- Vilma--- respondió ella estrechándola--- y ella es mi hermana Bea--- la aludida saludó con un gesto pero estaba ocupada mirando al otro chico que acompañaba al que había evitado que allí se hubiese líado la de San Quintín.

    --- ¿Rubén Palomares?--- preguntó.
    --- ¿Beatriz Llorente?--- respondió el chico, de pronto ante los ojos sorprendidos de Andrés y Vilma sus hermanos se abrazaron y empezaron a hablar como persianas.
    --- ¡Eh! Aquí mi novio de pega y yo estamos un poco perdidos ¿nos haceis un mapa? --- Bea se soltó de su amigo y se giró hacia su hermana:
    --- Este es Rubén, era compañero mio de clase en la facultad, pero se fue de Erasmus y a final se quedó fuera acabando la carrera, no se si te acordarás de que hablase de él, eramos muy amigos; y está es Vilma, mi hermana pequeña--- cuando acabó la presentación Miguel se agachó y saludó a Vilma con dos besos.
    --- Este es Andrés, mi hermano--- Andrés hizo lo propio con Bea y pronto los dos ex compañeros se pusieron a charlar entre ellos poniéndose al día. Vilma se encogió de hombros y se giró para Andrés mientras bebía de la botella que él le había dado antes.
    --- ¿Tu siempre vas salvando damiselas en apuros?
    --- No, solo intercedo cuando veo que la damisela va a patearle el culo a alguien--- contestó él mientras bebía de otra botella, Vilma le sonrió, no tenía pinta de chulo prepotente y aunque ella no fuese a reconocerlo le había venido muy bien su aparición, aquel chico tenía algo que le gustaba.
    --- Gracias por el agua.
    --- Es de él, no te preocupes--- le contestó señalando a Rubén, Vilma volvió a reír, definitivamente aquel chico no era como los demás, Andrés la siguió contagiado por su risa.
    --- A cambio te invitó a una galleta--- le dijo sacándo un paquete de oreos de la pequeña mochila que llevaba colgada sobre el pecho.
    --- Ummm oreos--- dijo él cogiendo una--- hacía meses que no me comía una--- ante la cara de extrañeza de ella se explicó--- acabo de llegar de Honduras, estuve dos meses allí de voluntario, y aunque ha sido la mejor experiencia de mi vida las oreo no abundan por allí.
    --- Joder, como mola. Yo quiero hacerlo alguna vez, pero mi madre es demasiado aprensiva como para planteárselo ahora mismo, me diría algo como: Vilma, con tu carácter no me fio de que llegues a la vuelta de la esquina sin meterte en líos, te dejo salir de país y te deportan de vuelta --- Andrés rió ante la explicación y como la chica imitaba el tono de su madre; que era una mujer de carácter era obvio, se había fijado en ella desde que estaban en la cola, no sabía porqué pero le había llamado la atención, pero hasta que había vuelto de coger el agua con Rubén no le había hablado--- pero cuéntame, ¿qué tal la experiencia?
    Andrés empezó a contarle como había sido pasar el verano en Honduras y durante una hora saltaron de tema a tema, cuando faltaba poco para que abriesen las puertas Vilma sabía que Andrés, al que sus compañeros llamaban Palomares, había ido a un instituto solo para chicos donde era el pardillo de la clase, cosa que ella no entendía; sabía que había estudiado los dos primeros años de ADE pero que no iba a seguir con ello porque el viaje a Honduras había cambiado su manera de ver la vida, sabía también de la existencia de María y de su ruptura hacía unas semanas y aunque había intentando sonar lo más comprensiva y delicada posible había sido imposible que no se le escapase un gilipollas dedicado a ella. También sabía que Andrés era un chico encantador, cariñoso, comprensivo y divertido aunque eso no había hecho falta que se lo dijera él.
    Andrés se había enterado de que Vilma estaba a punto de comenzar el segundo curso de bachillerato, se tomaba completamente en serio sus estudios, y aunque barajaba varias opciones de futuro tenía la cabeza muy bien amueblada, no quería ni oír hablar de los hombres y aunque en otra persona de su edad resultase frívolo ella lo decía con razón, había tenido bastantes disgustos, varios adjudicados al mismo chico que la traía loca desde los 12; no aguantaba que la tratasen como sino pudiese valerse por si misma y en opinión de Andrés era de las personas más fuertes que conocía, y eso que solo llevaban una hora hablando. También había aprendido otras cosas de ella, como que debajo de su coraza se escondía una ternura y un cariño que guardaba solo para los suyos, aunque eso no impedía que su carácter fuerte siguiese allí, y esa mezcla junto a su sonrisa estaban consiguiendo volverlo loco. Sacudió la cabeza para intentar alejar aquel pensamiento y en ese momento Bea los interrumpió:

    --- Están abriendo las verjas, Vilmis cuidado de no acabar aplastada.
    --- ¿Vilmis?--- le preguntó Andrés intentando no reírse.
    --- Cállate--- le contestó sacándole la lengua y girando para entrar. Todo el mundo entró apiñándose unos contra otros, la gente se empujaba y Vilma pensó que si antes se había achicharrado esto iba a ser tres veces peor, pero se equivocó, la empujaron una vez y tropezó pero Andrés la sujetó y la pegó a él, manteniendo su espalda contra su pecho y formando con sus brazos una campana protectora en torno a ella, tras unos cuantos empujones y pisotones más, llegaron a su objetivo con Bea cogida a la camiseta de Andrés con una mano y a Rubén con la otra.
    --- Por fin--- exclamó Bea--- señorita, aquí tiene su regalo de cumpleaños--- Vilma se acercó a su hermana y la abrazó dándole las gracias. Al cabo de un rato las luces del escenario se encendieron y el concierto empezó; durante algo más de dos horas, cantaron, gritaron, saltaron y disfrutaron de cada una de las canciones;más de una vez Bea miró para su hermana que sino pegaba botes cogida a ella lo hacía con Andrés, o se enzarzaba con él en una batalla para ver cual de los dos cantaba más alto. No comentó nada hasta que cuando faltaba poco para finalizar el concierto un tipo enorme se plantó delante de ellos dificultándoles la visión justo cuando empezaban a sonar las notas de la canción favorita de Vilma, escuchó a su hermana indignarse pero antes de que le diese tiempo a hablar con quien le tapaba las vistas Andrés la había subido a sus hombros solucionando el problema. Se fijo en el ataque de risa de Vilma que se metía con Andrés tapándole los ojos con una mano y se acercó más a Rubén:
    --- Oye, ¿cuántos años tenía tu hermano?
    --- Veinte recién cumplidos, ¿por qué?--- Bea no contestó, solo señaló la escena,Rubén sonrió pero negó con la cabeza--- No creo la verdad.
    --- Nunca se sabe...--- fue todo lo que respondió Bea antes de volver su atención al concierto, ella no lo sabía seguro, pero lo encantaría; adoraba ver a su hermana feliz y con todo lo que había pasado esos meses era la primera vez que la veía así.

    Salieron del concierto los cuatro juntos y llegaron hablando a donde Rubén y Andrés tenían aparcado el coche.
    --- ¿Cómo vais a volver a casa?--- preguntó Rubén.
    --- Quedamos en llamar a casa para que viniesen a por nosotras--- le dijo Bea.
    --- ¿Y si nos vamos todos a cenar algo? Yo estoy fámelico y hace mucho que no nos vemos ¿qué decis?
    --- Vilmis, se supone que estamos recelebrando tu cumpleaños ¿qué dices?
    --- Por mi genial, estoy muriéndome de hambre; pero llama a casa y avisa, que mamá ha de estar de pie esperándonos.
    --- Pues no se hable más---dijo Andrés mientras abría la puerta para dejar subir a Vilma--- ¿a dónde os apetece ir?
    --- Ya que estamos podemos irnos de fiesta después --- dijo Bea ya sentada en el asiento del copiloto.
    --- Hombre, por mi vale, pero estoy empapado--- contestó Andrés tirando de la camiseta que practicamente chorreaba y mirando a Vilma acusadoramente.
    --- Ei, fuiste tú el que dijo que parecía que estábamos en el desierto.
    --- Pero no hacía fata que me vaciases lo que quedaba de agua encima--- dijo haciéndole cosquillas.
    --- Ya te secarás, con el calor que hace...además no pasa nada porque tengas una noche loca con tu hermano ¿entonces cena y juerga?--- preguntó Rubén antes de arrancar--- ¿qué dices cumpleañera?
    --- Cena y juerga--- confirmo Vilma desde el asiento de atrás.
    Acabaron cenando en un restaurante chino, ya que Bea le dijo a Rubén que a Vilma le encantaban y hacía mucho que no iban, Andrés y Vilma acabaron enzarzados en una batalla por el último rollito con los palillos, la cosa previsiblemente acabó mal y él se levantó al baño a lavarse las manos llenas de salsa, Rubén lo siguió y apareció detrás de él.
    --- La última vez que le lancé un mendrugo de pan a Carlos me echaste una bronca que ni papá--- comentó sonriendo.
    --- ¿Qué quieres decir?
    --- ¿A ti que te parece?
    --- Es una amiga, vale que la conozco desde hace poco, pero no sé, conectamos. Y además ha pasado por mucho últimamente aunque no tengo muchos datos, ya que es la segunda vez que celebra su cumpleaños al menos que esta se lo pase bien.
    --- Lo sé, Bea me contó, ¿pero seguro que no hay algo más?
    --- Que va...además ya sabes que a finales del mes que viene empiezo.
    --- ¿Y qué? Nunca es tarde para cambiar de opinión si hablamos de tu vida Andrés--- dijo Rubén dándole una palmada en el hombro a su hermano pequeño.
    Mientras en la mesa la mayor de las Llorente tenía una conversación parecida con su hermana:
    --- Es simpático, y además muy guapo. A este si que lo apruebo--- dijo robándole fideos y guiñándole un ojo.
    --- Vaya si es gua...Perdona, ¿qué me estás contando?--- Bea rió antes de contestarle:
    --- Se que tus cosas son tuyas y no te gusta que me meta, pero si te gusta, vete a por él, yo creo que triunfas.
    --- Que va tía...rompió con su novia hace poco.
    --- Pues por como te mira no creo que ni se acuerde de su nombre, y más importante ¿te has acordado tú del cabrón infame esta noche?--- A Vilma solo le dio tiempo a negar con la cabeza antes de que los hermanos Palomares volviesen a la mesa.

    La noche siguió y Vilma tuvo que reconocer que el cabrón infame ni siquiera había pasado por sus pensamientos, no había tenido tiempo para él, estaba ocupada divertiéndose y pasándonlo bien y aguantando las bromas de Bea, tres veces más fiestera que ella, que cada dos por tres le decía: ¿ves como no hay nada de malo por soltarse la melena de vez en cuando? Su consuelo era que Andrés tampoco se libraba de las bromas de su hermana por abstemio. Llevaban un buen rato en un pub que frecuentaban los compañeros de carrera de Rubén y Bea y ella y Andrés sobraban allí, así que salieron y se fueron a un parque que había cerca:
    --- Aire--- dijo Vilma sentándose en un columpio y cerrando los ojos.
    --- Ya me hacía falta--- dijo Andrés detrás de ella empujando el columpio para que se moviese.
    --- ¿Tú no eres de salir mucho verdad?--- le preguntó riendo.
    --- Emm...no mucho la verdad, no es lo mío--- contestó él sonrrojándose.
    --- Pues para la próxima vez que hagas una incursión al mundo de la noche que sepas que la gente no suele llevar estas pintas--- dijo señalándose a si misma, llevaba unas sandalias, unos shorts vaqueros, una camiseta negra de tiras floja y el pelo recogido en una coleta.
    --- Pues yo te veo preciosa--- se le escapó a él casi sin darse cuenta.
    --- Eso es que tienes empañados los cristales de las gafas--- contestó Vilma pasado un minuto, Andrés se separó del columpio y dio unos pasos mirando al cielo, ella se levantó y fue tras él:
    --- ¿Qué pasa?--- le preguntó poniendo una mano en su espalda, el giró y la miro a los ojos.
    --- Te puede sonar cursi, o ñoño, o tremendamente acelerado, pero desde que te vi hoy en la fila del concierto no puedo dejar de pensar en ti; me llamaste la atención desde el primer momento, y creo que cuando le gritaste a aquel chico me ganaste por completo. Llevo toda la tarde escuchándote hablar de tu vida y solo quiero llegar a conocerte más. No hay más María, ni dudas, ni plantemientos, solo estás tú en mi cabeza--- mientras hablaba llevó las manos a su cuello y dejó escapar un suspiro al final. Vilma tragó antes de responder:
    --- Yo soy tremendate basta y normalmente no me fiaría de nadie que me dijese algo así, pero no se que tienes que hace que confie en ti; a cualquier otro que hubiese hecho lo que tu está tarde le habría dado un bofetón, y ni loca le contaría a nadie la mitad de cosas que te he contado a ti, pero la manera en que me miras y en la que me hablas me hace ver que eres diferente. Lo único que tengo claro es que le doy gracias a ese gilipollas por ponerse delante de mi y hacer que vinieses. Lo único que he hecho hoy a sido reírme y ser feliz, y no se porque narices eso lo provocas tú --- Vilma había llevado sus manos a las de él que seguían en su propio cuello, Andrés dio un paso adelante y ella disfrutó de antemano sabiendo lo que venía, se puso de puntillas y entralazó las manos detrás de la nuca de él, Andrés bajó una mano a su cintura para acercárla más a él, se miraron a los ojos hasta el último segundo, y cuando por fin los dos cerraron los ojos y se besaron sintieron como algo explotaba dentro de ellos.
    Fue un beso lento y dulce, sus labios se conocían poco a poco, se tanteaban aprendiendo a besarse, probando al otro por primera vez, se separaron y se sonrieron perdiéndose en los ojos del otro una vez más, bastó un segundo para que al sentir sus propias miradas perdieran la verguenza y el miedo que les quedaba y se lanzasen de nuevo, está vez más decididos.

    Los pies de Vilma dejaron el suelo a la vez que sus labios volvían a encontrarse, el beso se volvió apasionado y fiero en un instante, Andrés pasó la lengua por sus labios y ella abrió la boca dándole completo acceso, sus lenguas se enzarzaron en una batalla por dominar el beso, aunque ninguno de los dos quería ganarla; no era el primer chico que besaba pero nunca había sentido lo que Andrés la estaba haciendo sentir, el chico tímido que se había sonrojado en la discoteca cuando una chica lo había invitado a bailar se había ido, sus manos parecían quemarla y su boca no tenía clemencia en ella pero cada vez que se separaban a coger aire sus ojos la miraban con una ternura infinita,ella jamás había ido tan rápido con nadie, pero se sentía bien con él. Andrés se había sorprendido a si mismo, con María jamás había sentido así, él era mucho más tímido e inseguro pero con Vilma no tenía que pensar, actuaba por instinto y solo sabía que besarla era lo mejor que había sentido en su vida. Dudó un momento ante sus propias acciones, él no debería estar haciendo eso, pero la mano de Vilma en su nuca volvió a bajar su cabeza y se perdió de nuevo en ella, besándola y acariándola, sintiendo las manos de ella en su cuello y su espalda; la boca de Andrés bajó a su cuello dándole a los dos la oportunidad de respirar.
    Aquello había ido muy rápido, los dos lo sabían pero les daba igual, Vilma nunca había hecho algo así, ella siempre pensaba las cosas, incluso demasiado, pero con Andrés sentía que estaba haciendo lo que tenía que hacer, en una tarde con él había sentido más cosas que en toda su vida con cualquier otro, y sí, aquello incluía al cabrón infame. O mucho se equivocaba o ella, Vilma la dura y racional estaba cayendo por aquel chico rubio que se había atrevido a aparecer como su salvador aquella tarde.
    El caso de Andrés no era distinto, había tardado en reunir el valor para hablar con María y acercarse a ella, pero con Vilma las cosas habían salido solas, conectaban; y todo su plan, todo aquello que tenía claro y había decidido hacer con su vida se tambaleaba cada vez que Vilma sonreía; no tenía palabras para definirlo pero sabía lo que estaba empezando a sentir por ella, sabía también que no debería sentirlo pero no quería prohibírselo. Lo que si tenía que hacer esa ser sincero con ella, reunió toda su fuerza de voluntad y acabó el beso.
    --- Vilma--- le costaba hablar, estaba ronco por el concierto y las emociones también hacían que le temblase la voz --- escucháme--- cogió un mechón de pelo que se había escapado de la coleta y lo dejó tras su oreja y dejó su mano allí, acariciando su cara con el pulgar--- cuando antes te dije que había dejado la carrera y había roto con María porque quería cambiar de vida...a finales de septiembre entro al seminario.
    --- ¿Que lo qué?--- Vilma no pudo evitar que le temblasen las manos ante lo que acababa de oír, y él lo notó ya que la mano que no estaba en su cara estaba entrelazada con la de ella--- ¿entonces ahora qué?
    Antes de que a Andrés le diese tiempo a decir nada más escucharon a Bea y Rubén llamarlos para volver a casa.
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