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  1. Sorpresa

    viernes, 15 de abril de 2011

    Vilma se despertó con los primeros rayos de sol que entraron por la ventana, se desperezó y sonrió al ver que había conseguido despertarse antes de que sonase el despertador, salió con todo el cuidado del que fue capaz de la cama; normalmente ella dormía del lado de la pared pero la noche anterior con la excusa de levantarse al baño había conseguido cambiar de sitio, lo cual era una suerte porque así podría salir de allí sin despertarlo.
    Se levantó, se calzó y se acercó a la cuna con cuidado, la niña era la primera en despertarse cada mañana y quería levantarla de allí sin que hiciese barullo para poder salir del camarote sin ser oída.
    --- Shhh, buenos días enana, no hagas ruído que no podemos despertar a papá --- la levantó y le dió un beso de buenos días que la niña devolvió babándola sin querer.
    --- Papá---repitió señalando la cama y llevándose un dedo a los labios como pidiendo silencio, Vilma le sonrió y le dijo:
    --- Justo, ¡qué lista es mi niña! Y ahora tenemos que despertar a David, vamos--- se acercó a la cama que había la otro lado del camarote donde su hijo de tres años dormía a pierna suelta abrazado a un oso de peluche; se agachó a su lado con la niña bien sujeta a la cadera y pasó una mano por su cabeza para despertarlo:
    --- David, cariño despierta--- el niño protestó todavía medio dormido y ella no pudo evitar sonreír ante su reacción, era igual que ella de pequeña, le costaba despertar pero cuando lo hacía no paraba quieto hasta que era hora de acostarse de nuevo --- pequeñajo, es hora de levantarse.
    --- Aviiiiid --- dijo la niña desde los brazos de su madre.
    --- Eso, ayúdame a despertarlo--- rió Vilma intentando no hacer ruído, ante la insistencia de su madre y su hermana el niño abrió los ojos:
    --- Buenos días mami --- comentó sin acabar de despejarse y frotándose los ojos con la mano, de pronto pareció como si una lucecita se encendiese en su cabeza y se sentó en la cama dando un salto--- Mami, no podemos despertar a papi, tenemos que estar calladitos.
    --- Sí, no podemos despertar a papi, venga vámonos--- al igual que le había pasado con la niña sonrió ante la reacción del niño, lo destapó y le dio la mano para ayudarlo a bajar de la cama.
    --- Buenos días Espe--- dijo el pequeño desde el suelo susurrando y agitando la mano hacia su hermana, Vilma se inclinó para que David pudiese darle un beso en la mejilla a la niña que contestó a su saludo:
    --- ¡íaaas!
    --- Shhh, Espe vas a despertar a papá --- dijo David, susurrando ya casi de manera inaudible, la niña cayó de inmediato y se tapó la boca con la mano y negó con la cabeza, Vilma no pudo evitar reír al ver la escena; sus hijos eran lo mejor que le había pasado en la vida, David y Esperanza eran dos de las tres mejores cosas de su vida, salió de la habitación con David agarrado a su mano y puso camino del baño.

    --- Mami, tengo que hacer pis --- dijo David tirando de su mano.
    --- Ui, corre entonces --- le contestó soltando su mano, David salió disparado y entró al baño, Vilma se apresuró a seguirlo pero cuando estaba llegando lo escuchó hablar:
    --- Julián, aupamé porfa, no llego --- De la Cuadra se agachó a levantar al niño y lo acercó al baño.
    --- Ai bribón, vamos a tener que traer una escalera para ti.
    --- En la habitación tengo un taburete, pero como no podía despertar a papi no pude cogerlo--- explicó el niño, Vilma rió ante la explicación de su hijo, desde bebé le gustaba hacer las cosas por si mismo, y desde que se había convertido en hermano mayor más, era un niño grande según sus propias palabras y solo dejaba que sus padres o su tío lo ayudasen a ir al baño, así que realmente debía de tener una urgencia; se acercó al cambiador y tumbó allí a Esperanza.
    --- Bueno enana, ahora te cambio el pañal y nos vamos a la cocina a preparar la sorpresa ¿vale?
    --- Zopreza --- dijo la niña moviendo la cabeza afirmativamente, Vilma se agachó para besarle la tripa y la pequeña rompió a reír a carcajadas. En ese momento se escuchó la cisterna y David salió corriendo del baño.
    --- ¡Ya estoy!--- le dijo orgulloso.
    --- ¿Qué se dice?
    --- Gracias Julián--- dijo el niño con un sonrisa.
    --- De nada marinero--- contestó De la Cuadra alborotándole el pelo--- ¿te vienes conmigo a cubierta a pescar?
    --- No puedo--- le contestó negando con la cabeza energicamente--- es el cumple de papá y le vamos a dar una sorpresa.
    --- Ahh bueno, entonces no puede ser, pero más tarde no te libras de tu turno de pesca marinero --- David se cuadró ante él como un verdadero marinero y el primer oficial se despidió de ellos después de hacerle cosquillas a Esperanza que reía encantada. Vilma todavía se sorprendía al ver como trataba a los niños que disfrutaban de lo lindo con él.
    --- Mamá, te ayudo.
    ---A ver, vente para aquí--- arrastró uno de los bancos enfrente del cambiador y lo subió, David cogió los polvos de talco y se los echó a la niña.
    --- ¡Ya está!--- anunció cuando le pareció que había echado los suficientes. Cuando nació Esperanza Vilma había tenido miedo de que su hijo mayor tuviese celos, al fin y al cabo era el único niño en todo el barco, además de Valeria que ya estaba más crecidita, pero no pudo estar más equivocada; los niños se adoraban el uno al otro, David siempre quería ayudar a cuidar a su hermana, la protegía y se preocupaba por ella, incluso le contaba sus aventuras de explorador por el barco y se moría de ganas de que Esperanza echase a andar del todo para poder que pudiese acompañarlo; la niña directamente estaba enamorada de su hermano, con algo más de un año había empezado a hablar y andar hacía poco, y lo seguía a todas partes, repetía todo lo que el decía, incluso su primera palabra había sido su nombre: David. Vilma le dió un beso en la cabeza al niño y acabó de vestir a la niña.
    --- Ya estamos listos, ¿a dónde vamos ahora?--- preguntó mirándolos, tenía a cado uno cogido de una mano.
    --- ¡A la cocina!--- respondió David mientras su hermana lo imitaba respondiendo:
    --- ¡A cocina!

    David se soltó de la mano de su madre y abrió la puerta de la cocina gritando:
    --- ¡Buenos días yaya!--- y corrió a abrazar a Salomé, la cocinera se agachó y levantó al niño en brazos llenándolo de besos.
    --- Buenos días Salomé--- dijo Vilma.
    --- ¡Buenos días corazón! Aiii que alegría mañanera tienes siempre contigo --- dejó al niño y levantó a Esperanza--- ¿Y tu princesa? ¿No me das los buenos días?
    --- Bunos ías--- dijo la niña dándole un beso.
    --- Muy bonito--- dijo Vilma fingiendo enfando--- a mi nadie me saluda ya, no me quereis más. Ante la frase de su madre David se acercó a abrazar sus piernas y Esperanza se lanzó a ella desde los brazos de Salomé.
    --- Si que te queremos mami--- dijo David--- eres la mejor mami del mundo mundial.
    --- Tu si que eres el mejor niño del mundo mundial--- rió ella agachándose a su lado para darle un beso y hacerle cosquillas.
    --- Buenos días a ti también vida--- le dijo Salomé a Vilma volviendo a coger a la niña--- ya te tengo todo apartado.
    --- Gracias, espero que le guste la sorpresa--- dijo mientras sentaba a David en la mesa.
    --- Seguro que sí, que mejor que un desayuno familiar en condiciones; da gracias a que encontramos provisiones en aquel viejo buque--- comentó divertida Salomé mientras jugaba con Esperanza.
    --- Pues sí, ¿tu que crees enano? ¿Le gustará a papá su regalo?--- le preguntó mientras iba a la alacena y sacaba de allí una pequeña tarta de manzana que había hecho el día anterior.
    --- Claro que sí, es su favorita--- le contestó el niño mirando la tarta con ojos deseosos, pocas veces había comido tarta, pero le encantaba.
    --- David que te veo, hasta que se la demos a papá nada.
    --- Vale mamá--- contestó el niño bajando la mano que había extendido, Vilma preparó el resto del desayuno: tostadas, leche y un poco de fruta cortada, para ellos y los niños. David la estaba ayudando lo mejor que sabía cuando Esperanza habló otra vez:
    --- Mami, hambre.
    --- Ya me parecía a mi raro que tu aguantases tanto sin pedir el desayuno.
    --- Ya le doy yo el biberón tu sigue.
    --- Yo se lo doy, ¿puedo?
    --- Claro que sí, además así acabamos antes, que sino aun va a despertar papá. Ale para el suelo--- le contestó a David mientras lo bajaba de la mesa; el niño se acercó a Salomé que le dio el biberón que acababa de preparar, el niño lo cogió y se sentó al lado de su hermana en el suelo:
    --- Toma Espe--- le dijo acercándoselo, la niña lo cogió con las dos manos y se lo llevó a la boca, pero dejo que su hermano siguiese sujatándolo.
    --- Me los como--- comentó Salomé mientras ayudaba a Vilma a acabar de prepararlo todo.
    --- Ni se te ocurra, que ya se que tienen pinta de estar tiernecillos pero me llevaría un disgusto--- le respondió sonriendo--- ¿entonces crees que le gustará?
    --- Que sí vida, aquí poco podemos hacer, pero lo has preparado muy bien; seguro que no se lo espera.
    --- Espero que me haya quedado bien la tarta...---comentó preocupada--- Es que él siempre se arregla para sorprenderme y quiero devolvérselo. Más teniendo en cuenta que mi cumpleaños está a la vuelta de la esquina y seguro que hace algo...
    --- ¡Yo lo sé!---grito David--- pero no te puedo decir nada--- se apresuró a añadir poniéndose colorado hasta las orejas al ver que había metido la pata.
    --- Anda...---dijo Vilma mirando para Salomé---mi propio hijo me oculta cosas, cariño, dale una pista a mamá anda --- David negó con la cabeza sin abrir la boca--- Una pista chiquitita --- El niño volvió a negar--- Vengaaaa--- se acercó y le hizo cosquillas.
    --- No mami, no--- le dijo entre risas--- es sorpresa, las sorpresas no se dicen. Como esta.
    --- Ahí tienes razón...¡guapo!---añadió al ver como el niño hacía como si se cerrase la boca con una cremallera. Volvió junto a Salomé y le dijo:
    --- Mira tú, tendré que empezar a investigar --- mientras ellas dos hablaban los niños iniciaron su propia conversación:
    --- Espe a mami no le podemos decir nada de su sorpresa ¿vale?--- la pequeña asintió mientras inclinaba el biberón para acabarlo --- porque papi nos lo contó para que lo ayudásemos, pero las sorpresas son sorpresas, tienen que sorprender--- le dijo lleno de razón.
    --- Zopreza a mami--- dijo la niña asintiendo otra vez.
    --- Cotorras como el padre los dos--- le dijo Vilma a Salomé mientras las dos reían ante la charla de los niños --- Bueno par de dos, hacedme caso un minuto--- dijo acuclillándose enfrente de ellos--- Ahora vamos a ir al camarote, mamá va a llevar la bandeja, así que David--- le dijo mientras le tocaba la nariz--- tienes que llevar a tu hermana de la mano para que no tropiece, tenemos que ir muy muy calladitos y cuando entremos, nos ponemos enfrente de la cama y ¿qué tenemos que decir?
    --- ¡Felicidades!--- gritó David.
    --- ¡Fecidades!--- gritó a la vez Esperanza.
    --- Se lo saben bien--- rió Salomé.
    --- Esos son mis niños--- dijo Vilma contenta, se levantó y cogió a Esperanza en brazos para hacerla eructar --- ahora ponemos las velas y nos vamos.
    Burbuja le había hecho unas velas para la tarta, y las había tenido escondidas en la cocina para que nadie les estropesase la sorpresa, Piti las había visto y la había chantajeado pidiéndole un trozo de tarta, lo había mandado a la mierda, pero los niños, que adoraban a su tito, la habían convencido; los sentó a los dos en la mesa y le pasó el 2 a David:
    --- Ponlo con cuidado cariño--- el niño sacó la lengua, se concentró y colocó la vela como le indicaba su madre, Vilma iba a poner el 8 cuando Esperanza la interrumpió:
    --- ¡Yo quere!
    --- Bueno, ayudas a mami a poner esta ¿vale?--- la niña le extendió la mano y Vilma la cogió para poner la vela entre la dos sin estropear la tarta.
    ---Esta genial mami---dijo David.

    Una vez que estuvieron todos preparados salieron de la cocina camino de la habitación. David y Esperanza delante, cogidos de la mano, cada uno llevaba en la mano un dibujo que también habían escondido en la cocina, el de Esperanza eran dos garabatos con un "Te quiero Papi" escrito por su madre, el niño lo había escrito el mismo con mucho trabajo y ayuda y los había dibuja a los cuatro. Vilma iba justo detrás de ellos sujetando la bandeja y atenta a los pasos de sus hijos y esperando que la sorpresa saliese perfecta. Sonrió al ver como al llegar al pasillo los niños intentaban pisar con cuidado y se giraban a mandarla callar a ella; nunca había pensado que tendría a David, y aunque Esperanza llegó en un mejor momento también fue una sorpresa, todavía recordaba la cara de Andrés cuando le dijo que estaba embarazada...el miedo que había tenido ha decírselo desapareció en el momento que lo dijo, durante dos minutos solo escuchó te quieros y "gracias por hacerme el hombre más feliz del mundo y darme dos hijos"; aún se emocionaba al recordar ese momento.
    Llegaron a la puerta y la abrió con cuidado, Andrés seguía dormido pero estaba a punto de despertarse, estaba bocarriba y su mano derecha tanteaba el colchón; Vilma se apresuró a cerrar la puerta, se pusó en medio de los niños que levantaban sus dibujos orgullosos y habló en voz baja:
    --- Vamos...una, dos y tres...
    --- ¡Felicidades!--- gritaron ella y David.
    --- ¡Zopreza!--- chilló confundida Esperanza.
    Andrés se despertó de pronto y se sentó en la cama, no había acabado de abrir los ojos cuando David se lanzó sobre él y lo tumbó de nuevo
    --- ¡Feliz cumple papi!--- Andrés abrió los brazos y recibió al niño, abrazándolo fuertemente y dándole un beso en la cabeza.
    --- ¡Papi!¡Papi!¡Yoo!--- gritaba Esperanza desde el suelo, Vilma se agachó y la subió a la cama donde se acercó gateando y apartó a su hermano para subirse al pecho de su padre, que la recibió con otro beso--- Fecidades--- dijo asintiendo con la cabeza, como si estuviese orgullosa de haber recordado la palabra. Vilma sintió como las lágrimas iban a sus ojos, allí en la cama estaba su familia: los hombres de su vida y su mini-yo como Andrés la llamaba cuando se enfadaba y sacaba el carácter de su madre.
    --- Gracias peques--- dijo Andrés--- ¿estos dibujos son para mi? Que bonitos --- volviendo a abrazarlos.
    --- Mira papi, te hicimos tarta.
    --- ¿Me hicisteis una tarta?--- preguntó sentándose y cogiendo a los dos niños para sentarlos en su regazo.
    --- Bueno mami, pero la ayudamos --- confesó David.
    --- Yo zana --- al ver la bandeja que Vilma aún sostenía con la tarta de manzana en ella unió datos.
    --- Así que la nueva palabra que aprendiste ayer era manzana, ahora tiene sentido --- le dijo a la niña mientras sus ojos solo eran capaces de mirar a Vilma --- Me hicisteis tarta de manzana--- dijo emocionado al fijarse en la bandeja--- ¿Qué hice para merecerte?
    --- Cosas que ahora no te puedo contar--- bromeó ella--- sopla--- le dijo acercándo la bandeja --- Andrés les pidió ayuda a los niños y juntos soplaron las velas y ella se alejó a dejar la bandeja en la mesa.
    --- Ven tu también aquí.
    --- ¿Así que quieres que vaya ahí eh?
    --- Ya estás tardando.
    --- Mami ven--- dijeron los niños, Vilma le guiño un ojo a David que se movió de las piernas de su padre y arrastró a su hermana con él, una vez que los niños se apartarón fue ella la que saltó sobre Andrés volviendo a tumbarlo:
    --- A tirarle de las orejas a papá--- no había acabado de decirlo y los niños ya se habían echado encima de ellos, creando un reboltijo entre los cuatro.
    --- O parais o no os doy de mi tarta--- dijo Andrés riendo. Ante esa frase su mujer y sus hijos frenaron de golpe.
    --- Eso es chantaje--- dijo Vilma mientras se levantaba a coger el plato con la tarta y lo acercaba a la cama, había cogido dos tenedores así que cada uno tendría que darle a uno de los niños, Andrés hizo ademán de levantarse a ayudarla y lo paró antes de que le diese tiempo:
    --- De eso nada, tu estás de cumpleaños así que quietecito --- se sentó de nuevo en la cama y él se acercó a darle un beso, consiguiendo que Esperanza se tapase los ojos con una mano y cambiase de idea para aplaudirles, cosa a la que se unió David.
    --- Es el mejor cumpleaños de mi vida--- mientras hablaba probó un trozo de tarta--- ummm...está riquísima.
    --- ¿Es el mejor cumpleaños de tu vida porque la tarta está riquísima?--- le preguntó Vilma divertida mientras sujetaba la barbilla de Esperanza para darle un trozo pequeño de tarta.
    --- No, porque sois lo mejor de mi vida--- le respondió el mirándola mientra cortaba un trozo para David--- gracias por todo cariño --- Vilma sabía que no solo hablaba de la sorpresa y le sonrió, "Te quiero" le dijo tan solo moviendo los labios, él le contesto de la misma manera; cuando acabaron la tarta Andrés dejó el plato en la mesilla, mientras se giraba para hacerlo Vilma volvió a compincharse con los niños, los tres volvieron a tirarse encima de él intentando tirarle de las orejas, Andrés los estrechó a los tres entres sus brazos, teniendo especial cuidado con no aplastar a Esperanza.
    --- Voy a vengarme de vosotros, se donde teneis todos cosquillas--- la batalla acabó con cada uno de los padres haciéndole cosquillas a uno de los niños, mientras hacía que David se retorciese de la risa Vilma apoyó la cabeza en su hombro y le preguntó:
    --- ¿Qué deseo pediste?
    --- Os tengo a vosotros, no me hace falta pedir nada --- Estaban a punto de besarse cuando David habló:
    --- Papi, socorro, socorro.
    --- ¿Qué dices Esperanza?¿Salvamos a tu hermano de las garras de tu madre?--- Antes de que Vilma pudiese decir nada su familia se echó encima de ella, nada más tumbarse en la cama Andrés le sentó a Esperanza en la barriga y David y él la atacaron cado uno por un lado; no podía ser más feliz que en aquel momento.
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