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  1. Por casualidad, parte 2

    viernes, 15 de abril de 2011

    Para Pao, simplemente porque esta malita y se lo merece por estar siempre ahí

    Rubén abrió la puerta de casa con cuidado y Andrés pasó por delante de él y se sentó en el sofá escondiendo la cara entre las manos, Rubén llego de la cocina con un par de vasos de zumo y se sentó al lado de su hermano:
    --- ¿Qué ha pasado?--- preguntó en tono comprensivo.
    --- Creo que me estoy enamorando de Vilma--- nada más decir la frase apoyó la cabeza en el sofá y se quedó mirando al techo del salón como si escondiese todas las respuestas que necesitaba.
    --- ¿Y qué vas a hacer?
    --- No lo sé...no lo sé, yo lo tenía todo claro, desde el viaje se lo que quiero hacer con mi vida, ayudar a los demás, he dejado a María, la facultad... y ahora nada tiene sentido. Debo de sonarte como un imbécil, no hace ni 24 horas que la conozco.
    --- Uno nunca sabe cuanto tiempo hace falta para que le cambie la vida; te lo dije en el restaurante, es tu vida, solo tu puedes decidir que te hace feliz--- mientras hablaba se puso en pie.
    --- ¿Te vas a dormir?
    --- No, voy a despertar a estos dos. Que tu como no lo eches todo si que no duermes--- A los cinco minutos los cuatro hermanos Palomares estaban reunidos en el salón, Jose Miguel había llegado poco antes que ellos así que aun estaba despejado, pero Carlos estaba completamente dormido y le costaba seguir el hilo de la conversación.

    --- A ver, a ver, a ver...que yo me entere--- dijo Miguel--- resulta que os encontrasteis a una compañera tuya de a facultad y este, futuro Monseñor Palomares, se ha pillado por su hermana--- Andrés le lanzó un cojín a su hermano, de los cuatro era el más abierto y su sentido del humor y sus bromas no dejaban tranquilo a nadie, menos aún a sus hermanos que eran el blanco más común.
    --- Sí más o menos eso, gracias por la síntesis Miguel--- dijo Rubén.
    --- ¿Entonces que vas a hacer Andrés?--- preguntó Miguel.
    --- No lo se --- respondió el aludido volviendo a esconder la cabeza en sus manos--- no lo se, lo había dejado todo, lo tenía claro; hasta deje a María.
    --- Esa...--- murmuró Miguel recibiendo una patada de Rubén, Miguel lo sentía mucho pero nunca le había caído bien la novia de su hermano; Andrés que no lo había oído siguió hablando.
    --- Si fui capaz de dejarla a ella es que tengo las cosas claras, yo la quería, estuvimos tres años juntos...pero hoy ya no tengo nada claro.
    --- Sí que te dio fuerte hijo mio.
    --- Miguel no ayudas--- le dijo Rubén --- vamos a ver Andrés, si cambiaste de idea no pasa nada, lo que no puedes hacer es tomar una decisión así sin estar seguro.
    --- O siempre puedes emular al Pájaro Espino--- rió Miguel.
    --- Yo te doy--- respondió Andrés lanzándole otro cojín a la cara.
    --- Perdón, perdón, Rubén tiene razón, tienes que pensarlo bien; sabes que pase lo que pase nosotros te apoyaremos, si no nos importó que quisieses entrar a servir al Señor....
    --- Gracias--- Andrés les sonrió tristemente--- pero no se que hacer...
    --- Pues yo lo tengo claro--- saltó Carlos que estaba amodorrado a su lado en el sofá --- nunca hablaste de María como hablas de Vilma, y si sientes algo así por una chica no puedes pensar ni en broma en entrar al seminario; yo ya te lo dije, no quieres ser cura, quieres ayudar, y eso lo puedes hacer de 20 maneras distintas, y 19 de ellas no conllevan el celibato. Que más da que la conozcas desde hace un día, si hace que te plantees todo esto con lo cabeza cuadrada que tu eres es que merece la pena.
    --- Mira al enano--- comentó Miguel--- dándonos lecciones de oratoria.
    --- Lo mejor será que nos vayamos a dormir, a ver si este descansa y mañana ve las cosas algo más claras, no te metas prisa.
    --- Pero tampoco te lo tomes con demasiada calma, no vaya a ser que Vilma te mande a la mierda si es que acabas yendo a buscarla.
    --- Miguel tu el tacto...---le dijo Rubén.
    --- Pero tiene razón--- dijo Carlos--- este ya sabe lo que quiere, pero le da miedo reconocerlo.
    --- Vamos a dejarlo por hoy--- volvió a hablar Rubén poniendo orden--- que lo consulte con la almohada y mañana ya amanecerá con la cabeza más despejada--- Andrés suspiró y los hermanos se separon, los dos mayores a una habitación y los pequeños a la otra después de darse las buenas noches.

    Cuando llegaron a casa Bea sabía de sobra que a su hermana pequeña le pasaba algo, desde que los habían llamado a ella y a Andrés para volver ninguno de los dos había dicho una palabra, ni siquiera cuando se despidieron, abrió la puerta de casa y le preguntó:
    --- ¿Un cola-cao antes de dormir?--- Vilma se encogió de hombros y fue hasta al salón donde se tiró bocabajo en el sofá, Bea llegó un par de minutos después.
    --- ¿A ti que te pasa?--- preguntó sentándose en el suelo frente a ella y dejándole una taza cerca para que la cogiese.
    --- ¿Qué me pasa? Que soy idiota como siempre, eso me pasa.
    --- Ei..--- le dijo Bea acariciándole la cabeza--- ¿por qué lo dices? Sí es porque al final no cuajo por el cabrón infame...
    --- ¿Qué va a ser por Raúl? Ojalá... conozco a un tío en la cola de un concierto, nos caemos genial, empezamos a hablar, congeniamos, nos contamos nuestras vidas, parece que seamos amigos de toda la vida pero hay algo más...por una puta vez no me cierro en banda, me arriesgo, y acabo besándolo como si no hubiese mañana, ¿genial verdad?--- siguió hablando antes de que a Bea le diese tiempo a decir nada--- parecía que Cupido se había cansado de joderme la vida y ponía en mis narices a un tío que merecía la pena, no me mira como si fuese un trozo de carne ni me trata como si fuese gilipollas, y para rematarla cada vez que me mira siento como si se me voltease el estómago.
    --- Eso son mariposillas--- dijo su hermana sonriendo.
    --- Pues ya pueden ir emigrando...es cura --- Bea escupió el cola-cao a la cara de su hermana.
    --- ¡Tía ten cuidado!
    --- Perdona, perdona--- buscó un pañuelo en su bolso y se lo pasó--- ¿cura? ¿cómo que es cura? ¿De los de "Queridos hermanos"...?
    --- Sí, de esos, de los que consagran hostias.
    --- ¿Pero estás segura?
    --- Que sí, empieza en el seminario en septiembre.
    --- Entonces no es cura, iba a serlo.
    --- Va a serlo.
    --- A día de hoy es una persona como tu y como yo, todavía no tiene ni sotana, ni alzacuellos ni nada de eso.
    --- ¿Y qué? Los tendrá, si es que lo mio es suerte y lo demás tonterías.
    --- ¿Y cómo sabes que no cambio de idea? Porque si me dices que te besó...
    --- Sí, claro. Ahora resulta que un tío como él va a dejarlo todo por una tía como yo...no digas tonterías Bea, buenas noches--- cogió la taza, le dio un beso y se fue a su habitación. Ya estaba metida en la cama cuando Bea abrió la puerta pero se hizo la dormida, su hermana sabía que estaba despierta así que hablo igual:
    --- Si es listo, por ti dejaría todo y más, buenas noches Vilmis--- Vilma agradeció las palabras de su hermana, pero eso no evitó que llorase hasta quedarse dormida.

    Andrés pasó lo que quedaba de noche dando vueltas y vueltas en la cama, a las siete Carlos no aguantó más:
    --- O paras o vas para el salón, porque sino voy a tirarte una de las zapatillas de Rubén a la cara, aunque tenga que levantarme a por ella.
    --- Lo siento, ya paro.
    --- Da igual, ¿en que estás pensando?--- el benjamín de la familia sabía que aquella noche su hermano mayor no iba a dormir, con lo cual él tampoco.
    --- En que hacer, en si estoy seguro, en que me dirían papá y mamá si cambio de idea, en si realmente quiero cambiar de idea, en lo que sentía por María, en Honduras, en si tú tienes razón...y en ella, solo puedo pensar en ella; y en la cara que puso cuando se lo dije.
    --- ¿Cómo es? Para imaginarme la cara de la chica que trae loco a mi hermano vaya --- preguntó Carlos sentándose en la cama. Andrés no respondió, buscó su movil en la mesilla y se lo pasó:
    --- Esa y las dos siguientes, es la de la derecha --- Carlos vio una foto de Rubén con dos chicas, su hermano mayor y la chica del medio salían agarrados para la foto y a la derecha pudo ver a Vilma, abrazando a Bea y de puntillas para llegar a ponerle los cuernos a Rubén en la foto, se fijo en ella y pasó a la siguiente para ver si podía verla más de cerca, con esa foto no pudo evitar sorprenderse ya que la chica salía subida a la espalda de Andrés y los dos sonreían a camára, Bea la había quitado cuando Andrés estaba a punto de dejarla en el suelo. Y miró la última, la chica estaba girada a cámara y sacaba la lengua divertida. Le devolvió el móvil a Andrés y dijo:
    --- Es muy guapa.
    --- Es más que guapa, es todo.... es más de lo que jamás había pensando encontrar--- Andrés empezó a hablar y a contarle cosas de que aquella noche, como que tenían los mismo gustos musicales, que Vilma quería pasar un verano fuera como voluntaria en una ONG, anécdotas que ella le había contado, sus problemas con Raúl o como había saltado contra el chico que se le había colado.
    --- Joder Andrés...¿y aún tienes que pensártelo?--- dijo Carlos cuando su hermano dejó de hablar, Andrés iba a protestar pero se calló, cogió el móvil de nuevo y buscó la foto de los dos, se quedó mirándola un minuto, como ella sonreía, como sus manos se habían cogido casi por accidente, y se fijo también en su propia sonrisa; nunca había sido más feliz que con ella, la manera de ser de Vilma sacaba la mejor versión de si mismo. De pronto cerró el teléfono y se levantó.
    --- ¿A dónde vas?
    --- Al seminario, tengo que hablar con el padre Damián.
    --- Andrés es sábado, y además no son ni las ocho de la mañana, sea lo que sea que quieras vas a tener que esperar al lunes.
    --- Mierda--- dijo Andrés volviendo a sentarse--- quedan dos días para el lunes.
    --- Si estuviese aquí Miguel no te librabas de un comentario mordaz sobre tus capacidades mentales y Barrio Sésamo, y otro sobre el hecho de que hayas dicho una palabra impura.
    --- ¿Y cómo no está lo haces tu listillo?--- le dijo a su hermano pequeño lanzándole una de las zapatillas que ya tenía en la mano para ponerse.
    --- Bruto, que aun estoy medio dormido, ¿para qué quieres hablar con el padre Damián?
    --- Pue ahora te quedas sin saberlo hasta el lunes--- dijo Andrés volviendo a meterse en la cama, 48 horas, era todo lo que tenía que esperar para poder hacer las cosas bien.

    Vilma se pasó el fin de semana sin hacer nada, ella no era de las que se deprimía por un tío pero decidió que el hecho de que en este caso el chico fuese cura y el calor asfixiante que hacía le daban derecho a estar dos días tirada en el sofá empachándose a helado bien fresquito sin hacer nada más que mirar películas en la tele, y mirar también la pantalla del móvil esperanzada.
    Aunque a Bea se lo negase seguía esperando que el teléfono sonase en algún momento y comprobaba los mensajes de vez en cuando, luego recordaba que no habían llegado a darse los números de télefono y le daban ganas de asesinarse a si misma con la cucharilla que tenía en la mano; lo que no tenía claro era porqué, si por no haberle dado o el número o por seguir esperando alguna señal de él.
    Lo tenía claro, había sido muy bonito, de esas historias que cuentas y la gente no se cree, pero era todo lo que había sido, una historia mágica de una noche, nada más; él no iba a renunciar a todo por ella y además, solo habían sido unas horas, tampoco había sido para tanto. Cuando llegaba a este punto del razonamiento se enfadaba con ella misma, si había sido para tanto, había sido para tanto y más, había sido de verdad, único e irrepetible y se enfadaba consigomisma por haberlo dejado llegar a ella de esa manera, nunca debería haber bajado las barreras, debería haberse mantenido firmes en su sitio y esto no le estaría pasando. Pero el problema es que ella no había bajado las barreras, él las había saltado sin ningún problema, ni siquieran habian estado allí para él, y era eso lo que la enfadaba de verdad; haber encontrado a alguien así y no merecer la pena como para haber sido elegida; él lo tenía todo para ella pero ella era una cría de diecisiete años, con demasiados problemas y más borde que una esquina.
    El lunes decidió que no podía seguir así, si era capaz de convencer al mundo de que estaba bien ella también acabaría creyéndoselo, "Si pudiste con Raúl puedes con esto" se dijo mientras preparaba la bolsa para ir a la piscina, había quedado con Carlota y unas cuantas amigas más para disfrutar de los últimos días antes del inicio de las clases y era su oportunidad para destarrar a Andrés Palomares de su cabeza; se calzó las chanclas, cogió la mochila y se pusó las gafas de sol, al llegar a la puerta se puso los cascos del MP3 y gritó un "Hasta la noche mami" y salió de casa dispuesta a comerse el mundo. Al doblar la esquina y ver que sus últimas y estúpidas esperanzas de encontrárselo esperando por ella se acababan de evaporar, más que en sus oídos empezó a sonar Undiscloses Desires, canción que había cantado subida a sus hombros, no pudo evitar que una lágrima cayese por sus mejilla.

    Cuando llegó el miércoles Vilma había acabado por contarle a Carlota más o menos lo que había pasado, más que contárselo ella Bea había abierto la boca, así que no tuvo más remedio que contárselo a su mejor amiga que todavía no acababa de creérselo.
    --- Es que no se que me parece más fuerte, que te quitase a Raúl de la cabeza o que sea cura, o que no sepas nada de él aún--- Vilma se echó a reír mientras acababa de echarse crema, estaba fingiendo muy muy bien, pero si había alguien que no se iba a fiar de sus mentiras eran Bea y Carlota, tenía que mentirles mejor de lo que lo hacía consigomisma.
    --- Porque tú naciste pensando que los cuentos de hadas existen, pero tranquila, te compraré un corcel blanco para que mantengas altas las esperanzas, vamos que llegamos tarde--- Carlota negó con la cabeza y siguió a su amiga fuera de su casa, sabía como era Vilma, así que no iba a llevarle la contaria ahora, aunque las dos supiesen que la rubia estaba mintiendo; la boca de Carlota se abrió de golpe al llegar al portal, ella iba primera y pudo reconocer al chico que estaba apoyado en un coche esperando en frente de casa de su amiga por las fotos que había visto, aquel era Andrés Palomares; se apartó para dejar salir a Vilma primero y cruzó los dedos para que aquello saliese bien.
    Vilma estaba ocupada rebuscando en el bolsillo de la mochila para asegurarse de que tenía las llaves de casa así que cuando levantó la cabeza y lo vio allí delante de ella, con una sonrisa tímida y las manos en los bolsillos no pudo evitar sorprenderse y tirar las llaves al suelo, él se adelantó, se agachó y se las dio, cuando sus manos se tocaron Vilma no pudo evitar estremecerse y recordar todo lo que él le había hecho sentir el viernes a la noche, él cogió aire antes de hablar y esa milésima de segundo le dio a ella la oportunidad de recuperarse:
    --- Hola Andrés, ¿qué tal?--- habló como si no fuese raro que él estuviese allí, como si no hubiese quedado nada que hablar entre ellos.
    --- Ehh...bien--- respondió él confundido --- pero estaré mejor cuando hable contigo--- dijo más seguro y recuperando el control de la situación.
    --- No te preocupes hombre, no pasa nada. Pasó y pasó, ahora que cada uno siga con su vida; de verdad que querría pararme, pero llegamos tarde.
    --- Hola, soy Carlota--- se presentó su amiga, acercándose a darle dos besos, él se inclinó y la saludó:
    --- Andrés, encantado. Escuché hablar mucho de ti--- dijo con una sonrisa.
    --- Y yo de ti, mucho--- esa frase hizo que Carlota se ganase un golpe de Vilma.
    --- Bueno lo dicho, que tenemos prisa, pero ya nos veremos--- con la misma enganchó del brazo a su amiga y la sacó de allí a rastras.

    --- Tú eres gilipollas, vuelve ahí ahora mismo y habla con él--- le dijo Carlota alucinada cuando habían dado unos cuantos pasos.
    --- ¿Para qué? Para que me pida perdón y me diga que no me quiso hacer daño y blablabla me lo digo yo sola, acabo antes y duele menos.
    --- Vilma ¿tú que coño sabes que iba a decirte?
    --- No lo conoces, es un buen chico, de los que rompe algo y lo arregla, si vino es para disculparse, te lo digo yo.
    --- Mira...haz lo que te de la gana, que es lo que sueles hacer, pero ahí atrás se queda tu oportunidad de ser feliz, y lo peor es que lo sabes.
    --- Y tanto que lo se, pero yo no soy la suya Carlota--- dijo Vilma intentando no venirse abajo.
    --- Pues vuelve ahí joder, vuelve y que te diga lo que te tenga que decir, o cómele los morros y que te hable luego, pero lucha Vilma; se que te hicieron mucho daño pero sino te arriesgas no ganas, es lo que siempre me dices.
    --- No me pidas que vuelva, no puedo...no crees que si quisiese algo habría venido antes, tuvo desde el viernes, es demasiado bueno para no venir a darme una disculpa y una explicación, y si lo escucho se que me va a dejar más jodida de lo que estoy.
    --- Esta bien--- murmuró Carlota girándose y encogiéndose de hombros hacia el chico que seguía allí parado; vio la sonrisa con la que seguía mirando a Vilma y se le pasó por la cabeza que a lo mejor esta vez su amiga tenía la suerte que se merecía y era Andrés quien estaba dispuesto a luchar por ella. Carlota no sabía, ni de lejos, la razón que tenía.

    --- ¿Por qué no timbras?--- preguntó Carlos que había ido con Andrés pero se había apartado para contestar al móvil; la llamada era de Miguel que quería saber que estaba pasando allí, cuando aquella mañana Andrés le había pedido a Rubén la dirección de Bea y había contado todo en casa sus tres hermanos le habían rogado ir con él, pero se había negado a llevarlos a todos y dar el espectáculo.
    --- Porque acaba de salir por la puerta--- dijo señalando a Vilma y Carlota a lo lejos.
    --- ¿Y? Que me tienes en ascuas.
    --- No me ha dejado hablar con ella.
    --- ¿Y por qué sonries? Eso para mi serían malas noticias.
    --- Porque me lo esperaba, es Vilma, no iba a ser fácil convencerla de que quiero estar con ella.
    --- ¿Entonces que vas a hacer?
    --- Luchar por ella, y se exactamente que voy a hacer para que me escuché--- dijo ensanchando la sonrisa.
    --- ¿Por qué estás tan convencido de que te va a salir bien?
    --- Porque me estoy jugando a la mujer de mi vida, tiene que salirme bien.
    --- A ti Honduras te cambió, pero Vilma te ha dado lo que te hacía falta para ser tu mismo, me va a caer bien mi cuñada.
    --- Calla y sube al coche, que si quieres cuñada tengo que hacer un par de cosas.
    --- Y el viernes dudabas de quererla...
    --- Que quieres que te diga, tiene razón mamá, a veces me da miedo ir a por lo que quiero, pero ya no--- Andrés arrancó el coche y empezó a contarle a su hermano lo que iba a hacer, no estaba dispuesto a perderla.
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